Alumina

por E. A. Farrington — Materia Médica Clínica

Referencia histórica para profesionales y estudiantes. Las afirmaciones que aparecen a continuación reflejan las enseñanzas homeopáticas del autor mencionado y no demuestran la eficacia del tratamiento. Este texto no constituye asesoramiento médico ni debe sustituir un diagnóstico o una atención adecuados.

Alumina.

Complemento: Bryonia.

Concordantes: Pulsatilla (clorosis, ozena), Calcarea ostrearum (temores, locura), Lachesis (peor al despertar), Sepia; Plumbum (cólico); Argentum nitricum, Nux vomica, Sulphur (columna vertebral); Mercurius (bubón); Bryonia, Chamomilla (estómago); Ruta, Conium, Natrum muriaticum, Sepia; Graphites, Zincum.

Esfera de acción: Ojos; Sangre; Nervios; Mucosas; Glándulas; Estómago, hígado e intestinos; Genitales; Laringe; Piel.

Antídotos: Chamomilla; Bryonia.

Alumina es una forma de arcilla pura y se conoce como argilla. Según Hering, los síntomas obtenidos por Hartlaub no son puros, porque se limitó a lavar su preparado de arcilla, mientras que Hahnemann sometió el suyo a calor al rojo.

Observarán en el cuadro de la pizarra que he colocado a Bryonia como complemento de Alumina. Esto es especialmente cierto respecto de los síntomas gástricos. Estos medicamentos se suceden bien en las afecciones gastroentéricas. Bryonia actúa también como antídoto de Alumina, al igual que Chamomilla. He colocado varios de los medicamentos concordantes con algunas palabras entre paréntesis para señalar los puntos de semejanza. Así, Pulsatilla aparece marcada con clorosis y ozena, lo que indica que, especialmente en estas dos afecciones, Pulsatilla concuerda con Alumina. Después observarán que Plumbum se le asemeja en el cólico, y Nux y Sulphur en las afecciones espinales, etc.

Alumina actúa mejor en personas ancianas de constitución delgada, de aspecto más bien arrugado y reseco, o en muchachas durante la pubertad, especialmente si son cloróticas; también en niños delicados o escrofulosos, sobre todo en aquellos que han recibido alimentación artificial, es decir, que se han nutrido con las numerosas variedades de alimentos infantiles de las que está saturado el mercado. Estos niños son débiles y arrugados; su nutrición es decididamente deficiente. Los intestinos están inactivos. Este estreñimiento es característico. Hay grandes deseos de evacuar aunque las heces sean blandas, lo que muestra de inmediato que la inactividad intestinal es el principal factor causal. En esto es exactamente igual a Bryonia. El niño padece ozena o catarro nasal crónico, con gran sequedad de la nariz. Esto se reconoce por el sonido seco de sorbimiento que produce al respirar por la nariz. Durante la dentición, el niño también puede padecer estrabismo. Este se debe a la debilidad del músculo recto interno del ojo afectado. A veces este síntoma puede curarse con medicamentos y, cuando así ocurre, este método es preferible a cualquier procedimiento quirúrgico. En ocasiones aparece a consecuencia de lombrices; entonces el medicamento es Cina; cuando se debe a irritación cerebral, Belladonna; y Cyclamen cuando procede de irregularidades menstruales o gástricas.

El paciente de Alumina está muy abatido y propenso al llanto, como Pulsatilla, y este abatimiento empeora al despertar, asemejándose aquí a Lachesis, Pulsatilla, Sepia, etc. En otras ocasiones se encuentra al paciente perturbado por un estado mental aprensivo, con temor de enloquecer, lo cual constituye una réplica exacta de Calcarea ostrearum, Iodine, etc. Esto muestra el estado irritable de la fibra cerebral. Otra peculiaridad que puede presentarse, especialmente en la histeria, es la tendencia suicida cuando el paciente ve sangre, un cuchillo o algo semejante.

Los hombres para quienes Alumina resulta útil son hipocondríacos. Hay mucha lasitud e indiferencia hacia la labor o el trabajo. Una hora les parece medio día. Son sumamente quisquillosos e irritables; y aquí encontramos que Alumina rivaliza con Nux vomica y también con Bryonia.

Ahora, a la derecha de la pizarra, observarán varios epígrafes bajo los cuales me propongo estudiar Alumina. Primero, ¿qué cambios produce Alumina en la sangre? No puedo decirles cómo altera la sangre, pero existen enfermedades sanguíneas en las que es aplicable, y conviene que las consideremos aquí. La encontramos indicada en la anemia y también en la clorosis, especialmente en muchachas jóvenes durante la pubertad, cuando la menstruación es pálida y escasa y existe un deseo anormal de ciertas sustancias indigeribles, como lápices de pizarra, tiza, cal para blanquear, etc. La leucorrea a la que están sujetas suele ser transparente o estar compuesta de moco amarillento, abundante, que a veces escurre por las extremidades inferiores hasta los pies, y muy filamentoso y tenaz. Esto las agota mucho porque es rico en albúmina. Junto con estos síntomas encontrarán casi siempre los estados mentales que les he descrito.

