Crotalus horridus
Crotalus Horridus (serpiente de cascabel)
By James Tyler Kent — Lecciones de Materia Médica Homeopática
Aspecto: La primera impresión sería rebelarse contra el uso de sustancias tales como Crotalus, Lachesis, Apis y otros venenos animales, y es cierto que la mente profana debe contemplar su administración con algo parecido al horror; pero cuando se usan debidamente, y cuando consideramos lo espantoso de la necesidad que los exige, y también cuando hemos comprobado que, cuando se requieren, no puede haber sustituto para ellos, y además que han sido potentizados y transformados hasta quedar perfectamente puros, por haber sido reducidos a un estado de sustancia simple, el horror desaparece de la mente.
Es cierto que las enfermedades que exigen el uso de sustancias como Crotalus son muy graves. Cuando se está junto al lecho de un paciente de Crotalus, se siente que la muerte está muy cerca; el cuadro es horrible de contemplar, y la madre respecto de su hijo, o el marido, dirían inmediatamente:
«Doctor, use cualquier cosa para salvarle la vida; recurra a cualquier cosa para curar a este enfermo.»
Los síntomas son peculiares en Crotalus. El remedio se destaca por sí mismo. No puede haber sustituto para él, pues no hay otro remedio que, tomado en conjunto, se le parezca.
Los otros venenos de serpiente son los que más se le asemejan, pero este es el más terrible de todos, excepto quizá el Ancistrodon contortrix (cabeza de cobre ).
En los casos de mordeduras de serpiente obtenemos los efectos más funestos; vemos la muerte misma, vemos el desenlace tras un curso muy rápido, la forma más elevada de zimosis. Se supone que estos venenos de serpiente son cianhidratos de sosa y otras sales.
Se sabe que el alcohol es el disolvente natural de los cianhidratos, y por ello se ha usado en grandes cantidades en las mordeduras de serpiente, y con frecuencia ha prolongado e incluso salvado la vida. Si el paciente sobrevive al violento ataque, continúa para siempre manifestando los efectos crónicos, y de estos hemos recogido síntomas.
Los perros que habían sido mordidos manifestaron los efectos crónicos de la mordedura de serpiente de cascabel, y en ellos se ha observado una peculiar periodicidad, a saber, cada primavera, a medida que cede el tiempo frío y comienzan los días cálidos.
Una vez tuve el privilegio de seguir el caso de un perro que había sido mordido por Cenchris y había sobrevivido. Fue mordido en la región del cuello, y en esa región se formó un gran absceso cada primavera mientras vivió aquel perro, hasta la vejez, cuando murió de esa enfermedad. La periodicidad en los venenos de serpiente está relacionada con la primavera, con la llegada del tiempo cálido.
Otra marcada característica general en Crotalus, como en la mayoría de los demás ofidios, es que el paciente se agrava al dormir .
El veneno de Crotalus horridus, en sus manifestaciones más tempranas, es semejante a las alteraciones zimóticas que encontramos en la escarlatina, en la difteria, en la fiebre tifoidea y en las formas más adinámicas de septicemia; esos casos que sobrevienen con gran rapidez, con descomposición de la sangre, relajación de los vasos sanguíneos, hemorragia por todos los orificios del cuerpo, inconsciencia que aumenta rápidamente, como en alguien intoxicado y con aspecto de embrutecimiento.
Postración: Una postración mental y física casi de carácter paralítico. Escarlatina cuando se vuelve pútrida; fiebre tifoidea cuando se vuelve pútrida; difteria con mucha hemorragia y putridez. El cuerpo aparece jaspeado; azul entremezclado con amarillo; la ictericia sobreviene con rapidez asombrosa, y los ojos se vuelven amarillos, y la piel se vuelve amarilla y jaspeada. Azul en manchas. Manchas negras y azules como si fueran magulladuras, entremezcladas con amarillo. Después de las hemorragias la piel se vuelve extremadamente anémica.
Está amarilla, pálida, exangüe. El cuerpo parece de cera. Hemorragia por los oídos, ojos, nariz, pulmones, por las mucosas en todas partes, por los intestinos, por el útero. Una constitución hemorrágica.
