Platinum metallicum
por Carroll Dunham — Lecciones de Materia Médica
Referencia histórica para profesionales y estudiantes. Las afirmaciones que aparecen a continuación reflejan las enseñanzas homeopáticas del autor mencionado y no demuestran la eficacia del tratamiento. Este texto no constituye asesoramiento médico ni debe sustituir un diagnóstico o una atención adecuados.
LAS propiedades y reacciones físicas y químicas de este metal se describen desde otra cátedra.
No figura en la Farmacopea de Inglaterra ni en la de los Estados Unidos.
Trousseau y Pidoux citan algunos experimentos vagos e indecisos realizados en animales y seres humanos con cloruro doble de platino y sodio por el Dr. Hoefer en 1840, así como experimentos terapéuticos del mismo médico, quien propuso sustituir el oro y el mercurio por platino en el tratamiento de la sífilis secundaria y primaria y del reumatismo sifilítico.
Nuestro conocimiento de la acción de Platina procede exclusivamente de una patogenesia realizada por Stapf y Gross, dos discípulos de Hahnemann. Se publicó por primera vez en uno de los primeros volúmenes del «Archiv fur die Homoeopathische Heilkunst».
Para uso médico, se disuelve Platina químicamente puro en agua regia. En esta solución se sumerge una varilla de acero pulido. El cloruro se descompone y el Platina metálico resultante se precipita en forma de polvo fino sobre la superficie de la varilla. Se lava cuidadosamente para librarlo del ácido y después se tritura conforme a las reglas de la farmacia homeopática.
La acción de Platina se ejerce, de la manera más marcada y peculiar, sobre la mente y el carácter; sobre las ramas segunda y tercera del nervio trifacial; y sobre los órganos sexuales femeninos.
Al igual que Ignatia, actúa mucho más sobre las fuerzas vitales que sobre la sustancia orgánica del cuerpo.
Se asemeja además a Ignatia en que interfiere en la coordinación de las funciones y la trastorna, destruyendo la armonía con que se realizan las funciones relacionadas entre sí en el organismo sano.
Pero la clase de perversión y, especialmente, la variedad de perversión y trastorno mentales que produce son por completo diferentes de los producidos por Ignatia; de modo que, si Ignatia corresponde a una forma de histeria, Platina corresponde a otra enteramente distinta.
El tipo de dolor característico de Platina es un dolor como de calambre, opresivo: una especie de aplastamiento hacia dentro. Es particularmente característico de este dolor que comience suavemente, aumente gradualmente de intensidad y después disminuya también gradualmente hasta cesar por completo. En este aspecto, Platina se asemeja a Stannum.
La mayoría de los síntomas de Platina empeoran cuando el paciente está sentado o de pie y mejoran al caminar. Por lo general aparecen, o se agravan, por la noche.
Se ha señalado como peculiaridad del sueño de Platina que, por tranquilo y profundo que haya sido, al despertar siempre se encuentra al paciente acostado de espaldas, con los muslos recogidos sobre el abdomen y una o ambas manos por encima de la cabeza; y hacia el momento de despertar, o poco antes, existe una tendencia a descubrirse las extremidades inferiores. En relación con la forma de histeria a la que, como se verá, corresponde Platina, y particularmente con la ninfomanía —variedad de esta forma de histeria en la que Platina ha demostrado ser un remedio sumamente valioso—, estos síntomas del sueño tienen gran importancia.
La acción de Platina puede delinearse más particularmente del modo siguiente:
Al principio, el experimentador presenta una ansiedad angustiosa, una especie de aprensión mortal, con sensación de temblor en todo el cuerpo y gran inquietud mental, que no le permite reposo; cree que la muerte es inminente y siente un gran temor a ella. (Como Aconite.)
Ahora bien, en lugar de pena, desaliento o resignación ante este estado de cosas, hay gran irritabilidad y gran propensión a la ira y al disgusto; un agravio insignificante produce un profundo enojo, bajo cuyos efectos el experimentador permanece mucho tiempo resentido y hostil; de hecho, «de mal humor».
