Ledum palustre
By James Tyler Kent — Lecciones de Materia Médica Homeopática
Cirujano: Este remedio aparece muy bien después del estudio de Lachesis, pues encontramos en la patogenesia muchos rasgos semejantes a los de Lachesis.
Tiene el aspecto moteado y la misma apariencia hinchada y abotagada de la cara. Es antidótico contra Lachesis, contra el veneno de los insectos, contra el veneno de Apis y contra los venenos animales.
Ledum es un remedio para el cirujano, y en traumatismos está estrechamente asociado con Arnica y Hypericum. Los síntomas se asemejan mucho a los que siguen a ciertos tipos de lesión; por ejemplo, una lesión por pisar tachuelas, por pinchazo con agujas, heridas que sangran escasamente pero van seguidas de dolor, tumefacción y frialdad de la parte.
Causa: Pisar un clavo que atraviesa la planta del pie o el talón, o recibir una herida semejante en la palma de la mano por una astilla, o meterse una astilla debajo de la uña.
Si, después de tales heridas punzantes, la parte se enfría y luego se pone pálida, paralizada y moteada, piense en Ledum. A veces el caballo pisa un clavo. Si ese clavo atraviesa y alcanza el borde de la tercera falange, seguirá el tétanos. Se sabe que es casi muerte segura. Póngase Ledum sobre la lengua de ese caballo y no habrá problema alguno, pues previene tales estados.
Cuando sobreviene tétanos por heridas punzantes en las palmas o en las plantas, o en otras partes, piense en Hypericum, o bien, cuando tenga que tratar una herida punzante, dé Ledum de inmediato y evitará el tétanos.
Cuando las uñas de los dedos han sido desgarradas, o los nervios de partes sensibles, como las yemas de los dedos, han sido desgarrados y lacerados, Hypericum se convierte en el remedio.
Para contusiones de diversas partes, y cuando el paciente siente como si estuviera magullado por todas partes, por muy extensamente que esté contuso, Arnica es generalmente el remedio.
Podría decirse: para heridas punzantes, estudie Ledum; para heridas laceradas de nervios sensibles, estudie Hypericum; para contusiones, estudie Arnica; para laceraciones abiertas y cortes, estudie Calendula.
Las afecciones que provienen de lo externo deben remediarse en gran medida por medios externos. Una solución de Calendula es excelente en afecciones que provienen de lo externo, y debe aplicarse externamente. Cuando tenga heridas laceradas y cortes con cuchillos u otros instrumentos punzantes, aplique Calendula, porque la lesión es externa, sin efectos internos.
Los síntomas que surgen de causa interna, trátense con remedios internos; y los síntomas que surgen de causa externa, cuando todo lo que hay en el caso es externo, trátese localmente; en otras palabras, para causas locales use medios locales, y para causas internas o dinámicas, use medios internos.
Deje que los desórdenes internos sean tratados por el remedio homeopático, y que las afecciones externas o locales sean tratadas por apósitos calmantes, de los más confortables. Proteja siempre las superficies expuestas, en carne viva y sangrantes, con algo de carácter suave y superficial.
Las heridas deben curarse con un medio tan simple como sea posible, y no hay apósito más simple que Calendula, una parte por cuatro o seis de agua. La tintura escocerá demasiado. Sus heridas abiertas granularán hermosamente bajo Calendula, y no tendrá efectos constitucionales. Cuando el estado constitucional está en orden y existe una lesión abierta, deje tranquila la constitución, pero aplique externamente alguna aplicación calmante. En esto no hay ley que gobierne la acción del médico.
El aire es un irritante para una parte en carne viva y mantendrá una secreción innecesaria de pus, incluso en una llaga perfectamente sana.
Calendula la mantendrá protegida. Los bordes de un corte deben aproximarse, y si queda perfectamente cerrado sanará por primera intención. Si no lo hace, entonces puede saber que hay una afección constitucional que debe investigar y para la cual debe hallar el remedio. El tratamiento local debe entonces suspenderse.
Estos remedios que he mencionado cubren, en gran medida, el manejo de las heridas, y es simple. Cualquiera tiene bastante juicio para aproximar y cerrar una herida abierta de par en par, y para curarla adecuadamente. Los músculos que naturalmente tienden a abrir una herida tienen que ser vencidos por suturas o por tiras adhesivas. Eso no pertenece a la prescripción; pertenece al cirujano.