Crotalus está indicado en enfermedades del tipo más maligno, del más pútrido, que sobrevienen con rapidez inusitada y alcanzan ese estado pútrido en un tiempo extraordinariamente corto. Quien ha sido envenenado cae rápidamente en este estado de embrutecimiento, entumecimiento, putridez y semiconsciencia. Hay una sensación como si la muerte se le viniera encima. A medida que la sangre rezuma se vuelve negra. A veces es fluida.
Predomina un espantoso estado de nerviosismo. Temblor de los miembros, debilidad temblorosa. Al sacar la lengua, sale trémula. Se fatiga con el menor esfuerzo. Postración súbita de las fuerzas vitales. Predomina una debilidad paralítica en todo el cuerpo.
Sacudidas musculares, temblor de los miembros. Se escurre hacia abajo en la cama; esto ocurre en los estados tifoideos en los que este remedio ha demostrado beneficio, en las formas de fiebre amarilla con gran postración. Este tipo de fiebre amarilla ha sido curado por este remedio. Convulsiones y parálisis. Tiene sacudidas musculares algo semejantes a la corea, temblor, espasmos localizados, manifestaciones histéricas.
Mente
Los síntomas mentales merecen bien ser examinados. La forma adinámica de delirio, murmurante, hablando consigo mismo, es una forma peculiar de locuacidad. Difiere algo de Lachesis. Ambos tienen locuacidad.
La locuacidad de Lach . es tan rápida que si alguien en la habitación comienza a contar algo, el paciente lo retoma y termina la historia, aunque nunca haya oído nada al respecto, tan activa está su mente. A nadie se le permite terminar un relato en presencia de un paciente Lach . Uno empezará a contar algo. Él dirá:
«Oh, sí; lo entiendo», y se desviará hacia otra línea y terminará con algo enteramente distinto.
Crotalus también hace eso, pero Crotalus lo retoma, masculla y tropieza torpemente con sus palabras.
Es un estado adinámico y pasivo, como de intoxicación; en Lach. es una excitación salvaje.
«Delirio con languidez, somnolencia, estupor.»
Eso lo expresa.
«Delirio locuaz con deseo de escapar de la cama.»
Es pasivo, sin embargo. Sus movimientos son lentos.
«Delirio murmurante del tifus.
Tristeza.»
Sus pensamientos se ocupan continuamente de la muerte.
«Sensibilidad excesiva.
Se conmueve hasta las lágrimas al leer.
Melancolía con timidez, miedo.
Ansioso y pálido, con sudor frío.
Irritable, malhumorado, enfurecido por la menor molestia.»
Con el movimiento hay vértigo, mareo. Al permanecer quieto hay dolor. Al conciliar el sueño aparece dolor, y es despertado por dolor violento. Cuanto más duerme, más intenso es ese dolor de cabeza.
Sueño
Se agrava al dormir. Todos los venenos de serpiente, en mayor o menor grado, se agravan con el sueño. Las molestias de la cabeza sobrevienen después de dormir. El sueño le provoca cefalea. Cuanto más duerme, más fuertes son las cefaleas.
Cabeza
La cefalea es tan intensa en la parte posterior de la cabeza que es casi imposible levantarla de la almohada. Los músculos se cansan tanto que tiene que sostenerla con las manos. Esto pertenece también a Lach. Cefalea congestiva con cara cérea, amarilla, púrpura, jaspeada, como si hubiera magulladuras.
«Cefalea que se extiende a los ojos.
Cefalea biliosa cada pocos días.»
Jaqueca violenta, junto con mareo, latido en el vértice. Cefaleas sordas, pulsátiles. cefaleas occipitales sordas, pesadas, pulsátiles o toda la cabeza está en un estado de congestión. Está confuso y aturdido. La cabeza se siente demasiado grande.
La cabeza se siente llena, como si fuera a estallar. Cefaleas que vienen en oleadas, como si subieran por la espalda; un aflujo de sangre hacia arriba, una oleada descrita como si la sangre se precipitara hacia arriba.
Cefalea con oleadas ascendentes, provocada por el movimiento o por una sacudida, al darse vuelta en la cama, al incorporarse en la cama o al acostarse. El cambio de posición producirá esta oleada. En Lach . se describe, y yo lo he visto confirmado, como comenzando muy abajo en la columna y subiendo en oleadas, coincidiendo con el pulso.
Ojos
Hemorragia por los ojos. Aspecto amarillo de los ojos.
«Sangre que rezuma del ojo, ardor en los ojos; enrojecimiento con lagrimeo.»
