Belladonna.
By John Henry Clarke — Diccionario de Materia Médica Práctica
Atropa Belladonna. Belladona mortífera. (Grecia, Italia, Gran Bretaña.) N. O. Solanaceæ. Tintura de la planta entera al comenzar la floración.
Clínica
Absceso / Acné / Amaurosis / Apoplejía / Debilidad de la vejiga / Forúnculos / Afecciones del cerebro / Enfermedad de las glándulas bronquiales / Ántrax / Cólico / Estreñimiento / Convulsiones / Tos / Crup / Delirium tremens / Depresión / Diarrea / Disentería / Afecciones del oído / Fiebre entérica / Epilepsia / Erisipela / Eritema / Excitación / Afecciones de los ojos / Efectos del miedo / Tumefacciones glandulares / Bocio / Gota / Hemorroides / Cefalea / Afecciones del corazón / Hidrocefalia / Hidrofobia / Hiperemia / Influenza / Afecciones del riñón / Afecciones del pulmón / Pústula maligna / Manía / Sarampión / Meningitis / Menstruación / Afecciones de la boca / Paperas / Neuralgia / Afecciones de la nariz / Nictalopía / Ninfomanía / Parálisis / Parametritis / Pericondritis / Perimetritis / Peritonitis / Phlegmasia alba dolens / Pleuresía / Parálisis del neumogástrico / Neumonía / Trastornos del embarazo / Manía puerperal / Reumatismo / Roséola / Escarlatina / Sensibilidad / Trastornos del sueño / Alteraciones del olfato / Estranguria / Alteraciones del gusto / Tenesmo / Afecciones de los testículos / Sed / Dolor de garganta / Afecciones de la lengua / Tuberculosis / Úlceras / Afecciones uterinas / Vaccinia / Vértigo / Tos ferina / Fiebre verminosa
Características
Belladonna actúa primariamente sobre el cerebro, y Teste explica muy agudamente la diversidad de su acción sobre hombres y animales sugiriendo que actúa con una intensidad proporcionada al desarrollo cerebral. Sobre las cabras y los conejos no tiene acción venenosa alguna. Sobre los animales carnívoros actúa con intensidad moderada. Sobre el hombre actúa con la máxima intensidad. Pero sobre los idiotas, como menciona Hufeland, no tiene más acción que sobre algunos de los carnívoros. Un número enorme de los síntomas de Bell. se desarrolla en y desde la cabeza y el sensorio. De conformidad con ello, los dolores de Bell. corren hacia abajo, i.e., alejándose de la cabeza. (Silic. y Gels. tienen un dolor que corre hacia arriba por la espalda). Para comprender rectamente la acción y los usos de este gran medicamento es necesario tener presentes algunos rasgos principales que caracterizan su acción en todas las partes del organismo. Pero antes de aludir a ellos me referiré brevemente a su correspondencia con la escarlatina. Los casos de intoxicación por Belladonna se han confundido con frecuencia con casos de escarlatina. Pero es sólo la forma lisa, la que presenta una superficie roja lisa y uniforme, la que cae bajo su acción controladora y profiláctica. Cuando una epidemia de este tipo está en curso, cualquiera que pueda verse expuesto al contagio puede obtener una inmunidad casi segura tomando Belladonna dos o tres veces al día.
Los diversos puntos que hay que recordar acerca de Belladonna son que es un medicamento de gran sensibilidad general y también de sensibilidad de los sentidos especiales: sensible a la luz; al menor ruido; al movimiento o a la sacudida, como cuando alguien toca la cama. Éste es un rasgo que hace a Bell. tan apropiada en la hidrofobia. Es un medicamento friolento; sensible a los cambios de calor a frío, a las corrientes de aire, al tiempo húmedo, al enfriamiento por llevar la cabeza descubierta o por cortarse el cabello; mejor por estar bien abrigado en una habitación cálida. Bajo esta droga hay una notable rapidez de la sensación o del movimiento; los ojos chispean y se mueven rápidamente. Los dolores vienen y se van súbitamente por mucho que puedan durar. Son muy variados, pero el pulsátil, el ardor y el punzante son muy característicos: «punzante de una sien a la otra».
La gran intensidad y variedad de los dolores de cabeza ha hecho que Bell. sea considerada el medicamento para la cefalea par excellence. Congestión de sangre a la cabeza. Vértigo, sobre todo de noche al darse vuelta en la cama, o al levantarse por la mañana, también al caminar y con todo cambio de posición. Cefalea con cara rubicunda y ojos brillantes, pupilas dilatadas. Sensación en el cerebro como de chapoteo de agua. Cefalea palpitante y pulsátil, con latido de las arterias y violenta palpitación del corazón. Ha curado una cefalea muy intensa en un hombre nervioso que aparecía siempre que se exponía al humo del tabaco. En la esfera mental hay manía; furia; disposición a morder, arañar y desgarrar cosas. Ilusiones fantásticas al cerrar los ojos. Embotado y somnoliento; medio dormido y medio despierto. Los espasmos y las sacudidas son muy marcados. Muchos trastornos de la visión. Calor, enrojecimiento y ardor son tres grandes notas características de Bell., y aparecen constantemente en la patogenesia. La cara es púrpura, roja y caliente, o amarilla. Enrojecimiento y palidez alternan. La boca está extraordinariamente seca sin sed. Escozor en el esófago, < al tragar o hablar. El esófago se siente contraído. Sensación como de una mano que aferrara los intestinos. Deposiciones en masas como tiza. Contracción espasmódica del ano; estreñimiento obstinado. Hemorroides sangrantes; dolor de espalda como si se quebrara. El flujo menstrual es caliente; de color claro; o de mal olor. Tos corta, seca, cosquilleante, semejante a la tos de Rumex y Phos. Tos ferina; con llanto o dolores antes del acceso; cara rubicunda; epistaxis y expectoración sanguinolenta; chispas ante los ojos; puntadas en el bazo; evacuación y orina involuntarias. Parálisis de pulmones y corazón (nervio vago). Violenta palpitación del corazón. Puntadas en el pecho. Hinchazón de la mama con estrías rojo vivo que irradian desde el centro de la inflamación. Reumatismo < por el movimiento. Sudor sólo en las partes cubiertas.