Frialdad: El paciente de Ledum está muy a menudo sujeto a lo que puede llamarse frialdad constitucional, frialdad al tacto, frialdad en el cuerpo y frialdad en las extremidades con la cabeza caliente; y nuevamente vemos el otro extremo, en que todo el cuerpo está recalentado y la cabeza también se halla en un estado de gran calor. Hay latidos y pulsaciones por todo el cuerpo; la piel está purpúrea o demasiado congestionada; quiere quitarse toda la ropa de cama por la noche. No es raro oír a una paciente, que tiene una cefalea de Ledum, decir que quiere tener la cabeza en el aire frío, que quiere sacarla por la ventana, que no quiere ninguna cubierta sobre la cabeza; se deleita en lavarla con agua muy fría.
Ledum tiene una condición hinchada de las manos, la cara y los pies; hinchados y purpúreos desde las rodillas hacia abajo en ciertos estados hidrópicos. Con esta condición purpúrea, moteada e hinchada desde las rodillas hasta los pies, la tumefacción es tan grande como la piel lo permite, y el dolor es insoportable.
El único alivio que obtiene ese paciente es sentado, con los pies en una tina de agua helada. Recuerdo la primera vez que vi esto en un paciente. Era un viejo sifilítico, cuyos huesos nasales habían sido destruidos por la sífilis, y su nariz era una pieza flácida de piel; no tenía ninguna rigidez. Era un bebedor, y cuando estaba ebrio era extremadamente agresivo con su familia.
Desde hacía varios años no quería trabajar, habiendo perdido su ambición, y se sentaba en la casa dejando que su esposa lo atendiera. Prácticamente se había vuelto un vagabundo; sólo que no podía vagabundear, pues había sobrevenido este estado hidrópico y tenía los pies tan mal hinchados y sensibles que se quedaba sentado en la casa día tras día. Cuando lo vi por primera vez, tenía delante de sí una tina de lavar antigua, de buen tamaño, y allí estaba sentado con el agua helada hasta dos tercios de las rodillas y trozos de hielo flotando en la superficie del agua, que le gustaba que entrasen en contacto con la piel.
Cuando ese hielo se derretía, ponía más. La esposa describía sus sufrimientos diciendo que "sufría unas agonías espantosas; terribles."
Ledum le sacó los pies del agua helada, de modo que nunca volvió a usarla después. Hizo desaparecer la coloración purpúrea, la hinchazón desapareció de sus pies, y dejó de beber. Ledum lo curó de su trastorno sifilítico, y nunca tuvo retorno de aquel estado original.
Pulsatilla y Ledum son los dos remedios principales que desean tener los pies en agua muy fría. Pero Ledum se ajustaba a ese hombre.
Sangrado : Donde hay superficies inflamadas, la tendencia en Ledum es a sangrar, y la sangre es negra. Los pacientes de Ledum son sanguíneos y pletóricos, de carácter robusto. Tales pacientes pletóricos sangran fácilmente, tienen la cara roja; son carnosos, fuertes y de constitución robusta. A veces se presentan hemorragias en la cámara del ojo, hemorragia de la nariz, hemorragia en cavidades, orina hemorrágica. Viejas úlceras dolorosas que se extienden, moteadas alrededor, en una constitución que siempre quiere estar fría. Las úlceras se alivian con el frío,
Reumatismo: Este remedio es de naturaleza reumática, reumática y gotosa. Es un medicamento gotoso, que presenta afecciones en personas que padecen gota y tienen tofos en sus articulaciones, depósitos en las muñecas, dedos de las manos y dedos de los pies.
Los depósitos van de abajo hacia arriba. Las articulaciones gotosas se inflaman súbitamente y se alivian con el frío. Ledum se dirige especialmente a la rodilla; es adecuado en casos antiguos y prolongados de inflamación de la articulación de la rodilla, de rodilla reumática. Encontrará a tales pacientes sentados con la articulación expuesta al frío, abanicándola o poniendo sobre la articulación lociones evaporantes, como cloroformo o éter, que alivian las articulaciones mientras se evaporan hasta secarse.