Presión en los ojos como si fueran empujados fuera de la cabeza. Parálisis de los párpados superiores. Inflamación de la mucosa de los párpados.
Oídos
Oleadas en los oídos.
«Sensibilidad a los ruidos.»
Dolor sordo y pulsátil en los oídos. Secreciones fétidas, abundantes, amarillas, ofensivas y sanguinolentas por los oídos. Sangre que rezuma de los oídos en gotas en enfermedades zimóticas, en formas adinámicas de escarlatina o de difteria, en las que hay rezumamiento por ojos y oídos, y hemorragia abundante por la nariz.
La nariz es el órgano que con más frecuencia sangra en las enfermedades zimóticas. El aflujo de sangre parece aliviarse con la hemorragia nasal. En este medicamento la congestión hacia la cabeza es violenta, con sangrado por la nariz. Ha curado toda clase de secreciones fétidas. Horribles secreciones nasales fétidas, pútridas. Ozena.
Inflamación de la glándula parótida. Coloración azulada y desfiguración del rostro. Aspecto amarillo de la cara, marcado estado de ictericia. En muchachas que tienen un aspecto céreo o anémico, amarillo verdoso, a quienes hace mucho tiempo les falta la menstruación y les brotan pústulas y granos.
Boca
Este paciente suele despertarse durante la noche rechinando los dientes. El gusto es malo, pútrido. Inflamación de las encías. Sangrado de la boca. Inflamación de la garganta con sangrado de la garganta. Ardor en la garganta y en la boca. Lengua temblorosa, trémula e hinchada. Temblor de la lengua al sacarla. Temblor de las manos cuando se mueven.
Esos casos de difteria que rezuman sangre por la nariz y la boca son tipos muy graves, y con seguridad morirán sin un remedio bien seleccionado. La garganta, en tales circunstancias, estará llena de una membrana diftérica de aspecto oscuro. Hay sangrado por todo su alrededor. Boca dolorida con sangrado. Úlceras en la boca. Úlceras después de Merc . en aquellos que empapan de saliva la almohada por la noche. Úlceras sangrantes en la boca. Deglución difícil. Difteria maligna.
No puede acostarse sobre el lado derecho ni sobre la espalda sin provocar instantáneamente vómitos negros y biliosos. Este es un remedio maravillosamente bilioso; jaquecas, vómitos de bilis en gran cantidad.
Las diversas formas adinámicas de enfermedad que requieren Crotalus suelen comenzar con vómitos de gran cantidad de bilis, a veces bilis mezclada con sangre.
Estómago
Dolor de estómago; frialdad como si hubiera un trozo de hielo en el estómago o en el abdomen. Estómago irritable, incapaz de retener nada, vomita sangre constantemente.
Crotalus ha curado ulceración del estómago. Ha frenado mucho el crecimiento del carcinoma cuando hay muchos vómitos de bilis y sangre. Vómitos en muchos casos en que la sangre no tiene tendencia a coagularse.
Ahora bien, con todas estas ulceraciones del estómago, afecciones cancerosas, enfermedad zimótica adinámica, la ictericia está casi siempre presente; ictericia y más o menos hemorragia; la fiebre rara vez es alta; a veces la temperatura es subnormal, pero con rezumamientos y sangrados, con hemorragia oscura por la nariz y la boca, y orina oscura, escasa, sanguinolenta, que contiene albúmina.
Abdomen
El abdomen está muy distendido, como el abdomen timpánico de la fiebre tifoidea y de las enfermedades zimóticas adinámicas. Ulceración de los intestinos, hemorragia intestinal. Mucho dolor y sensibilidad dolorosa en el abdomen, con entumecimiento.
Sensación en él como si fuera de madera.
«Deposiciones negras, líquidas, como posos de café.
Disentería de origen séptico por agua, alimentos, etc., corrompidos.
Diarrea por efluvios nocivos.»
Inflamación de los ovarios y del útero. Forma adinámica de fiebre pútrida.
Mujeres: Hemorragias; ya sean coágulos oscuros o sangre sin tendencia a coagularse que sigue fluyendo. Hay grandes trastornos en el período climatérico. Bochornos. Ictericia. Hemorragia del útero o de otras partes.
Cáncer del útero con mucha hemorragia. Gran fetidez. La paciente se vuelve amarilla, ictérica, con gran postración, aspecto jaspeado de la piel, hinchazón de la cara, de la pierna, especialmente a lo largo del trayecto de las venas. Phlegmasia alba dolens. Peor por el menor contacto. Peor por sacudida, por movimiento.
