Kali Iodatum
By John Henry Clarke — Diccionario de Materia Médica Práctica
Yoduro de potasio. Kali hydriodicum. KI. Solución. Trituración.
Clínica
Actinomicosis / Aneurisma / Anhidrosis / Enfermedad de Bright / Bubón / Juanetes / Cáncer / Caries / Resfriado / Condilomata / Tisis / Tos / Crup / Debilidad / Hidropesía / Oídos, otalgia; tinnitus / Emaciación / Eritema nudoso / Ojos, afecciones de / quistes en los párpados / Fibroma / Tumefacciones glandulares / Gonorrea / Gota / Goma / Hemorragias / Fiebre del heno / Bursitis prepatelar / Influenza / Hemorragia intermenstrual / Articulaciones, afecciones de / Laringitis / Hígado, enfermedades del / Ataxia locomotriz / Lumbago / Pulmones, hepatización de; edema de / Menstruación, trastornos de / Neuralgia / Nodosidades / Ruidos en los oídos / Nistagmo / Olor corporal anormal / Edema de glotis / Pancreatitis / Parálisis / Pleuresía / Próstata, afecciones de / Reumatismo / Raquitismo / Rupia / Ciática / Escrofulosis / Viruela / Columna vertebral, curvatura de Pott / Bazo / Sífilis / Tic douloureux / Lengua, neuralgia de / Tumores / Úlceras / Lobanillos
Características
Kali iod. es uno de los pocos medicamentos en cuya acción definida puede confiarse en la práctica ordinaria. En la sífilis secundaria activa, en las úlceras de tipo constitucional y en los casos de reumatismo subagudo, el yoduro de potasio por lo general hará lo que se espera de él. Que su acción es específica está generalmente admitido; y específico es lo mismo que homeopático. Rara vez encuentro ocasión de emplearlo en atenuaciones inferiores a la 30.ª.
La historia del fármaco en relación con la sífilis es a la vez interesante e importante. Como cabría esperar naturalmente, K. iod., por ser antisifilítico, es también antidotal frente al mercurio. La experiencia parece mostrar que son aquellos pacientes cargados de la enfermedad, o del mercurio, o de ambos a la vez, quienes pueden soportar las dosis masivas de K. iod. que a veces se administran. Pero la sal se da a menudo como medio diagnóstico y entonces, si no se tiene cuidado, hay gran peligro para el paciente. He visto pacientes irreparablemente reducidos en sus fuerzas por K. iod. administrado bajo la suposición de que eran sifilíticos.
He consignado en mi Diseases of the Heart (p. 165) el caso de un caballero de 74 años que tenía una afección cutánea semejante a la psoriasis, por la cual consultó a un homeópata. Su salud seguía siendo excelente, pero la piel no mejoraba, y consultó a un conocido especialista en piel y sífilis, quien de inmediato la declaró sifilítica, aunque el paciente negó haber padecido jamás la enfermedad. Se le administraron dosis masivas de K. iod., y la afección cutánea desapareció en quince días. Pero el paciente quedó prácticamente muerto en vida. Lloraba como un niño sin saber por qué. Perdió más de una piedra de peso. Podía comer muy poco, y todo le causaba malestar y sensación de plenitud. Las palpitaciones aparecían a toda hora y lo mantenían despierto por la noche. El pulso era un mero aleteo durante los ataques, e irregular, intermitente o muy frecuente en los intervalos entre ellos. En este estado acudió a mí, pero las fuerzas de reacción estaban destruidas, y nada de lo que le di produjo impresión alguna. Abandonó Londres y murió muy poco después.
He aquí otro caso de intoxicación por K. iod., cuando no está equilibrado por fármacos antidotales o por la enfermedad. Lo relata Jonathan Hutchinson. El paciente, un hombre de 26 años, había sido tratado en un hospital con dosis de 5 granos de K. iod. por una tumefacción en la ingle que fue diagnosticada como sífilis. En ese momento no había erupción cutánea, pero poco después apareció una, y se creyó que confirmaba el diagnóstico. La dosis se aumentó a 10 granos al final de la semana, diez días más tarde a 15 granos, y más adelante a 20 granos. Esto se mantuvo desde el 23 de julio hasta el 9 de octubre. Luego se sustituyó por mercurio, pero ello no produjo cambio alguno, y el paciente, que empeoraba todo el tiempo, murió de postración en quince días. La última parte del tiempo estuvo en el London Hospital, adonde había sido trasladado, y allí se encontró, tras cuidadosa investigación, que no existía evidencia alguna de sífilis. Este era su estado cuando llegó al London Hospital pocos días antes de su muerte: había una erupción cutánea generalizada, consistente en tumefacciones que variaban desde pequeñas pápulas hasta enormes masas tuberosas, algunas de estas últimas ulceradas. Las tumefacciones alcanzaban mayor tamaño en la cara, las piernas y la parte superior del pecho. Se publicó una lámina coloreada ilustrando el caso, que mostraba los tumores de color rojo púrpura oscuro.
La acción antidotal de la sífilis sobre K. iod. se confirma además por la observación de Fournier (Allen's Encyclop., Appendix), quien notó la aparición de púrpura en pacientes bajo su influencia. Pero solo aparecía en forma intensa en personas que no presentaban signos de sífilis y a quienes se les daba «solo como preventivo». Pero la relación antisifilítica de K. iod. solo abarca una pequeña parte de su poder tal como lo conocen los homeópatas. Aunque no ha sido ampliamente experimentado, los efectos registrados y atestiguados de la sobredosificación son suficientemente numerosos.
P. Jousset (L'Art Médical, octubre de 1899, 241) se ha referido a los experimentos de Rilliet con el fármaco en personas sanas. Experimentó en veintiocho personas, mezclando su sal de mesa con una diezmilésima parte de K. iod., de modo que en dos años cada una habría tomado 40 centigramos. He aquí uno de los casos: un hombre de 45 años, de constitución muy fuerte, nunca había padecido enfermedad alguna. Al cabo de siete meses empezó a enflaquecer; tenía palpitaciones; se volvió triste y melancólico; presentaba ideas fijas, debilidad, malestar indefinible en el abdomen inferior con estreñimiento. La sal yodada se suspendió accidentalmente durante enero y febrero, y se recuperó por completo. Al volver a casa en el mes de agosto, reanudó la sal, y los mismos síntomas reaparecieron con mucha más intensidad que antes: adelgazamiento notable y progresivo con apetito voraz; temblor; palpitaciones; mirada fija; tez amarilla; sobre todo, los trastornos del ánimo eran muy pronunciados, agitación hasta las lágrimas; irritabilidad; disgusto y desaliento; sueño agitado. Esta vez tardó dos meses en recuperarse.
