Aethusa cynapium
By James Tyler Kent — Lecciones de Materia Médica Homeopática
Generalidades: Antes de que se conociera Aethusa, cierta clase de casos de cólera infantil, y de vómitos y diarrea en los niños, terminaban todos fatalmente, porque no había remedio que correspondiera a casos tan graves.
La muerte está estampada en el rostro desde el comienzo, y si hay en el libro remedios que salvan la vida, éste es uno de ellos.
Se aplica a los casos que sobrevienen muy súbitamente en tiempo caluroso durante la infancia, con postración extrema.
La madre no sospecha que el niño está enfermo hasta que lo toma de la cuna; sólo unas pocas horas antes estaba bien; pero cuando el cólera infantil prevalece en tiempo caluroso, esta criaturita llena su estómago de leche y casi antes de que haya tenido tiempo de coagularse o formar cuajos la leche vuelve, en parte en cuajos y en parte líquida, y acompañando al vómito hay una deposición acuosa, amarillo-verdosa, mucosa.
El niño tiene aspecto de estar muriéndose, facies hipocrática pálida; hay una palidez blanquiazul alrededor de los labios, los ojos están hundidos y hay hundimiento alrededor de la nariz. La madre se asombra y manda llamar rápidamente al médico. El niño se sume en un sueño de agotamiento.
Se despierta y de nuevo llena el estómago de leche, que vuelve otra vez en pocos minutos, en parte cuajada y en parte líquida, y nuevamente sobrevienen el terrible agotamiento, el aspecto mortecino y el sueño prolongado.
Sin Aethusa, en dos o tres días el enterrador se lleva a ese niño. Eso es casi toda la historia de Aethusa.
Tiene delirio, tiene excitación, tiene trastornos mentales de diversa índole, pero son agudos y acompañan los trastornos cerebrales.
Cierta clase de lactantes cae enferma en el tiempo caluroso, en las noches calurosas, y presenta afección cerebral; desde ese momento el estómago deja de funcionar, los intestinos se aflojan, y todo lo que se pone en el estómago o vuelve o pasa directamente.
Esto ocurre especialmente en aquellos lactantes que han sido alimentados como la madre corriente alimenta a su bebé; ¿y cómo es eso?
Cada vez que llora lo pone al pecho o le da de comer. Bien, pues; pensemos un poco. Todo médico debería pensar un poco, de vez en cuando. Ahora meditemos un instante si eso es prudente o insensato.
El estómago del bebé común tarda unas dos horas o dos horas y media en cumplir debidamente su tarea de digerir la leche tomada, y debería tener luego media hora de reposo, más o menos; y cuando llegamos a las tres horas y el bebé llora, entonces probablemente tiene hambre y tomará con gusto un poco más y lo digerirá.
Cualquier intervalo de alimentación más corto que ése es una mala práctica; sería exactamente lo mismo que si el niño tomara media taza de té de leche y la dejara digerirse en parte, y al poco rato tomara un poco más, y luego más tarde se le añadiera un poco más.
Empieza a regurgitar el alimento y éste es agrio, y la primera racha de tiempo caluroso que llega provoca trastorno de la cabeza. Sólo los niños más resistentes soportarán este mal método.
He observado a estos niños y los he visto soportarlo hasta el verano. El médico debe plantarse, y plantarse con energía, y hacerles ver que habla en serio.
La vieja entra y dice:
"Ese médico no sabe nada" y al bebé hay que darle de comer.
Ahora Aethusa conviene a los bebés alimentados impropiamente. Está a la cabeza de la lista de medicamentos para esa condición; es decir, cuando la digestión ha cesado absolutamente por trastorno cerebral.
Estómago y digestión: En la medida en que los médicos ocupados han descubierto la indicación de este remedio, ha sido sobre todo entre los bebés; pero los adultos a veces entran en un estado de Aethusa, cuando la digestión ha cesado absolutamente por trastorno cerebral y por excitación.
Ha curado dispepsia por alimentación constante, en esos picoteadores, esos hambrientos que siempre están comiendo, siempre mordisqueando, siempre llevando galletas en los bolsillos, hasta que llega un momento en que el estómago cesa de actuar.
También conviene a casos de indigestión por trastornos de la cabeza, con cabeza caliente, vómito, postración, sudor y sueño prolongado.
Convulsiones: Aethusa presenta convulsiones en los niños.
A veces el trastorno cerebral no afecta al estómago, pero el niño entra en convulsiones, con manos frías y húmedas, semblante mortecino, y sudor, postración y sueño.
"Convulsiones, gran debilidad y postración, con somnolencia. Adormecimiento del niño después del vómito y después de la deposición, con convulsiones."
En el paciente de Aethusa hay mucho en la cara y en el aspecto que señala el remedio; tanto puede verse y caer bajo la observación, y se requiere tan poco interrogatorio, que puede hacerse una especie de prescripción a primera vista, pero no es recomendable.
Un médico ocupado, uno que realmente estudia su Materia Médica y ha aprendido los principios, con el tiempo hará mucho de lo que parece ser prescripción a primera vista, pero en realidad no lo hace así, porque reúne muchas cosas en las que los profanos no pensarían.
Aethusa entonces se muestra en la superficie, mientras que en muchos remedios no se ve nada en la superficie porque se manifiestan en sensaciones internas o más profundas.
Permítanme exponerles un caso para ilustrarlo. Por ejemplo, lleven a almorzar con ustedes a un sujeto de aspecto robusto, que declara encontrarse bastante bien.
Han observado desde hace algún tiempo que la nariz se le está descamando continuamente; en ese punto hay un asterisco.
Nunca habla de su salud.
Muy pronto, mientras almuerzan, la puerta da un portazo y él se sobresalta. Ese es el segundo punto. Luego les dice cuánto come, lo bien que le sienta, lo bien que se siente después de comer, y ustedes mismos han observado que come bastante.
No le han dicho una sola palabra sobre su salud. No le han pedido que les cuente síntoma alguno. Finalmente le acercan la jarra de leche, y él dice:
"Oh, no puedo beber leche; si tomo leche me da diarrea; nunca pienso en tomarla."
¿Quién no podría prescribir para ese sujeto sin llevarlo al consultorio?
¿Quién pensaría en otra cosa que no fuera Natrum carb . para un caso así?
A veces se puede averiguar toda la historia consiguiendo que un paciente terco vaya a comer con usted.