A veces se observa un cuadro llamativo de Bellad. en casos de fiebre verminosa. Un caso (æt. 3, niño pálido y débil) referido por Lutze presentaba los síntomas siguientes: Se despertaba, o al menos se incorporaba por la noche en la cama gritando, no podía ser calmado; mojaba la cama por la noche; expulsaba lombrices de vez en cuando; mejillas y puntas de las orejas de un escarlata brillante, otras partes de la cara, especialmente alrededor de la boca, blancas como la nieve; ojos brillantes, fijos; pupilas dilatadas. Piel seca y caliente como fuego. Al hablarle con suavidad estallaba en violenta rabia. Cina 200 había mejorado. Bell. cm. y m. curó permanentemente.
Bell. es un gran remedio infantil, no menos importante que Cham. Las dolencias sobrevienen súbitamente; cara caliente y roja, semiestupor, y a cada poco sobresaltos o sacudidas durante el sueño como si pudiera entrar en convulsiones. Una característica muy general de Bell. es < al acostarse. Esto se refiere a la cefalea y a toda clase de afecciones inflamatorias. Algunos síntomas característicos son: «Sensibilidad dolorosa del abdomen, < por la menor sacudida». «Presión hacia abajo como si el contenido del abdomen fuera a salir por la vulva, < por la mañana; a menudo asociado con dolor en la espalda como si fuera a quebrarse». Sobresaltos, sacudidas o brincos en el sueño. Quejidos durante el sueño. «Somnoliento, pero no puede dormir». La piel característica de Bell. es: «Enrojecimiento escarlata uniforme, liso, brillante, tan caliente que comunica una sensación de ardor a la mano de quien la toca». «Sudor sólo en las partes cubiertas» es también un síntoma muy marcado de Bell.
Se han comunicado varios casos de intoxicación por aplicación de emplastos de Belladonna sobre la piel, produciéndose síntomas clásicos del medicamento y no poco peligro para la vida. Un médico fue advertido por su paciente de que no toleraba un emplasto de Belladonna, pero él, pensando que debía de haber habido un error y que el emplasto que había usado antes tendría cantáridas, mandó preparar uno bajo su propia mirada y lo aplicó él mismo. En menos de una hora apareció un dolor insoportable y, cuando se retiró el emplasto, se comprobó que la superficie estaba ampollada.
Un caso de intoxicación comunicado en el Medical Press (9 de septiembre de 1891) pone de relieve los efectos profundos y duraderos del medicamento. Tres niños, de 7, 5 y 3 1/2 años, comieron varias bayas. Tres días después un médico los vio. El estado del mayor era el siguiente: pupilas dilatadas al máximo e insensibles a la luz; pulso frecuente; respiración débil y apresurada; piel seca, rojo brillante; temperatura disminuida; extremidades y cara frías; micción y defecación suspendidas. Se había perdido la coordinación; el paciente se tambaleaba como ebrio y actuaba como un loco. Cuando se le preguntaba su nombre gritaba tan fuerte como podía, cayendo hacia atrás con las manos en alto, las piernas ligeramente flexionadas como si fuera a sentarse en un taburete bajo, y luego se desplomaba en el suelo. Al levantarlo del suelo y volver a ver a sus amigos, empezaba a hablar sin cesar, riendo y cantando melodías locales de manera bulliciosa. Súbitamente todo su continente cambiaba a una depresión melancólica de agonía; miraba fijamente y con expresión salvaje a todos los que lo rodeaban. Enseguida saltaba, corría hacia la pared e intentaba subirse a los objetos más altos de la habitación con la fuerza de un animal salvaje, y sólo con dificultad podían controlarse sus movimientos.
El más pequeño de los tres yacía deprimido, en estado soporoso, ojos cerrados, piel fría, miembros sin fuerza. La reacción pupilar y los reflejos tendinosos y musculares estaban casi abolidos, mientras que la sensación de calor y frío aún permanecía. Al gritarle fuerte al oído, intentaba lentamente abrir los ojos con asombro; al sacudirlo y ponerlo de pie dio dos o tres pasos hacia atrás como su hermano mayor y cayó sin sentido al suelo. El segundo en edad yacía en un sueño profundo, cara cianótica; piel de las extremidades y parte del cuerpo seca y fría; respiración débil, pulso apenas perceptible. Ni los gritos más fuertes ni las sacudidas podían despertarlo; sensibilidad y reacción perdidas. En el mayor se efectuó lavado gástrico, pero por ese medio no se obtuvo evidencia de las bayas. Se introdujo un tubo largo de inyección en el recto y se practicó irrigación alterna con agua caliente y fría con objeto de excitar el peristaltismo. Esto dio resultado. Además de una gran cantidad de fruta negro-parda masticada con pieles y semillas, se encontraron bayas rotas en número de 28 en el mayor, 39 en el segundo y 37 en el más pequeño. Se inyectaron pilocarpina y morfina al mayor, y alcanfor subcutáneo a los otros dos. Se frotó la piel, se administraron aplicaciones calientes y se aplicaron inyecciones rectales de leche, huevo y brandy.
Nada se supo de los niños hasta «junio del presente año» (1891), [la fecha de la intoxicación no se indica, pero probablemente fue el otoño anterior], cuando el padre los llevó al médico. Todos parecían pálidos y débiles; las pupilas se contraían lentamente y todos eran sensibles a la luz. El mayor estaba irritable y abatido. En los otros dos la audición y el habla casi habían desaparecido. La sordera casi absoluta en estos casos es notable en relación con la curación por el Dr. Cooper de un caso muy crónico de sordera con dosis únicas de una gota de Bell Ø.
Bell. es predominantemente (aunque de ningún modo exclusivamente) un medicamento del lado derecho: todas las afecciones de la cabeza interna, lado derecho; ojo derecho; oído derecho; cara derecha; dientes derechos; hipocondrio derecho; pecho derecho; extremidad superior derecha; extremidad inferior derecha; boca y fauces del lado izquierdo. Se adapta a personas pletóricas con cara roja; y a estados en los que hay plétora local, es decir, estados inflamatorios con dolor, latido, enrojecimiento brillante como en la gota aguda. Los síntomas son < por la tarde; a las 3 p. m.; a las 11 p. m.; después de medianoche; durante la noche y nada en el día; por la mañana. Por el tacto; corriente de aire; aplicaciones frías; cortarse el cabello; mirar cosas brillantes; beber; dormir; acostarse; acostarse sobre el lado afectado. > Doblándose hacia atrás o hacia dentro la parte afectada; apoyando la cabeza en algo; de pie; por el calor. Bell. se adapta al temperamento bilioso, linfático. Cabello y tez claros, ojos azules. Crece en suelos calcáreos secos y es el correlativo agudo de Calc. c.