El registro dice que la salud del hombre quedó de nuevo «completamente restablecida»; pero esto no es del todo exacto. Después de la primera intoxicación, aunque aparentemente recuperó por completo la salud, quedó una susceptibilidad extrema a la acción del fármaco, de modo que un período mucho más corto de intoxicación bastó para reproducir los síntomas en grado muy agravado. Y dos años después, aunque la salud parecía perfectamente restablecida, una visita de veintiún días al litoral casi le costó la vida. Los mismos síntomas reaparecieron. Quedó reducido a un esqueleto, estando el apetito todo el tiempo exagerado. Al caminar iba casi doblado en dos, tembloroso y sin aliento al menor movimiento. Pulso débil y muy frecuente. Finalmente se vio obligado a guardar cama y tuvo gran dificultad para llegar a su casa en Ginebra. Allí mejoró enseguida. Pero, a pesar de la aparente recuperación, se había producido un cambio muy profundo en el organismo; y por esta experiencia, « < a la orilla del mar» debe contarse entre las modalidades de K. iod.
Otras dos personas, ambas mujeres de sesenta años, tuvieron los mismos síntomas que este hombre, una al final de dos meses, la otra al final de cuatro. En el resto de los veintiocho experimentados no se observó síntoma alguno. Jousset cita de la misma autoridad experiencias con la misma sal en el tratamiento del bocio. Un hombre de cincuenta años tenía un bocio redondo, indolente, no fluctuante, en el lado derecho del cuello, del tamaño de una naranja y de crecimiento muy lento. Tomaba cada mañana, en ayunas, una cucharada de agua que contenía un gramo (15 1/2 granos) de K. iod. Desde el primer día del tratamiento sintió una angustia indefinible. Al decimosexto día había aumentado el malestar y la emaciación era considerable, y el paciente arrojó su poción al lago. Dos días después su médico encontró todos los graves síntomas del envenenamiento; pero el bocio había desaparecido en sus tres cuartas partes. El paciente fue enviado al campo y estuvo enfermo todo el verano, pero se recuperó por completo en invierno, habiendo vuelto el bocio a su tamaño original. Esta experiencia se repitió en otros tres pacientes; pero un perro bocioso tuvo más suerte. Dos centigramos (gr. 1/6) bastaron para producir en él todos los síntomas, y su bocio desapareció y no volvió cuando se recuperó de la intoxicación.
En relación con esto puede mencionarse el poder de la sal sobre tumores de otra clase. Ganglios linfáticos aumentados, nodos sifilíticos, condilomata y tumores de la mama y del útero han sido eliminados por ella. Esto ha ocurrido en su mayor parte bajo la acción de la sal en bruto; y la explicación general es que la acción disolvente del fármaco se excita con mayor energía sobre los tejidos nuevos de organización más baja. Pero esto no se aplicaría a todos los casos. Hemos visto en el caso de Hutchinson que K. iod. puede producir tumores tanto como hacerlos desaparecer; pero Jules Gaudy ha dejado constancia de otra experiencia (Journ. Belge d'Homœop., vi. 57). Varios casos de tumor abdominal fueron tratados con éxito por él con K. iod. en trituraciones 3x, 10 y 15 centesimales. Dos de estos casos habían sido tratados sin éxito con la sal bruta antes de quedar bajo su cuidado. No la podían tolerar por la pérdida de apetito y la irritación de la mucosa de la boca y la garganta. Una de estas pacientes tenía un gran tumor al nivel de la gran curvatura del estómago, extendiéndose a ambos lados, hundiéndose en la cavidad abdominal y extendiéndose hacia la pelvis; era adherente y difícil de delimitar. Tenía la piel ictérica, de aspecto sucio, pérdida de apetito y en su mayor parte vomitaba los alimentos. Una sospecha de sífilis latente llevó a Gaudy al remedio, que fue perfectamente tolerado en atenuación, aunque no en bruto. La salud mejoró rápidamente y, en tres meses, apenas podía descubrirse tumor alguno. Lo que quedaba dependía evidentemente del epiplón. El segundo caso era de naturaleza muy semejante a este.
Cooper refiere este caso: «Útero lleno de fibromas, dolor en la región inguinal derecha con el esfuerzo, ánimo deprimido, tinnitus como zumbido de moscas, sensación constante de cansancio y somnolencia que desciende por las extremidades, pies calientes y ardientes, aunque a veces escalofrío intenso por todo el cuerpo, dolores en las mamas, que están sensibles, incapacidad de pasar mucho tiempo sin alimento, distensión constante como por flatos, hundimiento en el scrobiculus cordis a las 11 a.m., sueño lleno de ensueños; todos estos síntomas desaparecieron bajo K. iod. 30, dejando a la paciente en absoluto bienestar».
Cooper añade esta nota: «Hay mucha semejanza entre las acciones de K. iod. y Sul. en sus diluciones 30.ª. Después de bronquitis, neumonía, erisipela y otras afecciones inflamatorias, K. iod., en la 30.ª y también en formas más crudas, actúa como por encanto, aparentemente por la eliminación de los productos efetos dejados en los tejidos».
K. iod. también ha sido probado de la manera regular, aunque no tan extensamente como algunas otras sales de Kali. Actúa sobre los tejidos de modo muy semejante a como lo hace la sífilis: los disuelve; las glándulas se atrofian; los tejidos, especialmente los conectivos y los ligamentos, se inflaman y ulceran. El periostio y los huesos son atacados y aparecen nodos. Pero K. iod. es quizá más antiescrofuloso que antisifilítico. Actúa mejor en pacientes escrofulosos, especialmente si además se añaden sífilis, mercurialización o ambas. También causa infiltración, edema e hidropesía de diversas clases. Actúa sobre la sangre; sobrevienen hemorragias y púrpura hemorrágica.