Pasemos ahora a las afecciones nerviosas. Alumina se ha utilizado en afecciones nerviosas de carácter muy grave. Boenninghausen empleó el metal Aluminium para los siguientes síntomas de esa temida enfermedad, la ataxia locomotora: mareos frecuentes; los objetos giran en círculo. Puede haber ptosis, diplopía o estrabismo. El paciente no puede caminar en la oscuridad ni con los ojos cerrados sin tambalearse. Siente como si caminara sobre cojines. Hay formicación, o una sensación como de hormigas que reptaran por la espalda y las piernas. Las nalgas se duermen al estar sentado. Los talones se entumecen al caminar. Tiene en la cara la sensación de que estuviera cubierta de telarañas o de que se hubiese secado sobre ella clara de huevo. También puede quejarse de dolor de espalda, como si le clavaran un hierro candente en la columna vertebral. Estos son los síntomas que indican Alumina; fueron estos síntomas los que condujeron a Boenninghausen a Aluminium y le permitieron curar cuatro casos de la enfermedad.

A continuación, las mucosas. Alumina es aquí un medicamento singular. Actúa en una clase limitada, pero muy bien descrita, de casos. Produce una sequedad inequívoca de las superficies mucosas. Si mantienen presente este hecho, podrán explicar todos los síntomas que causa. Tendrán de inmediato la clave de su dispepsia, catarro nasal, dolor de garganta y estreñimiento. Hay sequedad de las mucosas. Al cabo de cierto tiempo se forma moco, que es espeso, amarillo y muy difícil de desprender. Permítanme mostrarles algunos ejemplos. En los ojos, por ejemplo, estará indicada especialmente en la blefaritis con gran sequedad de la conjuntiva. Los párpados se sienten rígidos; se agrietan de tan secos que están. El análogo más próximo en este caso es Graphites, que presenta los mismos síntomas, aunque con más sangrado que Alumina.

Alumina es útil en la astenopía debida a irritación de la conjuntiva; también en los párpados granulosos y la blefaritis crónica.

Para la sequedad de los ojos, Allen recomienda asimismo Berberis, Natrum carb. y Natrum sulph.

Ojos secos al leer: Crocus, Argentum nitricum.

Párpados caídos: Nux moschata, Sepia, Rhus.

Alumina presenta también pérdida del control sobre el recto interno. En esto se asemeja a Conium, Ruta y Natrum mur. Este último, según Woodyatt, es el mejor.

En el catarro nasal encontrarán indicada Alumina en niños con gran sequedad de la nariz, formación de costras y, más adelante, flema o moco amarillo, espeso y tenaz, difícil de extraer.

La tos que indica Alumina es seca y espasmódica. Empeora por la mañana, cuando el paciente tose hasta desprender una pequeña cantidad de moco fuertemente adherido; entonces mejora durante algún tiempo.

La encontrarán indicada en afecciones de la garganta, cuando la mucosa se halla relajada, precisamente el estado que se observa en el dolor de garganta de los clérigos. La garganta es de color rojo oscuro y la úvula está alargada. La ronquera empeora por la mañana, con sensación de tener una astilla en la garganta al tragar. Este último síntoma se encuentra también en Hepar, Argentum nitricum y Nitric acid.

La mucosa del estómago está seca y, por consiguiente, la secreción de jugo gástrico es deficiente. Tenemos aquí la misma dispepsia que puede curarse con Bryonia. Los síntomas distintivos de Alumina son los siguientes: sensación de constricción a lo largo del esófago al tragar alimentos. El paciente siempre empeora al comer patatas; este es un buen síntoma de Alumina. Hay aversión a la carne y deseo de sustancias indigeribles. El hígado está sensible al tacto y presenta dolores punzantes, como en Bryonia. Encontrarán el estreñimiento ya descrito, con deseos imperiosos de evacuar aunque las heces no estén secas ni duras. Las hemorroides producen prurito y ardor, y están húmedas.

A continuación consideramos la acción de Alumina sobre las glándulas. Aquí solo tengo un síntoma que presentarles: el uso del medicamento en el tratamiento de los bubones. Puede administrarse en el bubón gonorreico cuando lo acompaña una secreción gonorreica amarillenta, con ardor y prurito a lo largo de la uretra, especialmente en el meato.

Por último, la piel. Alumina actúa sobre la piel del mismo modo que sobre las mucosas, produciendo sequedad y aspereza; como consecuencia, la encontramos indicada en erupciones ásperas y secas que se agrietan y pueden sangrar, aunque no con frecuencia, que producen prurito y ardor intolerables y que empeoran con el calor de la cama.

Recordarán aquí que Argentum nitricum, Nux vomica y Sulphur son semejantes a Alumina en las afecciones espinales.

Encontrarán que Mercurius es el medicamento más semejante a Alumina en el tratamiento del bubón.

Alumina se ha utilizado como antídoto del cólico causado por Plumbum.

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