Relaciones
Bell. debe compararse con las otras Solanaceæ: Caps., Dulc., Lycopers., Hyos., Stramonium y los alcaloides Atropia y Solania. Antídotos: Para los efectos de grandes dosis, ácidos vegetales, infusión de agallas o té verde, Coffea., Hyoscy.; para los efectos de pequeñas dosis, Camph., Coff., Hep., Hyo., Op., Puls., Sabad. (salivación), Vinum. Antidota: Aco., Arum t., Atrop., Chi., Cup., Fer., Hyo., Jaborandi, Merc., Op., Plat., Plumb., intoxicación por salchichas; aceite de trementina. Sigue bien a: Ars., Cham., Hep., Lach., Merc., Phos., Nit. ac., Cup. Es seguida bien por: Chi., Cham., Con., Dulc., Hep., Hyo., Lach., Rhus, Seneg., Stram., Valer., Verat. Similar a: Acon., Alcohol (loca alegría); Ars. (dolores del cáncer); Bry. (reumatismo < por el movimiento. En pleuresía y neumonía se distingue de Bry. en que tiene < al acostarse sobre el lado afectado, mientras que Bry. tiene lo contrario); Calc. c., Cham., Cicut., Coff., Cup., Eupat. purp. (diuresis e irritación vesical, pero Eupat. tiene más hiperemia e inflamación vesical); Gels., Hep., Hyo., Lach., Lil. tig. (Lil. tiene > por el movimiento; Bell. < por el movimiento), Merc., Nux v., Op., Puls., Rhus, Stram. (rabia), Tereb., Verat.; Arn. (tos ferina). Complementario: Calc. c. Incompatible: Vinagre.
Causación
Corte de cabello. Mojarse la cabeza. Salchichas. Sol. Viento, caminar en él.
1. Mente
Melancolía, con aflicción, humor hipocondríaco, abatimiento moral y desaliento. Gran agitación, con continuo ir y venir, inquietud y angustia, principalmente por la noche y por la tarde, a veces con cefalea y enrojecimiento de la cara. Deseo de morir e inclinación al suicidio. Lamentos, gemidos, gritos y lágrimas. Perversidad, con llanto (en los niños). Timidez, disposición temerosa, desconfiada y suspicaz; aprensión e inclinación a huir. Temor de muerte próxima. Excitación mental, con excesiva sensibilidad a toda impresión, alegría desmedida y disposición a asustarse fácilmente. Ansiedad nerviosa, inquietud, deseo de escapar. Chochera, delirio y manía, con gemidos, disposición a bailar, reír, cantar y silbar; manía, con gemidos, o con risa involuntaria; delirio nocturno; delirio con murmullo; delirio durante el cual se ven lobos, perros, fuegos, etc.; delirio por accesos, y a veces con fijeza de la mirada. Estupefacción, con congestión hacia la cabeza; pupilas agrandadas. Delirio. Gran apatía e indiferencia, deseo de soledad, aversión a la sociedad y a todo ruido. Repugnancia a la conversación. Poca inclinación a hablar, o habla muy rápida. Mal humor, disposición irritable y susceptible, con inclinación a enojarse y ofender. Necedad, con bromas ridículas, gesticulaciones, actos de locura, modales impúdicos. Furor y rabia, con deseo de golpear, escupir, morder y desgarrarlo todo, y a veces con gruñidos y ladridos como un perro. Abatimiento y debilidad de mente y cuerpo. Aversión a todo esfuerzo y movimiento. Pérdida de la conciencia. Ilusiones fantásticas (al cerrar los ojos). Demencia, hasta el punto de no reconocer ya a los amigos, ilusiones de los sentidos y visiones espantosas. Pérdida completa de la razón, estupidez, inadvertencia y distracción, ineptitud para pensar y gran debilidad de memoria. Memoria: rápida; débil; perdida.
2. Cabeza
Confusión de la cabeza, obnubilación y aparente intoxicación, principalmente después de comer o beber, o bien por la mañana. Apoplejía. Accesos de vértigo, con tambaleo, sensación de vaivén en la cabeza, embotamiento, vértigo, náuseas, temblor de las manos, ansiedad; chispas ante los ojos, principalmente por la mañana al levantarse, al ponerse derecho o al agacharse. Vértigo con angustia y caída con pérdida de la conciencia, o con cansancio y fatiga antes y después del acceso. Vértigo, con estupefacción, desaparición de la vista y gran debilidad. Vértigo, con angustia y caída insensible sobre el lado izq., o hacia atrás, con centelleo ante los ojos, esp. al agacharse y al erguirse desde una postura inclinada. Estupor y pérdida de la conciencia, hasta reconocer a los amigos, como mucho, sólo por el oído, a veces con pupilas dilatadas y boca y ojos entreabiertos. Plenitud, pesadez y violenta presión en la cabeza, principalmente en la frente, sobre los ojos y la nariz, o en un lado de la cabeza, y a veces con vértigo, estupor y sensación como si el cráneo fuera a estallar, o con mal humor y gemidos, retracción de los párpados y deseo de acostarse. Sensación de inflación y expansión opresiva en el cerebro. Dolores agudos, tironeantes y lancinantes en la cabeza. Lanzadas en la cabeza, como si fueran cuchillos. Violentos latidos en la cabeza. Fuerte pulsación de las arterias de la cabeza. Ebullición y congestión de sangre en la cabeza, principalmente al agacharse. Congestión de sangre a la cabeza, con calor externo e interno; arterias distendidas y pulsátiles, estupor en la frente, ardor, cara roja; < al anochecer, al inclinar la cabeza hacia delante, por el menor ruido y por el movimiento. Cefalea estupefaciente, aturdidora, que se