Una gran indicación para K. iod., como señaló Cooper, es una «sensibilidad difusa» sobre las partes afectadas. Esto aparece en las patogenesias: «El cuero cabelludo duele al rascarse, como ulcerado (después de once días)». Esto es de Hartlaub y Trinks. «Tumefacción de toda la glándula tiroides, aumentando muy rápidamente, con cierta sensibilidad al tacto y a la presión». Ha hecho desaparecer nodos sifilíticos sensibles. He verificado a menudo esta indicación. En todas las afecciones neurálgicas o inflamatorias donde exista sensibilidad aumentada y difusa de la parte afectada, debe considerarse K. iod.
Cura con K. iod. 30, en un hombre de mediana edad, una neuralgia diaria sobre el ojo izquierdo; además se quejaba de que la cabeza estaba muy dolorida. Tenía también encías doloridas y tos, y estaba > acostado. No había sífilis en este caso. Farrington menciona: «Cefalea del cuero cabelludo externo, con bultos duros como nodosidades en el cuero cabelludo, que duelen excesivamente». Esto puede ser sifilítico, mercurial o reumático. Cooper curó con K. iod. 30 un caso de gota reumática en una señora; todas las articulaciones afectadas; incapaz de dormir durante semanas a causa del dolor. La indicación clave fue: «Después de la fatiga, la región hepática se vuelve sensible». Lo recomienda en las afecciones del bazo con sensibilidad difusa de la región esplénica e hidropesía. K. iod. corresponde también al derrame seroso sobre el cerebro secundario a hepatización de los pulmones.
La acción de K. iod. en la esfera respiratoria es muy importante. La coriza de K. iod. es bien conocida y constituye para la escuela antigua la única indicación generalmente reconocida del llamado «yodismo», con total menosprecio del elemento Kali. La secreción es acre, acuosa; los ojos escuecen y están hinchados; hay lagrimeo. (Esta acción sobre los ojos puede desarrollarse en iritis, queratitis y quemosis). La coriza recurre repetidamente por el menor resfriado y vuelve la nariz roja e hinchada. La secreción puede hacerse espesa, verde, ofensiva; pueden presentarse ozena y perforación de los huesos. La voz se vuelve nasal, ronca o se pierde. «Despierta especialmente a las 5 a.m., con garganta seca, opresión, pérdida de la voz, glándulas hinchadas», como en el crup y el edema de glotis. K. iod. corresponde a muchos casos de tisis, laríngea y pulmonar. Una característica es: dolores punzantes a través de los pulmones; en medio del esternón; a través del esternón hacia la espalda o profundos en el pecho al caminar. «Tos profunda, hueca, ronca, con dolor a través del pecho». La expectoración característica es verdosa, copiosa y parece espuma de jabón. Hering habla de K. iod. como curativo en la neumonía y la enfermedad de Bright. Lutz (citado en H. W., xxviii. 175) observa la frecuencia, por causas atmosféricas, del asma bronquial tanto entre blancos como entre nativos en las Islas Sandwich, siendo los síntomas los de una bronquitis capilar sofocante con espiración defectuosa, y K. iod. (en bruto) proporcionando alivio rápido. «Los síntomas iniciales, pronunciados e inequívocos de K. iod. son: coriza, estornudos y bronquitis; y a partir de ellos se despliega una extensión de síntomas tal como podría esperarse de un punto de partida tan habitual de la enfermedad» (Cooper).
K. iod. ha sido recomendado como protector contra la fiebre aftosa en el ganado (B. M. J., 26 de junio de 1895). El corazón está profundamente afectado, como hemos visto arriba. «Aleteo al despertar; debe levantarse, temiendo que de otro modo se ahogará». Es un remedio favorito para el aneurisma entre los practicantes de la vieja escuela, pero no hay necesidad de imitar sus dosis masivas; su acción es evidentemente específica. Caminar < mucho todos los síntomas cardíacos. Conviene a muchos casos de corazón reumático, así como a otras afecciones reumáticas.
El tubo digestivo no está menos trastornado que las otras mucosas. Hay un terrible dolor en la raíz de la lengua que es característico. Hay pérdida de apetito e indigestión con flatulencia y distensión casi tan intensas como en Lycopod. El frío < mucho todos estos síntomas. El recto y el aparato genitourinario presentan muchos síntomas. Curé con él un caso de espasmo del recto con un pequeño dolor en la uretra que aparecía después del coito. Psorinum y Sulphur habían dado antes alivio parcial. Este < después del coito relaciona a K. iod. con las otras Kalis: Caust., K. bich., y K. carb.
Aparecen erupciones de muchas clases, de aspecto escrofuloso y sifilítico. Hay erupción papulosa y pustulosa, especialmente en el cuero cabelludo y a lo largo de la espalda, dejando cicatrices las pústulas al curarse. Entre las sensaciones peculiares de K. iod. están: como si la cabeza estuviera agrandada; como si estuviera atornillada; como si se forzara gran cantidad de agua dentro del cerebro; como si fuese a estallar; como si hubiera una hojita en la raíz de la nariz. Como si un gusano reptara en la raíz de la nariz. La espalda como en un tornillo de banco. Como si hubiera un tumor en los ovarios. En el pecho, como cortado en pedazos. En el cóccix, como magullado.
Cooper ha curado con él muchos casos de ruidos en los oídos, dando una sola dosis 30 o más alta y dejándola actuar. La principal modalidad horaria de K. iod. es, en lo esencial, la misma que la de los otros grandes antisifilíticos, Syph., Aur., Merc., y la de la propia enfermedad, < por la noche, desde la puesta hasta la salida del sol. Esto se aplica a sus afecciones reumáticas y otras. La ciática de K. iod. es < por la noche, < acostado sobre el lado doloroso, > al aire libre. Los síntomas torácicos, como los de K. ca., pueden ser < en la madrugada, de 2 a 5 a.m. La cefalea < a las 5 a.m. (también < después del descanso nocturno). A esa hora se presentan también deposiciones sueltas (K. bi.). Como Merc., K. iod. tiene gran sensibilidad a los cambios atmosféricos: la menor exposición, cada día húmedo, suscitará los síntomas. Al mismo tiempo presenta el > al aire libre de Iod., etc.: «Deseo irresistible de aire libre; caminar al aire libre no fatiga». El escalofrío de la fiebre intermitente no es > por el calor; pero el calor > muchos síntomas de los dientes y del cuero cabelludo. En general, sin embargo, hay aversión al calor. El calor < la cefalea. El movimiento <, especialmente caminar; después del primer movimiento, en las extremidades inferiores resulta más soportable. Sentarse duele, y flexionar los miembros > algunos de los dolores. < Por el tacto es un rasgo muy marcado de K. iod.; esto forma parte de la «sensibilidad difusa» señalada por Cooper. Todos los síntomas < por beber leche fría.