Luego, a medida que la acción del medicamento se hace más profunda, esta depresión y este abatimiento malhumorado alternan con una vivacidad y alegría antinaturales, de manera que el paciente ríe violentamente; y esta perversión de las funciones naturales —y de la coordinación funcional— del sensorio llega hasta tal punto que el experimentador ríe desmesuradamente incluso ante las cosas más tristes.
Por último sobreviene un estado mental, fruto y desarrollo del que acaba de describirse, en el cual la experimentadora manifiesta una autoestima sumamente exaltada y presuntuosa, se sobrevalora más allá de toda razón y mantiene una opinión correspondientemente baja y desdeñosa de todas las cosas y personas que la rodean, incluso de las más venerables y respetables; más aún, cuanto más nobles y dignos son los objetos de su juicio, más despectiva es su opinión de ellos.
El grado al que llega a veces esta perversión mental y las escenas ridículas a que da lugar se cuentan entre las curiosidades de la materia médica. Esta es una acción característica de Platina, y los casos de enfermedad en los que no aparece algo análogo rara vez son curados por Platina.
También se produce cefalea. Esta presenta el rasgo característico de Platina: dolor opresivo y constrictivo, como si se presionara una tabla contra la frente, como si la cabeza estuviera comprimida o apretada con tornillos, etc., acompañado a la vez de una sensación de entumecimiento en la cabeza. Como los demás dolores de Platina, comienza suavemente, aumenta gradualmente de intensidad y luego disminuye de manera gradual. A veces, el dolor como de calambre se localiza en la sien y se acompaña entonces de un dolor semejante en el hueso cigomático y el hueso malar, constituyendo la neuralgia temporofacial de Platina.
Además de estas sensaciones, hay otra variedad de cefalea, consistente en una compresión de la frente y las sienes, como si todo fuera a salir por la frente; mucho peor al inclinarse hacia delante, así como por el menor movimiento. Está precedida por ansiedad y por ardor y enrojecimiento de la cara (una especie de «jaqueca»).
Hay calambres dolorosos y compresión en las regiones circumorbitarias, especialmente en las supraorbitarias; a veces participa también el globo ocular, que se siente dolorido.
El peculiar dolor compresivo, como de calambre, se siente en el hueso malar y el hueso cigomático, con una especie de entumecimiento y, al mismo tiempo, una sensación de ardor punzante que induce a frotarse o rascarse la zona.
Esto corresponde bien a cierta forma de neuralgia facial. Se asemeja principalmente a la de Verbascum thapsus.
Se distingue de la de Arsenicum en que, en esta última, los dolores son ardientes y se disparan rápidamente de un lugar a otro, como agujas al rojo vivo.
El dolor de Verbascum es como un aplastamiento con tenazas. Platina presenta una compresión continua.
El de Spigelia es lancinante o perforante y tiene su asiento principal en el globo ocular.
Chamomilla presenta agravación por el calor y se distingue además por la gran impaciencia ante el dolor que manifiesta el paciente. La neuralgia de Capsicum es provocada por la presión externa y consiste en una fina línea dolorosa que sigue el trayecto del nervio. Los síntomas constitucionales nos ayudan aún más a distinguir las indicaciones de los diversos medicamentos que producen alguna forma de prosopalgia.
Platina produce abundantes ruidos de la mayor variedad en los oídos. Hay pocos indicios de lesión orgánica alguna. (Esto podría conducir a la elección de Platina para lo que se denomina «sordera nerviosa».)
Hay poco que sea distintivo en la acción de Platina sobre el tubo digestivo, salvo en lo concerniente a la deposición.
Esta se retrasa; las heces son escasas, duras, casi secas y se evacuan con dificultad. La evacuación exige un gran esfuerzo de los músculos abdominales; después aparece una peculiar sensación de debilidad en el abdomen o un estremecimiento en todo el cuerpo.