extiende del cuello a la cabeza, con calor y pulsación en ella; < al anochecer y por el movimiento; > al poner la mano sobre la cabeza y al inclinar la cabeza hacia atrás. Sensación de frío o de calor en la cabeza. Cefalea por enfriarse la cabeza y por haberse cortado el cabello. Sensación de fluctuación en el cerebro, como si hubiera agua en él. Sensación, durante los dolores, como si el cráneo fuera demasiado delgado. Sensación de oscilación sorda en el cerebro, y sacudidas en la cabeza, principalmente al caminar rápido o ascender. Dolores diarios de cabeza, desde alrededor de las cuatro de la tarde hasta cerca de las tres de la madrugada siguiente, < por el calor de la cama y por la posición recostada. Los dolores de cabeza se agravan generalmente por el movimiento, especialmente de los ojos, por sacudirse, por el contacto, por el aire libre y por una corriente de aire; se mitigan echando la cabeza hacia atrás y sosteniéndola. Dolor tipo calambre en el cuero cabelludo. Sudor copioso en el cabello. Afecciones del cabello, que puede partirse, caerse o estar duro y seco, etc. Sudoración profusa, de olor penetrante, esp. en las partes cubiertas, mientras el cuerpo arde. Sacudimiento o vuelta de la cabeza hacia atrás. Hidrocefalia, con hundir la cabeza en la almohada; sensación como si el agua se moviera en la cabeza; al anochecer y al estar acostado; por presión externa y al inclinar la cabeza hacia atrás. Hundir la cabeza en la almohada mientras duerme. Cefalea terebrante en el lado der. de la cabeza; que cambia a puntadas por la tarde. Cefalea opresiva, como si la cabeza fuera a partirse, pupilas contraídas, voz débil. Hinchazón de la cabeza y de la cara. Hinchazón lisa, erisipelatosa y caliente, primero de la cara, luego extendiéndose por toda la cabeza, con estupefacción o delirio, violenta cefalea, ojos rojos, llameantes.
3. Ojos
Calor y ardor en los ojos, o presión como por arena. Dolorimiento en los ojos y en las órbitas, que se extiende a la cabeza. Sensación de peso en los párpados, que se cierran involuntariamente. Temblor en los párpados. Ectropión. Parálisis del nervio óptico. Caída de los párpados, como por parálisis. Lanzadas en los ojos y en los ángulos, con prurito. Ojos rojos, brillantes y convulsivos, o fijos, centelleantes y prominentes, o apagados y turbios. Congestión de sangre a los ojos y enrojecimiento de las venas. Mirada fija, furiosa y vacilante. Mirada salvaje, insegura, vacilante. Espasmos y movimientos convulsivos de los ojos. Párpados muy abiertos. Inflamación de los ojos, con inyección de las venas y enrojecimiento de la conjuntiva y de la esclerótica. Calor en los ojos. Distensión de la esclerótica. Hinchazón inflamatoria y supuración del punto lagrimal. Reblandecimiento de la esclerótica. Manchas y úlceras en la córnea. Fungo medular en el ojo. Hinchazón e inversión de los párpados. Color amarillento de la esclerótica. Ojos como afectados por equimosis, con hemorragia. Sensación de sequedad ardiente en los ojos; o flujo de lágrimas acres y corrosivas (saladas). Pupilas inmóviles y generalmente dilatadas, pero a veces también contraídas. Aglutinación (nocturna) de los párpados. Deseo de luz, o fotofobia, con movimientos convulsivos de los ojos cuando la luz los hiere. Distorsión, espasmos y convulsiones de los ojos. Ceguera momentánea. Vista confusa y débil, u oscurecimiento y pérdida completa de la vista. Ceguera nocturna (ceguera de luna). Presbicia. Niebla, llamas y chispas ante los ojos. Difusión de la luz de las velas, que parecen rodeadas de un halo coloreado. Estrellas blancas y nubes plateadas ante los ojos, esp. al mirar el techo de la habitación. Los objetos aparecen dobles o invertidos, o de color rojo. Temblor y centelleo de las letras al leer.
4. Oídos
Dolores perforantes, doloridos, agudos, pellizcantes, compresivos y lancinantes en los oídos. Inflamación del oído externo e interno (der.), con salida de pus. Excreción de pus por los oídos. Escozor en y detrás de los oídos. Zumbido, murmullo y rumor en los oídos. Zumbido y bramido en los oídos. Parálisis de los nervios auditivos. Gran agudeza del oído. Dureza de oído; a veces como si hubiese una piel delante de los oídos. Hinchazón de las parótidas, con dolores lancinantes y tironeantes, que a veces se extienden incluso a la garganta. Puntadas en la glándula parótida.
5. Nariz
Dolor como de contusión en la nariz, esp. al tocarla, y a veces con ardor. Dolores lancinantes nocturnos en la nariz. Hinchazón, enrojecimiento y ardor en la punta de la nariz. Hinchazón inflamatoria y enrojecimiento de la nariz externa e interna. Sangrado nasal, con enrojecimiento de la cara. Ulceración dolorosa de la narina. Nariz muy fría. Sangrado nasal, principalmente de noche y por la mañana. Hemorragia por nariz y boca. Gran sequedad de la nariz. Olfato demasiado sensible, esp. al humo del tabaco, o disminuido. Olor pútrido en la nariz. Coriza fluente de una narina, alternando con obstrucción nasal. Olor a arenque en la nariz durante la coriza.