«K. iod. es un remedio que tiene gran número de notas clave. Parece adaptarse a todos los temperamentos y, aunque conviene a sujetos pálidos y delicados, también es requerido por aquellos que se ruborizan con facilidad y son manifiestamente pletóricos. Una vasculosis arterial difusa es cubierta por él, pero también está indicado en estados venosos. Su tinnitus aurium característico son ciertamente los ruidos agudos, chillones, sibilantes y penetrantes, pero también alivia los ruidos pulsátiles y palpitantes, especialmente cuando el corazón está hipertrofiado e inclinado a la degeneración grasa. La diversidad de lesión, la diversidad de agravación y la prolijidad de síntomas sin que ningún rasgo destaque en primer plano, lo reclaman: una cantidad moderada de catarro de uno o más orificios del cuerpo, con tendencia a las distensiones flatulentas, depresión, sensación de agotamiento, incapacidad para pensar, son característicos. Pero quizá la acción más satisfactoria de K. iod., en la 30.ª, sea en el raquitismo (y estados raquíticos) junto con sus muchos síntomas concomitantes. Cuando los niños no soportan ser tocados, no pueden montar en vehículos traqueteantes, tienen cabezas grandes y miembros emaciados, dientes grandes y maxilares pequeños, y tienden a la frecuencia de micción y de evacuación, K. iod. 30 hará maravillas. En la vida infantil K. iod. actúa de inmediato si está indicado y despeja completamente los síntomas; en la vida adulta con frecuencia puede ser necesario volver a él durante el tratamiento de formas muy obstinadas de enfermedad. Aunque esto es cierto en sentido amplio, también lo es que no se conoce prescripción que ofrezca mejor probabilidad de eliminación de ese síntoma tan obstinado, el tinnitus aurium, que una sola dosis de K. iod. 30 dejada actuar. Esto no debe tomarse como justificación para seleccionar descuidadamente el remedio en casos marcados por rasgos contraindicantes» (Cooper).
Relaciones
Antidotado por: Hepar. [También Nit. ac. He encontrado en muchos casos que Nit. ac. 12 o 30 da enorme alivio a sifilíticos que habían sido saturados con K. iod. bajo tratamiento de la vieja escuela y empeoraban con él. Esto incluye casos de iritis. Burnett me mencionó un caso de actinomicosis que afectaba la región anal, curado por él con Nit. ac. 3x. El paciente había estado bajo los principales médicos de la vieja escuela, entre quienes las dosis masivas de K. iod. constituyen el tratamiento general de esta enfermedad.] Arg. n. alivió la «plenitud e indigestión después de cada dosis» causadas por K. iod. en un paciente a quien yo se lo había dado. Antídoto de: Merc., intoxicación por plomo. Sigue bien a: Merc. Seguido bien por: Nit. ac. Comparar con: Iod. (bocio; afecciones cardíacas; < por el calor; tisis); Caust. (< por el tacto; sífilis); K. carb. (< por el coito; < 2-4 a.m.; sensibilidad extrema); Lach. (sensación de sofocación al despertar; sensibilidad extrema; la cefalea de K. iod. es mucho más violenta que la de Lach. y tiene bultos duros en el cuero cabelludo; K. iod. = infiltración de los huesos así como de los tejidos blandos, Lach. solo de estos últimos); Merc. (sífilis, catarro, sensibilidad al tiempo; dolores punzantes a través de los pulmones: Merc. en diferentes direcciones; K. iod. a través del esternón hacia la espalda); Pso. y Gels. (fiebre del heno; Gels. tiene más estornudos); Eriodict. «Yerba Santa» (tisis catarral); Ant. t. (amenaza de parálisis de los pulmones); Arsen. (síntomas catarrales con emaciación; inquietud); Bell. (congestión cerebral); Apis (hidropesía; < por el calor); Lyc. (distensión flatulenta); Mez., Pul., Sil., Sul.; Act. r., Chi., Nat. sul., y Carb. sul. (ruidos en los oídos).
Causas
Beber leche fría.
1. Mente
Casi loco toda la noche. Hablador y lleno de bromas. Tristeza. Ansiedad. Se asusta por cualquier pequeñez; cualquier pequeño ruido lo sobresalta. Aprensivo y lacrimoso al anochecer. Irritable; irascible, especialmente con sus hijos; y excitado, pendenciero. Llanto por la menor causa. Tristeza. Ansiedad. Teme el retorno del amanecer, y los detalles triviales de la vida le parecen insoportables. Siempre preocupado. Impresiones molestas e irrazonables que fácilmente se afianzan en ideas fijas. Pérdida de memoria; no encuentra las palabras en el momento en que las necesita; no puede escribir sus informes; no puede tocar música; hormigueo en las manos, marcada debilidad de las extremidades inferiores. Debilidad intelectual y paroxismos de demencia, acompañados de cefalea.
2. Cabeza
Sensación de embriaguez. Vértigo. Vértigo en la oscuridad, < al viajar en ferrocarril. Cefalea; a las 5 a.m.; incapacidad para encontrar un lugar de reposo para la cabeza, > al levantarse, con pesadez de ella. Pesadez; al agacharse; después de la comida, volviéndola irritable; y embotamiento. Congestión. Sensación como si se forzara mucha agua dentro del cerebro; como si la cabeza se distendiera. Cefaleas violentas, compresivas o expansivas, con sensación de frialdad en la parte afectada, la cual, no obstante, está caliente. Frente: dolores punzantes al agacharse; dolores desgarrantes o punzantes con sacudidas en el seno izq.; desgarro en el lado der. por la tarde, transitoriamente > por la presión, con pinchazo; excavación dolorosa en el lado izq.; dolorimiento; dolorimiento en los senos y en las celdillas etmoidales der. Excavación dolorosa o latido en un solo lado de la frente. Pesadez en el sincipucio y el vértice, por la tarde y por la noche, con sensibilidad al tacto. Sienes: pinchazo en la izq. a las 6 p.m., con desgarro; pesadez en la der.; latido doloroso en la izq. por la tarde. Vértice: puntadas en la parte anterior por la tarde; pellizcos aquí y allá; dolor como si fuera a estallar, > por el calor externo pero a menudo volviendo, con calor externo en el vértice, pero friolencia general; tensión, con pinchazo en él y con desgarro en la sien izq. que se extiende a la nuca. Sensación como de ser atornillada desde ambos lados por la mañana, > al aire libre. Occipucio: dolor, pesadez hacia la tarde; tensión en los huesos, con puntadas. Dolor en el cuero cabelludo al rascarse, como ulcerado. Bultos duros en el cráneo con cefalea. El cabello cambia de color y se cae.