En el recto hay ocasionalmente punzadas agudas que obligan a gritar. En esto, Platina se asemeja a Ignatia.
La menstruación aparece mucho demasiado pronto y es muy abundante. Además, hay hemorragias uterinas abundantes y de repetición frecuente. Como en la mayoría de las hemorragias uterinas, el color y la consistencia de la sangre proporcionan una valiosa característica del remedio. La de Platina es muy oscura y, sin estar coagulada en masas bien definidas, es espesa y alquitranada. Está acompañada de dolores en el sacro; pero estos dolores sacros solo se sienten como consecuencia de otros que se percibieron primero en las ingles, provocando una sensación de tracción y presión hacia abajo en toda la pelvis, y que después pasaron al sacro; además, en relación con esta metrorragia de Platina siempre existe una sensibilidad e irritabilidad antinaturales de los órganos genitales.
Puede señalarse que los dolores de Belladonna atraviesan la pelvis siguiendo su eje anteroposterior o su eje lateral; mientras que los dolores de Pulsatilla y Sepia rodean la pelvis desde el sacro hasta la ingle y se acompañan de menstruación escasa en lugar de abundante.
Los dolores de Chamomilla, semejantes a los del parto, son muy intensos, y la metrorragia aparece en paroxismos; la sangre es fluida y más bien clara, con coágulos firmes.
El flujo de Secale cornutum es fluido e indoloro, al igual que el de China.
Crocus presenta un flujo oscuro, pero no está acompañado de dolor con presión hacia abajo, sino más bien de una sensación como si un cuerpo vivo se moviera en el abdomen.
Millefolium y Sabina producen ambas una hemorragia uterina de color claro, rojo vivo.
Por tanto, no es difícil distinguir el flujo uterino de Platina del producido por otros medicamentos.
Debe llamarse de nuevo la atención* sobre la hipersensibilidad y la irritabilidad de los órganos genitales.
Estos síntomas, junto con los del sueño ya mencionados, han llevado al empleo de Platina en casos de ninfomanía; ha prestado los mayores servicios y es comparable a Hyoscyamus.
Los órganos respiratorios no están especialmente afectados.
En el tronco encontramos primero debilidad del cuello; el paciente no puede mantener erguida la cabeza y, junto con esto, hay una especie de entumecimiento tensivo. Hay dolor en la columna vertebral y el sacro, como si estuvieran rotos, especialmente después de una caminata larga o al inclinarse hacia atrás.
En las extremidades se sienten dolores como de calambre, opresivos y compresivos, semejantes a los experimentados en otras partes, acompañados de cierta sensación de ardor y entumecimiento.
APLICACIONES PRÁCTICAS.
Poco queda por decir acerca de los usos de Platina en el tratamiento de la enfermedad.
Los síntomas mentales señalan las formas de histeria en las que resulta útil. Mientras que Ignatia corresponde a casos en los que existe tendencia a afligirse y a rumiar, con melancólica tristeza, penas reales o imaginarias, Platina, por el contrario, corresponde a una variedad en la cual la mente se eleva con una superioridad desafiante y deformada por encima de las causas del disgusto o la pena; se vuelve primero ostensiblemente aprensiva, luego alternadamente llorosa de manera ostensible y bulliciosamente alegre y, por último, absurdamente altanera: una auténtica representación de la señora Lofty. Pero, cualquiera que sea el estado de ánimo, siempre es ostensible, y este es el carácter de Platina; la personalidad del paciente se impone a la atención de los demás.
El carácter de Ignatia, por el contrario, consiste en no ser ostensible; los sufrimientos y las perversiones no se imponen a la atención de los demás.
Ya se han señalado las peculiaridades de la neuralgia y de la hemorragia uterina, que son síntomas marcados de Platina.
Solo resta llamar la atención sobre la deposición y decir que, en el estreñimiento que tan a menudo constituye un concomitante molesto del embarazo, Platina es con frecuencia un remedio valioso, situado en el mismo rango que Sepia, Alumina y Plumbum.