6. Cara
Palidez de la cara, que a veces alterna súbitamente con enrojecimiento. Cara hundida, con aspecto ansioso de las facciones y aire extraviado. Calor ardiente de la cara, a veces sin enrojecimiento. Enrojecimiento ardiente y aspecto abotagado de la cara, como por haber bebido vino. Enrojecimiento profundo, o escarlata, o azulado de la cara. Cara púrpura, roja y caliente, o color amarillo de la cara. Hinchazón dura y enrojecimiento azulado de la cara, principalmente (de una) de las mejillas, y a veces con ardor, dolores lancinantes, perforantes y pulsación. Hinchazón erisipelatosa de la cara. Hinchazón semilateral de la cara. Manchas de color escarlata o rojo profundo en la cara. Erupción de granos rojos en las sienes, en las comisuras de la boca y en el mentón. Granos purulentos y costrosos, principalmente en las mejillas y en la nariz. Engrosamiento de la piel de la cara. Presión tipo calambre, dolor punzante y tironeante en los pómulos. Dolor nervioso, violento, incisivo en la cara, siguiendo el trayecto del nervio suborbitario. Prosopalgia nerviosa, con dolores violentos y cortantes. Palpitaciones musculares y movimientos convulsivos en la cara, principalmente en la boca, que es arrastrada hacia la oreja. Distorsión espasmódica de la boca (risus sardonicus). Hinchazón del labio superior. Induración e hinchazón de los labios, con lanzadas en tiempo áspero. Enrojecimiento profundo y sequedad de los labios. Granos, costras y úlceras; con margen rojo circular, en los labios y en las comisuras de la boca. Apretamiento convulsivo de los maxilares, que imposibilita abrir la boca. Sensación como si la mandíbula inferior fuera llevada muy hacia atrás. Dolores punzantes en los maxilares; lancinaciones y tensión en las articulaciones maxilares. Boca medio abierta, o espasmódicamente cerrada por trismo; sensaciones bajo la mandíbula; afecciones de las articulaciones maxilares (a veces al masticar). Hinchazón de las glándulas submaxilares, y de las del cuello, con dolores (lancinantes) nocturnos.
7. Dientes
Violento rechinar de dientes. Dolores punzantes y tironeantes o tirones sucesivos en los dientes, a veces con dolor en los oídos, y principalmente de noche o por la tarde, durante el trabajo intelectual, o después de haber comido. El dolor de muelas < por exposición al aire, o por el tacto, mientras se mastica. Dolor de muelas con hinchazón inflamatoria de la mejilla. Dolor perforante en dientes cariados, y flujo de sangre al succionarlos. Hinchazón dolorosa de las encías, con calor, prurito y pulsaciones, o con dolor ulcerativo al tocarlas. Sangrado de las encías. Vesículas en las encías, con dolor como de quemadura.
8. Boca
Sensación de gran sequedad, o sequedad real y extrema y sofocación en la boca. Sequedad de la boca, sin sed. Espuma ante la boca, a veces de color rojizo, o con olor a huevos podridos. Acumulación y flujo de saliva, viscosa, espesa y blanquecina. Gran acumulación de moco viscoso y blanquecino en la boca y en la garganta. Olor ofensivo de la boca, principalmente por la mañana. Hinchazón inflamatoria y enrojecimiento de la cavidad bucal y de la faringe. Violenta hemorragia de la boca. Excoriación del interior de la mejilla; los orificios de los conductos salivales parecen ulcerados. Sensación de frío, de torpor y de entumecimiento en la lengua. Lengua roja, caliente, seca y agrietada, o cargada de moco blanquecino, o amarillenta, o parduzca; enrojecimiento de los bordes de la lengua. Hinchazón inflamatoria y enrojecimiento de las papilas de la lengua. Inflamación flegmonosa de la lengua. Dolorimiento de la lengua, esp. al tocarla, con sensación como si estuviera cubierta de vesículas. Pesadez, temblor y debilidad paralítica de la lengua, con habla difícil y tartamudeante. Mudez. Voz débil, silbante y nasal.
9. Garganta
Dolor de excoriación, raspadura y lancinaciones en la garganta y en las amígdalas, principalmente al tragar, y a veces extendiéndose a los oídos. Gran sequedad y ardor en la garganta y en la lengua. Inflamación e hinchazón de la garganta, del velo del paladar, de la úvula y de las amígdalas; supuración de las amígdalas. Inflamación de la garganta, con sensación de bulto, que induce carraspeo, con enrojecimiento oscuro e hinchazón del velo del paladar y de las amígdalas. Ardor y sequedad en el esófago. Escozor en el esófago, en las amígdalas; < al tragar y al hablar. Amígdalas inflamadas, hinchadas, con úlceras formándose rápidamente en ellas. Deglución dolorosa y difícil. Incapacidad completa para tragar incluso la menor cantidad de líquido, que frecuentemente sale por las narinas. Inclinación constante a tragar, con sensación como si de otro modo siguiera sofocación. Sensación de contracción, estrangulación y constricción espasmódica en la garganta. Sensación como si hubiera un tumor en la garganta, o un tapón que no puede desprenderse. Debilidad paralítica de los órganos de la deglución.
10. Apetito
Pérdida del gusto. Los alimentos parecen insípidos o demasiado salados. Sabor pútrido, o insípido, o mucoso, o amargo en la boca. El pan de centeno sabe ácido. Falta de apetito y disgusto por toda comida, principalmente por la carne, los ácidos, el café, la leche y la cerveza. Sed ardiente, excesiva, intolerable, a menudo con aversión a toda bebida; o deseo constante de beber con incapacidad para tragar una sola gota de líquido. El beber se realiza con precipitación temblorosa. Hambre grande e insoportable. Después de haber comido, sensación de intoxicación, cólico, dolores de estómago, calor y sed.
11. Estómago
Eructos frecuentes, a menudo amargos, o pútridos, o ácidos y ardientes. Pirosis. Eructos obstruidos y abortivos. Náuseas e inclinación al vómito, principalmente al empezar a comer, o al aire libre, o después del desayuno, a veces con sed ardiente. Arcadas y vómitos violentos, principalmente por la tarde o de noche; arcadas con incapacidad completa para vomitar; vómitos de alimentos, o de materias mucosas o biliosas, de sangre; o de materias ácidas y serosas; vómitos con diarrea, o con vértigo, calor y sudor. Hipo espasmódico, a veces con sudores y convulsiones. Presión, dolores tipo calambre y contractivos, sensación de plenitud e inflación en el estómago y en el epigastrio, principalmente después de haber comido o mientras come. Lancinaciones, latidos, pulsaciones y ardor en el estómago y en la región precordial. Inflamación del estómago y del duodeno.