3. Ojos
Ojos rodeados de círculos oscuros; y hundidos; con mirada de hurón por la mañana. Tejido celular alrededor de los ojos edematoso. Ojos saltones. Secreción de moco purulento por la mañana. Oscilación constante, incapacidad para fijarlos, pupilas dilatadas. Desgarros debajo del ojo izq. Dolor que lo despierta, con lagrimeo y ardor en nariz y garganta. Escozor en el ojo der., > por rascarse, reapareciendo por la tarde. Ardor por la tarde; al anochecer, con moco purulento; con enrojecimiento de los párpados y lagrimeo del ojo der. Sensación de incomodidad en el ojo izq. por la mañana y al despertar; el borde externo del periostio de la órbita sensible a la presión; el ojo izq. afectado de modo semejante; al día siguiente un dolor peculiar en línea recta desde el borde externo de una órbita hasta el de la otra. Lagrimeo; (del ojo der.). Globos oculares dolorosos al moverlos. Los globos oculares se sienten como dentro de una envoltura de goma que mantuviera una contracción constante. Párpados: hinchazón de ellos; hinchazón de las regiones superiores y tarsales, que estaban rojo azuladas; quistes tarsales. Corte en el canto externo der. por la tarde; ardor, con fotofobia, por la tarde. Conjuntivas inyectadas; quemosis. Bordes orbitarios: roedura en el inferior der.; tironeo doloroso en el superior der. Sensibilidad a la luz y visión oscurecida por ondulaciones. Visión: turbia; doble; alterada; turbia con zumbido en ambos oídos.
4. Oídos
Dolor punzante: en el oído der. durante el día; en el izq. por la noche en la cama, extendiéndose a la cabeza; extendiéndose al oído izq. Desgarro: ahora en el der., ahora en el izq.; profundo en el der. por la mañana; en el der. por la tarde, volviéndolo sensible; delante del izq., extendiéndose a la sien, en los huesos; delante del der., extendiéndose a la sien y volviendo doloroso todo el lado. Otalgia, con gran sensibilidad del oído. Dolor penetrante, < der. Roedura dentro y detrás del izq. Dolor taladrante en el oído der. Dolor indescriptible que se extiende hacia afuera desde el oído izq. por la tarde, y si mueve la mano hacia el oído, incluso sin tocarlo, se desliza por el lado de la cara, como si estuviera mesmerizada. Sensación como si algo hubiera caído delante de los oídos; con desgarro. Prurito en el oído izq. Crujido en el der. al intentar tragar. Zumbido; y runruneo. Sonidos como de un río que pasa con ímpetu; como de lluvia sobre el techo; como de piedras al cortar; ruido chirriante, crepitante; membrana sensible. La audición casi desaparecida.
5. Nariz
Desgarro en la parte superior de la fosa nasal izq. Ardor: en las fosas nasales; en la parte superior, con sensación como si hubiera una hoja delante; y en la garganta. Obstrucción (por la mañana), con flujo de agua clara; corrosiva, ardiente. Hormigueo picante, con violentos estornudos paroxísticos, alternativamente obstruida la fosa nasal der. y la izq., calor en los senos nasales, secreción acre de las narinas anteriores. Estornudos y salida de agua clara. Esfuerzos infructuosos de estornudar. Coriza: con enrojecimiento de ojos, nariz, garganta y paladar, con lagrimeo, violentos estornudos, flujo de agua, frecuente irritación a toser e hinchazón de los párpados superiores; laringitis. Flujo por la nariz; de agua ardiente, que deja la piel dolorida; una corriente de líquido caliente, despertando a las 3 a.m., con salivación a las 7 a.m. Secreción de moco amarillo espeso. Hemorragia violenta. Pérdida del olfato. Gran sensibilidad de las fosas nasales. Por el menor resfriado, enrojecimiento de la nariz; oídos; cara; lengua saburral blanca, voz nasal, sed intensa, alternancia de calor y friolencia, orina oscura y caliente, cefalea, y gran dolorimiento y sensibilidad dolorosa de la nariz (en personas que previamente han tomado mucho mercurio). Plenitud en la nariz.
6. Cara
Cara amarilla; más amarillo-verdosa que blanca cadavérica. Hinchazón de la mejilla izq. Distensión de las mejillas y espacios submaxilares, con rigidez. Expresión seria, salvaje, incierta; excitada, a veces deprimida; triste. Pinchazo en la mejilla izq., con sacudidas, luego sensibilidad. Desgarro en el cigoma izq. por la mañana al acostarse sobre él, con pinchazo. Huesos malares sensibles al tacto. Perdió la facultad de mover las mejillas y los labios y es incapaz de masticar. Maxilares: puntadas desde el superior izq. hasta el hueso parietal por la mañana en la cama; desgarro en el inferior izq. y en los dientes correspondientes; desgarro en ambos lados del inferior como si fuera a arrancarse; roedura en ambos lados del inferior; dolor insoportable, en sacudidas, como neuralgia, y en los dientes; rigidez; rigidez e incomodidad; inmovilidad. Labios secos, agrietados y cubiertos; llenos de moco glutinoso por la mañana al despertar. Tironeo doloroso en el lado der. del labio superior y de la encía. Sensibilidad del labio superior y de la fosa nasal, aun sin ser tocados.