Extremidades reumáticas y gotosas con dolor e hinchazón; dolor peor por el movimiento, peor por la noche y por el calor de la cama; mejor por aplicaciones frías con orina abundante y pálida. Los dolores y la hinchazón ascienden y el corazón llega a afectarse.
Cara
La cara ya la he descrito como tumefacta o hinchada, como la cara de Lachesis. Es una cara embrutecida y se parece mucho a la cara de un viejo borracho. Ledum contrarresta el efecto del whisky y quita el apetito por el whisky. Ledum es para el whisky lo que Caladium es para el hábito de fumar. Se puede quitar a los pacientes el hábito de fumar de tal manera que vayan al extremo opuesto y le tengan aversión.
Tiene erisipela, como cabría esperar. Tiene un aspecto azulado, moteado e hinchado, y a veces edematoso. Toma un carácter agudo y se vuelve ardoroso. Erisipela flegmonosa de cualquier parte del cuerpo, pero particularmente de la cara o de la parte lesionada.
Orinas : Naturalmente podría suponerse que un medicamento que tiene en sí una naturaleza tan gotosa tendría más o menos síntomas renales.
"Micción frecuente, cantidad disminuida o aumentada; el chorro a menudo se detiene durante la emisión."
"Ardor en la uretra después de orinar."
"Prurito, enrojecimiento y secreción de pus."
Tiene arena roja en la orina, tan marcada como Lycopodium. Tiene grandes cantidades de depósito arenoso de diversos colores. Cuando el paciente se siente en su mejor estado, se eliminan grandes cantidades de depósitos arenosos. Cuando hay poco depósito en la orina, los depósitos gotosos en las articulaciones se vuelven marcados, y no se siente tan bien.
Tiene otro síntoma que fue verificado por Lippe:
Orina abundante, clara e incolora, ligera en peso específico, y por ser ligera o deficiente en sales, tenemos una agravación de las manifestaciones gotosas.
Recuerde que la tendencia reumática se extiende hacia arriba desde las extremidades inferiores, desde la circunferencia hacia el centro.
"Menstruación demasiado temprana, demasiado abundante, de rojo brillante; ausencia de calor vital."
Genitales: Gran frialdad del cuerpo en ese momento; sin embargo, la paciente desea el aire frío. Flujo menstrual abundante. Antiguas sujetas gotosas, con cara moteada y con la hinchazón que no es edema, sino simplemente una estasis venosa, con flujo menstrual abundante, con gran dolor durante la menstruación.
El útero es extremadamente sensible al tacto, y los órganos pélvicos son tan sensibles que cualquier palpación profunda resulta dolorosa para la paciente. Dismenorrea en sujetos gotosos. Pone en orden la constitución y previene la formación ulterior de gota. Cuando tales casos están muy profundamente arraigados, los trastornos uterinos se curarán en la mediana edad, y la apariencia gotosa aparecerá por separado. Cuanto mejor está lo interno, en una enfermedad incurable, peor se vuelve lo externo; y cuando esto es así, el trastorno externo es esencial para la salud, y mientras las manifestaciones externas estén en las extremidades y las articulaciones se afecten cada vez más, lo interno permanece en un estado de orden.
Cuando el remedio obra de ese modo, no lo cambie ni trate de conseguir algo que haga desaparecer lo externo. Mientras el paciente esté mejorando y lo externo empeore, esa es la dirección correcta. Ledum actúa en esa dirección. Su tendencia es hacer que las afecciones se alejen del centro, pues sus afecciones comienzan en la periferia y van hacia el centro. A veces es imposible manejar a un paciente gotoso sin darle alguna clase de explicación.
Lycopodium también mantiene las afecciones saliendo a la superficie. Las devolverá a su propio lugar en lo externo cuando tengan tendencia a internarse. Lycopodium a menudo provoca el retorno de la arena roja en la orina.
"Emaciación de las partes afectadas."
Un nervio es lesionado por una punción y se produce una ligera infección, de modo que la herida se congestiona, con aspecto moteado y edematoso, y la parte se enfría: justamente un estado que Ledum curará. El nervio que abastece esa parte adquiere una neuritis ascendente; dolores lancinantes recorren el nervio; los músculos abastecidos por ese nervio se atrofian y la parte se marchita. Tenemos en Pulsatilla un estado semejante.
"La extremidad enferma se atrofia."