12. Abdomen
Cólico con estreñimiento, flujo abundante de orina, eructos y náuseas. Dolor violento en el abdomen, que no permite reposo alguno. Lanzadas en el lado izq. del abdomen, al toser, al estornudar y al ser tocado. Dolores y ardor en los hipocondrios. Presión en el abdomen, como por una piedra, principalmente en la parte inferior del abdomen y en la ingle. Presión dolorosa en la boca del estómago y en el estómago, esp. después de comer. Abdomen dolorosamente distendido, muy sensible al tacto. Inflación y tensión del abdomen, principalmente en los hipocondrios. Cólico, con inquietud, por debajo del ombligo, como por aferramiento y retortijón con uñas, < por presión externa. Dolores tipo calambre, contractivos y constrictivos y pellizcos en el abdomen, y esp. alrededor del ombligo o en el hipogastrio, con sensación como si una u otra parte fuera apretada, o agarrada con uñas; los dolores obligan a doblar el cuerpo, y a veces van acompañados de vómitos, o de inflación y protrusión del colon en forma de almohadilla. Escarbamiento en el abdomen. Cortes y lanzadas en el abdomen, como por cuchillos. Calor y gran angustia en el abdomen. Rumor en el abdomen, con escape frecuente de flatulencia sin olor. Dolorimiento de todo el abdomen, como si todo en él estuviese excoriado y en carne viva, y sensibilidad dolorosa al tacto de los tegumentos del abdomen. Lanzadas en las ingles. Prurito en el abdomen.
13. Deposiciones y ano
Evacuaciones suprimidas y estreñimiento, a veces con inflación del abdomen, calor en la cabeza y sudores copiosos. Evacuaciones duras y escasas. Inclinación frecuente a evacuar, con tenesmo, pero sin resultado. Evacuaciones pequeñas y frecuentes, a menudo con tenesmo. Pequeñas evacuaciones diarreicas frecuentes de moco. Evacuaciones blanquecinas como tiza, o verdosas; evacuaciones acuosas o mucosas. Deposiciones verdes y fluidas, con micción frecuente y sudoración. Deposiciones disentéricas. Antes de la deposición, sudor. Durante la deposición, escalofrío. Estrechez espasmódica del recto. Dolor punzante en el recto. Evacuaciones sueltas, con náuseas y dolores sordos en el estómago. Evacuaciones involuntarias, por parálisis del esfínter anal. Hemorroides sangrantes; dolor de espalda como si se quebrara. La mucosa del ano parece hinchada como si fuera empujada hacia afuera. Prolapso del ano.
14. Órganos urinarios
Deseo frecuente de orinar. Retención de orina. Emisión difícil de orina (y entonces sólo salen unas gotas de orina sanguinolenta). Goteo continuo de orina. Al orinar, escapan heces. Emisión frecuente de orina, copiosa, pálida y acuosa, a veces con sudor profuso, sed, apetito aumentado, diarrea y oscurecimiento de la vista. Incontinencia y emisión involuntaria de orina, incluso de noche y durante el sueño. Parálisis del cuello de la vejiga. Estrecheces de la uretra. Orina turbia, de color amarillo, o clara, color oro o cidra; o escasa y de color rojo parduzco, o color sangre, o de color rojo vivo. Sedimento rojo, o blanquecino y espeso en la orina. Sensación de movimiento en la vejiga, como de un gusano. Presión nocturna en la vejiga. Dolores lancinantes y ardientes en la región renal.
15. Órganos sexuales masculinos
Dolor punzante y tironeante en los cordones espermáticos, principalmente al orinar. Retracción del prepucio. Nodosidad blanda e indolora en el glande. Lanzadas en los testículos, que están retraídos. Inflamación de los testículos, gran dureza en los testículos retraídos. Poluciones, con flaccidez del pene. Sudor nocturno de las partes genitales. Flujo de líquido prostático. Deseo sexual disminuido, con perfecta indiferencia a toda excitación voluptuosa.
16. Órganos sexuales femeninos
Violenta presión hacia las partes genitales, como si todo fuera a protruir, principalmente al caminar, o al estar en cuclillas. Lanzadas en las partes genitales internas. Gran sequedad de la vagina. Prolapso e induración de la matriz. Catamenios demasiado copiosos y demasiado tempranos, o demasiado tardíos. Catamenios demasiado pálidos. Antes de los catamenios, fatiga, cólico, pérdida de apetito y visión confusa. Durante los catamenios, sudor nocturno en el pecho, con bostezos y escalofríos transitorios, cólico o angustia de corazón, sed ardiente, dolores punzantes y tipo calambre en la espalda y en los brazos. Flujo de sangre más allá del período catamenial. Flujo de sangre entre los períodos. Descarga menstrual rojo brillante, sensación de mucho calor como cera de lacre caliente. Metrorragia de sangre roja clara, con descarga de coágulos fétidos; con violento dolor en la región lumbar y sensación de peso hacia abajo. Sangre menstrual de color vivo, o de mal olor. Leucorrea con cólico. Loquios disminuidos. Contracción espasmódica del útero. Dolores de parto demasiado angustiosos, espasmódicos; demasiado débiles, o que cesan. Entuertos. Congestión e inflamación del útero y de los labios. Puntadas en los órganos. Fiebre puerperal, ninfomanía. Flujo de leche de la mama. Mamas hinchadas, inflamadas o induradas.
17. Órganos respiratorios
Catarro con tos, coriza, ronquera con moco tenaz en el pecho. Voz débil, ronca y silbante; voz nasal. Pérdida de la voz. Gran dolorimiento de la laringe, con peligro de sofocación al presionar el esófago, así como al toser, al hablar y al respirar. Constricción espasmódica de la laringe. Laringe muy dolorosa, con sobresaltos ansiosos al tocarla. Constricción de la tráquea. Tos corta y seca, por cosquilleo en la laringe, con cefalea, enrojecimiento y calor en la cara. Tos con puntadas en el pecho, en la región lumbar, en la cadera, en el útero; dolor en el esternón, con opresión del pecho; con traqueteo de moco en el pecho. Tos seca espasmódica, con arcadas de vómito, esp. después de medianoche. Tos ferina, con llanto, o dolor en el estómago antes del acceso, con expectoración de sangre (pálida o coagulada), congestión de sangre a la cabeza, chispas ante los ojos, espasmos en la garganta, sangrado nasal, puntadas en el bazo, evacuación y orina involuntarias, respiración oprimida, rigidez de las extremidades, temblor de todo el cuerpo y calor seco general. Tos, como si se hubiera tragado polvo, o como si hubiera algún cuerpo extraño en la laringe, o en la boca del estómago, que excita la tos; principalmente por la noche, o por la tarde, por la noche en la cama, e incluso durante el sueño; la tos es en su mayor parte seca, corta, y a veces convulsiva, fatigosa y sacudidora, o hueca y ladrante. Antes de la tos, lágrimas, o dolores en el estómago; al toser, lanzadas en el abdomen, o arcadas, o dolor como de contusión en la nuca; después del paroxismo, estornudos. El menor movimiento, estando en la cama por la noche, renueva la tos. Tos con traqueteo en el pecho, o con catarro, y lanzadas en el esternón, o con cefalea y enrojecimiento de la cara. Expectora con la tos moco espeso y puriforme. Tos con esputo de sangre.