7. Dientes
Sacudidas o dolor lancinante en el canino der., < acostado hasta medianoche y de 4 a 5 a.m., < por el frío, > por el calor; en un momento dolor como si el diente fuera a romperse, o como si un gusano escarbara dentro de él. Desgarro en los dientes superiores izq. Desgarro en los molares superiores der. y en el borde de la órbita der. Desgarro en los dientes inferiores por la tarde y sensación como si un peso colgara del maxilar inferior. Latido en un diente cariado al caminar al aire libre. Dolor sordo en un molar inferior izquierdo cariado. Los dientes parecen demasiado largos por la tarde y duelen. Encía hinchada y dolorosa. Hinchazón alrededor de un diente cariado. Dolor ulcerativo (lancinante) en las encías inferiores derechas. Dolor como por ulceración en los dientes por la noche.
8. Boca
Lengua: ampolla en la punta de la lengua con dolor ardiente; hipertrofiada, sensible, cubierta de nodosidades y hendida por grietas profundas; saburra blanca. Dolor espasmódico en la raíz de la lengua por la noche antes de dormir, extendiéndose a ambos lados de la garganta, causando temor de muerte inminente, con sensación como si un espasmo fuera a cerrar la faringe. Lengua seca por la mañana y rígida, cubierta de saburra marrón oscura. Ardor en un punto (también dolorimiento) en el borde izq. de la lengua. Habla espesa e indistinta. Paladar duro y blando hinchados, sensibles y en muchos sitios excoriados; después el paladar duele y se siente como si los tejidos estuvieran estirados lateralmente a través de la parte posterior del paladar blando y la raíz de la lengua; la faringe y la laringe secas, causando ronquera; después las secreciones de la boca, la nariz y los ojos muy acres. Boca seca; durante el escalofrío por la tarde, con sed. Boca y garganta secas y amargas. Ardor en la boca como después de comida caliente. Boca entumecida por la mañana al despertar. Salivación; con náuseas. Flujo de moco y saliva de la boca. Saliva sanguinolenta con sabor repugnante. Olor ofensivo; por la mañana al levantarse, casi como después de cebollas. Sabor: amargo, < en la garganta, > después del desayuno; dulzón-amargo al despertar; rancio después de comer y beber (después de toda clase de comida o bebida); regusto de la comida; perdido o como a paja.
9. Garganta
Tumefacción de la glándula tiroides (bocio) con sensibilidad al tacto y a la presión. Tumefacción y supuración de las glándulas submaxilares. Ahogo como si algo se atascara en la garganta, > al arrancar un trozo de moco espeso. Pinchazo solo en el lado izq. al tragar, < por la tarde, con dolor ulcerativo. Constricción. Aspereza y raspadura. Sequedad y prurito con ardor en el epigastrio, salivación y coriza. Deglución dolorosa y difícil, con enrojecimiento e hinchazón del paladar blando y las amígdalas (< der.). Ardor e incomodidad en el esófago y el estómago. Aumento de la secreción de moco en la garganta.
10. Apetito
Gran amargor en boca y garganta que desaparece después del desayuno. Bulimia. Apetito aumentado, al día siguiente disminuyendo o desapareciendo; perdido. Aversión a toda comida, incluso al caldo. Sed; por las tardes.
11. Estómago
Eructos: de aire en cantidad; vacíos, como de hipo. Hipo por la tarde. Náuseas: con presión en el estómago; con vacío, no > por comer. Vómito; y purga al mismo tiempo. Vómito violento con salivación. Dolor en el estómago; intermitente; como un vacío y frialdad por la tarde, no > por la sopa. Latido doloroso en el lado izq. de la región epigástrica por la tarde. Presión ardiente en el estómago, que no es > por los eructos. Ardor en el epigastrio; durante la digestión; > por el eructo, pero volviendo inmediatamente, con presión; con dolor agudo. Inclinación constante a la regurgitación acuosa sin que realmente ocurra. Pesadez; malestar; desvanecimiento; indigestión. Cloqueo, una especie de gemido, y borborigmos en el estómago. Retortijones sonoros y ruidos agudos en el estómago. Inflamación del estómago y del canal intestinal.
12. Abdomen
Hipocondrios: pinchazo en el hipocondrio izq.; en el der. y en el lado izq. del pecho al hablar; constricción en el izq. a nivel del orificio cardíaco del estómago; ardor externamente en el izq.; luego en ambas ingles. Distensión súbita como si el abdomen fuera a estallar, > por emisión de flatos, por la mañana al despertar; luego diarrea dos veces. Movimientos y retumbos; borborigmo como si algo vivo se moviera en el abdomen; luego tensión en las ingles. Emisión de flatos. Desgarro desde ambos lados como si la carne fuera a arrancarse por la tarde, extendiéndose hacia el ombligo. Corte y ardor alrededor del ombligo. Distensión dolorosa debajo del ombligo, > por la deposición. Pinchazo en el lado izq. Corte en el lado der.; corte en ataques por la tarde, con ardor y náuseas, inclinación a eructar, que después ocurre, prurito externo alrededor del ombligo e inclinación a emitir flatos. Retortijones y ardor. Retortijones, como por una garra, y en las ingles, con pujo como si algo fuera a salir por la vulva. Dolor cortante y ardiente, siempre > al aire libre, siempre volviendo al entrar en casa. Dolor; luego deposición dura, luego blanda; en abdomen y estómago, > por la tarde después de acostarse, volviendo por la mañana al despertar. Incomodidad indescriptible, < por la noche. Dolor contuso en las ingles y en la región lumbar durante la menstruación. Tironeo en la ingle izq. con sensación como si hubiera algo vivo en ella. Calor durante la menstruación; calor súbito en la ingle izq.
13. Deposiciones
Descargas de moco seroso por el recto. Diarrea; con dolor en la región lumbar, como si estuviera quebrada, o como si fueran a aparecer las menstruaciones. Estreñimiento. Escasas heces pequeñas, grumos duros, tenaces, difíciles de evacuar.
14. Órganos urinarios
Vejiga irritable. Deseo doloroso. Necesidad urgente de orinar, con emisión copiosa día y noche. Micción frecuente de orina copiosa, clara como agua; < por la noche. Enuresis nocturna y diurna de la infancia. Los sedimentos de ácido úrico desaparecieron gradualmente; mientras que aumentaron los de fosfato amoniacomagnesiano. Urea disminuida.