Hay cierto motivo para pensar que este será, en mayor o menor grado, un remedio cardíaco por la gran debilidad cardíaca que produce. Pero los otros venenos de serpiente, como Naja, Lach. y Elaps, han tenido más aplicación clínica que este.
Este parece postrar el corazón, pero también postra todo el cuerpo, y sus padecimientos son más generales. Aspecto jaspeado de los miembros. Aspecto gangrenoso de las extremidades.
Piel
Forúnculos, ántrax y erupciones están rodeados por una condición violácea de la piel, un estado jaspeado, azulado, manchado o marmóreo. Produce forúnculos, abscesos y un estado que se asemeja algo al ántrax, con ardor y dolores violentos, pero la característica peculiar es el centro pastoso.
Alrededor del forúnculo o del ántrax, por muchas pulgadas, hay edema, con fóvea a la presión. El forúnculo, o absceso, o ántrax sangrará una sangre espesa, negra, que no coagulará. Los ántrax que aparecen en el cuello y en la espalda comienzan con una pústula, y luego aparecen varios, y están rodeados de pequeñas pústulas y pápulas, y hay fóvea a la presión.
Para estos ántrax necesitará estudiar particularmente Arsenicum, Anthracinum, Lachesis, Secale y Crotalus. Son medicamentos de naturaleza maligna en su manifestación.
En la fiebre puerperal hay un rezumamiento continuo de sangre negra, ofensiva, que no coagula; hemorragia por todos los orificios del cuerpo así como por el útero. Imagínese una mujer embarazada que padece fiebre tifoidea.
Aborta, y sobreviene un estado zimótico adinámico con los síntomas que he descrito y con todas las apariencias de que se desangraría hasta morir después del aborto. La sangre no coagulará y el flujo continúa. O bien, en una mujer, durante una fiebre tifoidea, sobreviene la menstruación. No es un verdadero flujo menstrual, es decir, no se parece al flujo ordinario, porque es abundante, oscuro y líquido, un rezumamiento continuo con todos los síntomas graves descritos, y especialmente el semblante embrutecido, el estado comatoso, el aspecto como si estuviera intoxicada, yaciendo como una muerta. Cuando se la despierta, cada músculo tiembla; si se le saca la lengua, tiembla, y hay incapacidad para articular palabras.
Crotalus puede salvarle la vida. ¿Sería posible concebir estados de enfermedad más graves que los producidos por los ofidios?
Cuando un médico ve venir estos síntomas piensa inmediatamente en una clase de remedios que pueden abarcar tal estado, remedios como Baptisia, Arsenicum, Secale y los Ofidios , y a veces Arnica, Phosphorus y Pyrogen .
Sueño
En los estados más crónicos el individuo manifiesta un estado terrible en cuanto al sueño. Se despierta del sueño como sobresaltado; tiene horribles sueños de asesinato, de muerte, de cadáveres y de muertos, de tratar con los muertos y con cadáveres, de estar en cementerios; incluso sueña con el olor del cadáver.
Mientras está despierto está cansado, está atontado, no puede sumar cifras, comete errores al escribir, transpone frases, y en las palabras transpone letras. Es incapaz de llevar sus propias cuentas, pues no puede sumar cosas que requieran alguna exactitud. El sueño alterna con largos y tediosos períodos de vigilia.
Se altera por cualquier cambio hacia el tiempo cálido. Gran irritabilidad, gran sensibilidad a las influencias del entorno, facilidad para ser perturbado por lo que le rodea, y facilidad para exaltarse hasta un grado de excitación, son también rasgos de este remedio.
Después de esto se vuelve receloso de sus amigos y es incapaz de razonar de manera racional. Ansía bebidas embriagantes y es incapaz de resistir ese deseo. Esta maravillosa semejanza con los viejos ebrios ha llevado al uso de Crotalus en el delirium tremens; tiene el semblante embrutecido, el aspecto purpúreo de la cara, la peculiar clase de hambre del borracho, el deseo por accesos de estimulantes.
Hay sobradas razones para creer que, en borrachos gordos, robustos y embrutecidos, puede, si se usa correctamente, ser un remedio de acción lo bastante profunda como para quitar la apetencia por las bebidas alcohólicas fuertes.