18. Pecho
Respiración trabajosa, desigual, rápida, con quejido. Ruido traqueteante y crepitación en los bronquios. Espiraciones vehementes. Sensación de sofocación al tragar, o al tocar y volver el cuello. Opresión del pecho, respiración difícil, disnea y falta de aire, a veces con ansiedad, y principalmente por la noche en la cama, y después de haber bebido (café). Opresión del pecho por la mañana al levantarse, no puede respirar en la habitación, mejor al aire libre. Congestión al pecho. Respiración irregular, a veces pequeña y rápida, otras lenta y profunda. Respiración corta, ansiosa y rápida. Por la mañana después de levantarse, falta de aliento, aliviada al aire libre. Al caminar, opresión tipo calambre del pecho, con necesidad de tomar una inspiración profunda. Presión sobre el pecho, con dolor en los omóplatos y respiración corta. Tensión en el pecho. Lanzadas en el pecho, a veces como por cuchillos, y principalmente al toser y bostezar. Gran inquietud y latidos en el pecho. Ampollas dolorosas, llenas de agua, o pequeñas manchas de color rojo oscuro en el pecho.
19. Corazón
Violentos latidos del corazón, que a veces se sienten en la cabeza. Palpitación del corazón al ascender. Temblor del corazón, con angustia y dolor opresivo. Violenta palpitación del corazón, reverberando en la cabeza.
20. Cuello y espalda
Hinchazón dolorosa y rigidez en el cuello y en la nuca. Hinchazón dolorosa en las glándulas del cuello y en las de la nuca. Dolores punzantes en las axilas. Granos rojos y purulentos en la espalda y en la nuca. Venas del cuello hinchadas. Sudor agrio sólo en el cuello. Dolor, como de dislocación; dolores reumáticos y tironeantes en la espalda y entre los omóplatos. Forúnculo en el hombro. Lanzadas, como por cuchillos, en los huesos de la columna. Dolor roedor en la columna dorsal, con tos. Rigidez dolorosa y dolores tipo calambre en las regiones sacras y en la espalda.
22. Extremidades superiores
Brazos entumecidos y dolorosos. Presión tironeante, con sensación de torpor, y dolores punzantes en los brazos. Inclinación a estirar los brazos. Brazos pesados, como paralizados. Torpor y pesadez de los brazos. Hinchazón y enrojecimiento escarlata de los brazos y de las manos. Dolor tironeante y dolorido en el hombro, corriendo rápidamente desde arriba hacia abajo de los brazos, y manifestándose particularmente por la noche, disminuido por presión externa, excitado por el movimiento. Sobresaltos dolorosos, calambre y convulsiones en los brazos y en las manos. Temblor de las manos. Presión, con dolores punzantes en los huesos del carpo y metacarpo. Rigidez artrítica en las articulaciones de la mano. Luxación frecuente de las articulaciones de los dedos. Retracción de los pulgares.
23. Extremidades inferiores
Lanzadas y dolores ardientes, agravados por accesos, en la articulación coxofemoral, más insoportables por la noche, y aumentados por el menor contacto. Rigidez en la cadera, después de estar sentado algún tiempo, con dificultad para levantarse. Dolor en la cadera, que causa cojera. Claudicación involuntaria. Marcha vacilante, al levantarse de la cama por la mañana, las piernas rehúsan prestar servicio. Temblor de las rodillas. Dolores tironeantes en las piernas, esp. en las rodillas. Pesadez y parálisis de las piernas y de los pies. Flexión de las rodillas y de los pies al caminar. Tensión de los tendones de la corva. Hinchazón de los pies. Sensación de hormigueo reptante en los pies. Phlegmasia alba dolens.
24. Generalidades
Dolores lancinantes, desgarrantes o doloridos en las extremidades. Dolores como de contusión en las articulaciones y huesos. Dolores reumáticos (en las articulaciones) que vuelan de un lugar a otro. Los dolores se agravan, principalmente por la noche, y por la tarde hacia las tres o las cuatro. El menor contacto, y a veces también el más leve movimiento, agrava los padecimientos. Algunos síntomas se agravan, o aparecen, después del sueño. Sacudidas en las extremidades, palpitaciones musculares y choques de los tendones. Corea de San Vito. Sensación en los músculos como si un ratón corriera sobre ellos. Calambre, espasmos y movimientos convulsivos, con violenta contorsión de las extremidades; accesos convulsivos, con gritos y pérdida de la conciencia; convulsiones epilépticas, retracción de los pulgares. Renovación de los espasmos por el menor contacto, o por el resplandor de la luz. Hidrofobia. Ardor en las partes internas. Accesos de inmovilidad y de rigidez espasmódica del cuerpo, o de algunas de las extremidades, a veces con insensibilidad, hinchazón de las venas, abotagamiento y enrojecimiento de la cara, pulso lleno y rápido, con sudor copioso. Espasmos en miembros aislados, o de todo el cuerpo, en niños, durante la dentición. Hábito pletórico (plethora). Hinchazón general de las partes afectadas. Inflamación de las glándulas; induración de las glándulas; glándulas dolorosas, punzantes, hinchadas; hinchazón caliente de las glándulas. Accesos de tétanos a veces, con la cabeza echada hacia atrás. Accesos espasmódicos, con risa involuntaria. Antes de los accesos convulsivos, formicación, con sensación de hinchazón y torpor en las extremidades; o cólico y dolorimiento en el abdomen, extendiéndose a la cabeza; después del acceso, opresión en el pecho, como por un peso enorme. Los accesos se renuevan por el menor contacto, así como por la más leve oposición. Gran inquietud en la cabeza y las extremidades, principalmente en las manos. Temblor de las extremidades, con fatiga y laxitud. Pesadez de las extremidades, con cansancio, gran indolencia y aversión a todo movimiento y a todo trabajo. Falla de fuerzas, debilidad paralítica y parálisis de las extremidades. Parálisis e insensibilidad de un lado del cuerpo. Accesos de desmayo y síncope, con pérdida de toda sensación y de todo movimiento, como en la muerte. Ebullición de sangre, con congestión a la cabeza, y fatiga hasta el desvanecimiento. Congestiones (cabeza, pulmones). Apoplejía. Sobreexcitación y excesiva sensibilidad de todos los órganos. Tendencia a enfriarse fácilmente, con gran sensibilidad al aire frío. Formicación en las extremidades.