15. Órganos sexuales masculinos
Atrofia de los testículos; el der. desaparecido, el izq. del tamaño de una almendra. Pene hinchado e inflamado, con semierección constante y deseo. Extensa tumefacción del glande con parafimosis. Úlceras semejantes al chancro, de bordes elevados, en el pene, con ardor en la uretra. Condilomata. Excoriación por la menor fricción. Erección lenta y duradera, coito doloroso, prolongado y sin emisión. Erecciones aun después de la eyaculación. Descenso de los testículos con derrame en el escroto. Lancinaciones en el escroto frecuentemente después del coito. Dolores compresivos en los testículos, como si volvieran hacia la pelvis. Deseo sexual disminuido.
16. Órganos sexuales femeninos
Escozor en la vulva, con leucorrea. Presión en el útero al caminar, > al sentarse, con dolor tirante. Leucorrea acre. (La leucorrea se hizo más delgada y más acuosa). La menstruación volvió en una semana. Menstruación que había estado suprimida seis meses fluyó abundantemente, con dolor en el abdomen y diarrea. Menstruación retrasada dos días, pero más abundante. Secreción de sangre entre los períodos. Tironeo súbito en las ingles, de modo que debe encorvarse, después de la habitual leche fría de la mañana, con bostezos frecuentes, cansancio en los muslos, retortijones en el abdomen que se extienden a los muslos, inquietud, friolencia, piel de gallina, con ansiedad y calor en la cabeza; luego eructos y borborigmos en el abdomen; la menstruación que acababa de comenzar se detuvo en parte; luego náuseas, presión en el estómago, < al moverse, escalofríos en cara y manos, con calor y sudor en la cara. Menstruación que había existido dos días disminuyó. Secreción de moco por la vagina.
17. Órganos respiratorios
Crup espasmódico por la mañana. Ahogo en la tráquea, con aspereza que obliga a carraspear, con lo que expectoró moco. Afección de los bronquios. Irritación en la laringe que provoca tos seca. Voz: alterada en el sonido; nasal, catarral; corta, como sus respuestas; débil, a veces trémula; perdida; perdida por la noche. Inclinación a toser. Tos seca, por las mañanas; y por las tardes, con dolorimiento de la laringe. Tos corta, seca, irritativa, por aspereza en la garganta. Edema de glotis. Respiración difícil; al despertar, por la noche, con pérdida de la voz. Disnea al subir escaleras, con dolor en la región del corazón. Ronquera con dolor en el pecho, tos, opresión respiratoria y dolor en ambos ojos. Tos seca, irritativa; después expectoración copiosa, verdosa.
18. Pecho
Dolor como si estuviera cortado en pedazos por la tarde. Dolor en el pecho izq. como si estuviera dolorido externamente, < por el tacto. Opresión. Incomodidad en el pecho. Pinchazo: profundo en medio del pecho; en el lado der.; en la región costal der. detrás de la mama; en medio del esternón por la tarde, con presión; en el izq. por la tarde; en las costillas más bajas derechas a las 8 p.m., con dolorimiento; en el centro al caminar; en la parte superior del izq. al estar sentado inclinado hacia delante, > al enderezarse; en el centro > al moverse; en medio del esternón extendiéndose a los hombros. Las mamas disminuyeron de tamaño; la secreción de leche disminuyó especialmente.
19. Corazón
Pinchazo en el corazón; al caminar. Todos los síntomas de endocarditis, opresión, agotamiento casi sincopal, acción tumultuosa, violenta, intermitente e irregular del corazón y del pulso, con dolor tenso a través del pecho, afectando especialmente al ventrículo der., que gradualmente se fue dilatando. Parecía desigual a la tarea de hacer circular la sangre. Palpitación; aleteo, causando desfallecimiento y náuseas e impidiendo incorporarse. Pulso: rápido; y lleno; e irregular; y pequeño; lento y débil; lento e irregular; duro y tenso; pequeño y blando.
20. Cuello y espalda
Glándulas cervicales aumentadas. Pinchazo en el lado der. de la nuca al estar acostado. Tumor duro e indoloro, como un lobanillo, en la nuca. Crujido en la nuca al mover la cabeza (Cooper). Latido entre las escápulas. Región lumbar: pinchazo al sentarse; dolor como si estuviera atornillada; dolor y dolorimiento; dolor como antes de la menstruación, con diarrea dos veces; dolor como si hubiera sido golpeada, de modo que no sabe cómo acostarse; < sentada e inclinada. Tirones en los lomos como si hubiera algo vivo allí. Curvatura de Pott. Dolor en el cóccix como si hubiera caído sobre él.
21. Extremidades
Temblor. Desgarro por encima del maléolo der., en el índice izq. y en el brazo der., pero no en las articulaciones.
22. Extremidades superiores
Hombros: desgarro en el izq.; en el der., luego en el oído der.; dolor en los tendones del der. con el movimiento, el tacto y el reposo, como una tensión y como si estuvieran hinchados; dolor contuso en el izq.; dolor paralítico solo al moverlos. Brazo débil. Desgarro en el codo izq., ahora en los hombros, ahora en el codo der. Calambre en el antebrazo der. por encima de la muñeca al moverlo. Dolor como una tensión y pinchazo en la extremidad articular del radio al mover el índice der. Desgarro en la muñeca der., luego prurito en ella, no > por rascarse, luego una vesícula pruriginosa. Las manos tiemblan. Dolor contuso en el borde de la mano der. por encima del meñique. Desgarro: en el índice desde la base hasta la punta; en el borde interno del pulgar der.; en los dedos medio y anular izquierdos por la tarde; en la cara interna del anular der., que por ello se flexiona y no puede extenderse; en el pulgar der. como si fuera a arrancarse; desgarro con sacudidas en línea sobre el lado externo del hueso del pulgar izq., con pinchazo. Pellizco en la articulación metacarpiana del pulgar izq. Contracción de los dedos.
23. Extremidades inferiores
Marcha alterada; vacilante. Pinchazo: en la parte superior del muslo izq.; ora en el muslo, ora en la tibia; en la cadera izq. a cada paso, obligándola a cojear. Dolor en las caderas, que produce cojera, con dolores lancinantes a cada paso. Desgarro: por encima del hueco de la rodilla, luego también por debajo; en el fémur izq.; por detrás en el muslo der., con pinchazo; en el muslo der. al despertar y después de despertar a las 11 p.m., extendiéndose por debajo de la rodilla, > acostada sobre el lado sano; acostarse sobre el lado der. o sobre la espalda era intolerable; en un punto en medio del muslo izq., con dolor paralítico hasta la rodilla. Roedura en los huesos de la cadera; en medio del muslo der. por la tarde al sentarse con el muslo der. sobre el izq. La parte superior del muslo parece comprimida durante la menstruación. Desgarro espasmódico en la rodilla der. Bursitis prepatelar. Desgarro: en las rodillas por la noche; en el periostio de la rodilla izq. por la noche, con sensación de hinchazón; en la parte externa de la rodilla izq. al sentarse; en la tibia der.; en la pantorrilla izq., luego debilidad de toda la pierna; en la pantorrilla izq. al estar de pie, > al caminar, con tensión; hacia abajo en las tibias por la tarde. Roedura en el periostio de la pierna izq. Tironeo doloroso en las pantorrillas al sentarse. Las piernas fallan. Debilidad dolorosa de las piernas. Desgarro en la parte posterior del talón izq. al sentarse; en el talón der. al estar de pie, > al caminar. Dolor ulcerativo en talones y dedos de los pies. Dolor en el empeine izq. por la tarde, como golpeado. Desgarro en los dedos gordos; en el segundo dedo del pie der.
24. Generalidades
Emaciación. Marasmo semejante al tercer estadio de la tisis. Movilidad nerviosa; temblor; espasmos. Contracción espasmódica de los músculos. Subsultus tendinum. Ataques de sacudidas en las extremidades, < en el brazo izq., y en la cara, < del lado izq., con ansiedad, aprensión y palpitación; un ataque terminó con vómito y cefalea; una vez hubo violento giro del globo ocular izq., pupilas contraídas, músculos faciales contraídos, la comisura izquierda de la boca desviada hacia abajo, la boca se abría y cerraba innumerables veces mientras emitía palabras ininteligibles, respiración corta y rápida, pulso duro y lleno, frente, cuello y pecho cubiertos de sudor, cara roja, inconsciencia; después del paroxismo, temblor, llanto, quejas de pesadez del brazo izq., abdomen pequeño, blando, lengua blanca más bien que amarilla, esfuerzos de vomitar, > por el vómito. Hemorragia de nariz, pulmones, recto. Parálisis. Pinchazo en el maxilar inferior izq., en la tibia, muslo izq., antebrazo izq., en los huesos por la mañana, luego en el oído izq., al fin en el tendón del hueco de la rodilla izq. Susceptibilidad nerviosa exagerada. Sensación de girar. Malestar. Deseo irresistible de salir al aire libre. Sensaciones vagas e indescriptibles en cabeza, espalda y extremidades. Inquietud. Debilidad. Afecta las estructuras fibrosas, como el periostio y los ligamentos capsulares de las articulaciones. La mayoría de los síntomas aparecen durante el reposo y son > por el movimiento. Consecuencias de fiebre reumática.
25. Piel
Púrpura; manchas miliares, no pruriginosas, sanguíneas, como púrpura, en un caso en el tórax, en todos los demás solo en las piernas, más confluentes por delante, a veces con mezcla de petequias de diferentes edades, siendo las nuevas de color más brillante que las antiguas. Hemorragia múltiple de la piel y de la mucosa. Hinchazón erisipelatosa de las mejillas, extendiéndose hacia las sienes, con enrojecimiento, con algunas manchas en la frente. Dartro pruriginoso en la cara; y seco, en la mejilla. Granos: en la barbilla y la nariz; ardor punzante debajo de la comisura de la boca; sensibles, en la fosa nasal; sensibles, en la mejilla, rodeados de enrojecimiento e hinchazón; pruriginosos, en la barbilla y rezumando agua. Eritema. Eczema impetiginoides. Pequeños forúnculos en el cuello, la cara, la cabeza, la espalda y el pecho. Ulceración y color amarillo de la punta del pulgar izq., pero no se abre. Vesículas de todos los tamaños, haciéndose confluentes y formando bullas, en manos, brazos, ingles y pies; contenían un líquido seroso claro, asentaban sobre una base hiperémica; en los estadios tempranos las de las manos se parecen a dishidrosis, pero se volvieron semiópacas y se marchitaron y secaron sin formar costras. Escozor en la nuca y la frente, luego ardor después de rascarse. Prurito en la nalga der., > por rascarse; en el empeine derecho por la tarde, < por rascarse; en la cara interna del brazo superior der., después de rascarse una mancha roja seca, que al principio pica. Gran prurito del pubis. Incapaz de lavarse con agua fría.
26. Sueño
Bostezos frecuentes sin somnolencia; bostezos frecuentes y excesivos. Insomnio; casi toda la noche, somnoliento solo hacia la mañana. Despierta cada hora. Gritó en voz alta durante el sueño hacia la mañana. Sobresalto en el primer sueño, pero pronto vuelve a dormirse. Sueño inquieto y confuso; y no reparador; del cual despierta sobresaltado y con angustia como por alguna emoción fuerte o sensación de calamidad. Llora durante el sueño. Sueños: errantes; alegres; de peligro; ansiosos; de que la matarían; de caer y consiguiente sobresalto violento. Pesadilla.
27. Fiebre
Escalofrío: por la tarde, desde la tarde hasta la mañana siguiente; de 4 a 7 p.m., > en la cama, con sed de 6 a 10 p.m., < acostado; por la noche. Escalofrío sacudiente a las 10 p.m.; por la noche al despertar con frecuencia. Toda la noche con sacudidas y despertares frecuentes. Temblor; de todo el cuerpo por la mañana, excepto la cabeza, que se sentía caliente. Escalofrío reptante durante la menstruación, con frialdad de las manos y presión y retortijones en el hipogastrio. Sensación reptante en la espalda por la tarde, luego frialdad de todo el cuerpo; friolencia de 6 a 8 p.m., subiendo por la espalda y extendiéndose por todo el cuerpo, con somnolencia. A veces friolento con piel seca, otras veces con sudor profuso. La friolencia no se alivia fácilmente por el calor externo. Calor por la tarde. Calor (oleadas de), con embotamiento de la cabeza y malestar corporal; luego sudor, de 1 a 3 p.m. Piel caliente. Calor de la cabeza; con ardor y enrojecimiento de la cara; en frente, ojos, nariz y boca, con ardor ansioso en la garganta que se extiende detrás del esternón hasta el apéndice xifoides; en los pies. Sudor.