25. Piel
Hinchazón, con calor y enrojecimiento escarlata de todo el cuerpo, o de varias partes, principalmente la cara, el cuello, el pecho, el abdomen y las manos. Corte de la piel como si estuviera «rebanada» con un cuchillo afilado. Inflamaciones erisipelatosas, con flegmón, que a veces pasan a gangrena. Gangrena y esfacelo de varias partes. Lugares rojos, manchas inflamadas y escarlatas en varias partes del cuerpo, a veces con pulso pequeño y rápido, dificultad respiratoria, tos violenta, delirio, vivacidad de la memoria, inclinación a frotarse la nariz y pupilas dilatadas. Manchas rojas, color de sangre, por todo el cuerpo, principalmente en cara, cuello y pecho. Erupción semejante a sarampión. Erupción de petequias, con prurito y enrojecimiento de todo el cuerpo. Erupciones miliarias. Vesículas que descargan gran cantidad de suero, y son tan dolorosas que arrancan gritos y gemidos. Dolorimiento sangrante en las flexuras de las articulaciones. Erupción de pústulas con bordes blanquecinos, con escara negra e hinchazón edematosa de la parte enferma. Forúnculos (que vuelven cada primavera). Erupción roja escamosa en la parte inferior del cuerpo. Tumores y nudos escrofulosos, dolorosos. Dolor, como de excoriación, ardor y tirón en las úlceras, principalmente al ser tocadas, durante el movimiento y por la noche. Piel seca, ardiente y caliente. Ardor de la piel, particularmente cuando la mano sigue ardiendo después de tocarla, como si hubiera tocado una estufa caliente, muy característico. Hinchazón roja, caliente y brillante de las partes enfermas. Enrojecimiento liso, uniforme, brillante (no circunscrito) de la piel, con abotagamiento, sequedad, calor, prurito urente e hinchazón de las partes (esp. cara, cuello, pecho, abdomen y manos). Las úlceras secretan materia purulenta y sanguinolenta. Sabañones. Hinchazón dolorosa de las glándulas (inflamadas, punzantes).
26. Sueño
Somnolencia constante, a veces con obnubilación y bostezos, y principalmente hacia la tarde. Accesos de somnolencia y de letargo, con sueño profundo, inmovilidad del cuerpo, sacudidas de los tendones, cara pálida y fría, manos frías y pulso pequeño, duro y rápido. Somnolencia: estupor, letargo (con ronquidos). Coma, interrumpido por despertares momentáneos, con mirada furiosa. Después del acceso de coma, gran hambre, calor ardiente y sequedad de la boca. Pulsaciones de los vasos sanguíneos; puede oír las pulsaciones de los vasos tan fuerte al intentar dormir que ello le mantiene despierto. Sueño comatoso por la noche, con despertares frecuentes y movimientos convulsivos. Sueño, con gemidos y continuos cambios de postura. Insomnio nocturno, a veces con deseo de dormir y esfuerzos inútiles por conciliar el sueño, la mayor parte por excesiva angustia o gran agitación. Al dormirse, frecuentes sobresaltos con susto, gemidos, gritos, sacudidas de las extremidades, carfología, agravación de los dolores, canto, habla, delirio y sueños continuos. Pesadilla. Sueños: ansiosos, terribles, espantosos, vívidos; sueños de incendios, de ladrones y asesinos; sueños meditativos. Al cerrar los ojos para dormir, visiones espantosas y sacudidas en las extremidades. Al despertar, cefalea y agravación de los padecimientos.
27. Fiebre
Frialdad en todo el cuerpo, con palidez de la cara, o frialdad de las extremidades, con abotagamiento y enrojecimiento de la cara. Escalofríos y estremecimientos parciales, principalmente en la espalda o en la boca del estómago, o en un brazo, y a veces con calor en otras partes, principalmente en la cabeza, o seguidos de escalofrío universal. Extremidades frías, con cabeza caliente. Friolencia no aliviada por el calor de la estufa. Calor seco y ardiente continuo, con sudor sólo en la cabeza. Calor interno con inquietud; frente caliente y mejillas frías. Calor seco y sed, y sudor sólo en la cabeza y el cuello (de olor agrio). Los escalofríos aparecen sobre todo por la tarde, a veces con náuseas; sensación como de contusión y tirones en la espalda y en las extremidades, pinchazos en el pecho y oscurecimiento de los ojos. Accesos febriles, en los que los escalofríos alternan con calor, o de escalofríos seguidos de calor, con agravación nocturna o vespertina, semejantes a la cotidiana, o doble cotidiana, o terciana, con adipsia completa, o sed ardiente e inextinguible. Calor seco y ardiente, a menudo con hinchazón de las venas, pulsación de las carótidas, calor, enrojecimiento y abotagamiento de la cara, sed ardiente, agitación, delirio furioso y escalofríos al descubrirse incluso ligeramente. Pulso fuerte y rápido, o lleno y lento, o pequeño y rápido, o duro y filiforme. Si es lento, el pulso es lleno. Pulso lleno; duro; fuerte, saltón, doble. Sudor con o después del calor; sudor copioso durante la noche, o por la mañana; sudor sólo de las partes cubiertas; que asciende desde los pies a la cabeza; sudor al dormir; sudor de olor empireumático, o que comunica color amarillo a las sábanas.