Lachesis
By James Tyler Kent — Lecciones de Materia Médica Homeopática
Lachesis es un remedio indicado con frecuencia, y uno que necesitará estudiar mucho para saber cómo usarlo. Lachesis parece ajustarse a toda la raza humana, pues en disposición y carácter la raza tiene mucho de serpiente, y este veneno sólo hace aparecer aquello que ya está en el hombre.
Generalidades
Daremos primero una visión de los síntomas generales, aquellos que caracterizan al remedio y son de la mayor importancia, y las circunstancias en que los síntomas aparecen, se manifiestan o se agravan.
Quien sea un paciente constitucional de Lachesis se encontrará sufriendo una agravación de sus síntomas en la primavera , cuando pasa del tiempo frío a un tiempo más benigno, y especialmente cuando el tiempo es templado y lluvioso, o nublado. O si pasa de un clima frío a uno más cálido, los síntomas de Lachesis se manifestarán. Los vientos cálidos del sur excitan los síntomas de Lachesis.
Los síntomas de Lachesis son peores al entrar en el sueño . Puede no haber sentido nada de sus síntomas mientras está despierto, pero cuando sobreviene el sueño se despiertan, y aumentan gradualmente a medida que el sueño se prolonga, de modo que un sueño muy largo agravará todo el estado y la condición de un paciente de Lachesis; y al despertar del sueño recuerda ese sueño con pesar.
El sueño ha sido perturbado por ataques de sofocación y por sueños espantosos, y ahora, después de haber dormido mucho tiempo, despierta con horribles cefaleas, con palpitación, con melancolía, con sufrimientos de la cabeza a los pies. Su cuerpo está lleno de padecimiento y su mente no ve claridad en nada.
Hay un estado de obnubilación, tristeza, melancolía, ideas insanas, caprichos, celos y sospecha. Al tomar un baño caliente , o al aplicar agua caliente sobre partes inflamadas, sus síntomas mentales se agravan. Después de un baño caliente o de acalorarse, o si se enfría por haber estado fuera en un día frío y luego entra en una habitación caliente, aparecen los síntomas. Después de entrar en un baño caliente sobreviene la palpitación; parece como si la cabeza fuera a estallar, los pies se enfrían y se siente sacudido por todo el cuerpo, con pulsaciones por todas partes, o con debilidad cardíaca. Desmayo en un baño caliente. Las muchachas a veces se desmayan al entrar en un baño caliente. El paciente puede estar frío y escalofriado, y sin embargo la habitación caliente aumenta o hace aparecer los síntomas.
El aspecto general del paciente y las localizaciones apuntarán a veces a Lachesis. En la cara hay un aspecto de ansiedad, de inquietud y de aflicción. La cara está manchada o violácea y los ojos están ingurgitados. Los ojos tienen una mirada suspicaz. Si hay una zona inflamada, es violácea. Si hay una glándula inflamada, y Lachesis está lleno de inflamación de las glándulas y de los tejidos celulares, existe un aspecto violáceo o jaspeado.
Si hay una ulceración, la ulceración sangra sangre negra, que pronto coagula y parece paja chamuscada. De las heridas hay mucha hemorragia. Las pequeñas heridas sangran mucho como Phosphorus y Kreosote. El pinchazo de un alfiler rezumará grandes gotas de sangre. Las úlceras corroen en profundidad, tienen falsas granulaciones, son pútridas, sangran con facilidad, y la sangre es negra; y alrededor de toda la ulceración hay un aspecto violáceo , jaspeado , como si estuviera a punto de gangrenarse.
A menudo llega la gangrena; gangrena de partes que han sido lesionadas. Esfacelación con gran fetidez. Las partes se vuelven negras y se esfacelan. Las venas se vuelven varicosas. Se encuentra esto en los miembros, con el aspecto de las venas varicosas que sobrevienen después de la gestación. La dilatación de las venas es una condición prominente de Lachesis.
Por el menor esfuerzo mental o por la menor emoción, las extremidades se enfrían, el corazón se vuelve muy débil, la piel se cubre de sudor y la cabeza está caliente. El calor no parece aliviar la frialdad de los pies y las manos; están muy fríos. Se les puede envolver en franela y aun así permanecen fríos, pero sobreviene la sofocación. No puede respirar y quiere las ventanas abiertas. Es debilidad del corazón; a veces tan débil que apenas puede oírse o sentirse, y el pulso es débil e intermitente. Otras veces hay palpitación cardíaca audible.
Al recorrer los síntomas del texto advertiremos algo singular en los padecimientos, a saber, su tendencia a afectar el lado izquierdo , o a empezar en el izquierdo y extenderse al derecho. La parálisis comienza apareciendo gradualmente como debilidad en el lado izquierdo, que se extiende al lado derecho. Tiene una fuerte afinidad por los ovarios, y en ello se verá que el ovario izquierdo es afectado primero. Así, en la inflamación de los ovarios, el izquierdo será afectado primero y más tarde el derecho.
La inflamación comienza en el lado izquierdo de la garganta y gradualmente pasa al derecho. El lado izquierdo de la cabeza es comúnmente el más afectado. El ojo izquierdo se vuelve doloroso y el dolor se extiende al derecho. El lado izquierdo de la parte posterior de la cabeza, en la cefalea occipital, estará más afectado que el derecho. Esto no se cumple siempre, y si lo contrario es cierto no contraindica a Lach., pero tal es su rasgo común. Se ha observado izquierda superior y derecha inferior.
En muchos síntomas de Lachesis hay agravación matinal . Esta es la bien conocida agravación de Lachesis después del sueño; el paciente se agrava al dormir. En los síntomas más leves esta agravación es leve y no se percibe hasta después de que el paciente despierta de un sueño prolongado; pero si la agravación es de violencia considerable, el paciente puede sentirla inmediatamente al dormirse, y lo despierta; por ejemplo, los síntomas cardíacos. Tan pronto como entra en sueño se despierta con palpitación, con disnea, con sofocación, con postración, con vértigo, con dolor en la parte posterior de la cabeza y muchas otras perturbaciones circulatorias.
Mente
Lo siguiente más importante que ha de estudiarse es el estado mental. Nada resalta con mayor fuerza que el egocentrismo, la presunción, la envidia, el odio, la venganza y la crueldad del individuo. Estas cosas, por supuesto, son cuestiones de amor propio, de un amor indebido de sí mismo. Confusión mental hasta la locura.
Toda clase de locuras impulsivas. La mente está fatigada. El paciente adopta el aspecto lacrimoso de un borracho, habla con labios pesados y lengua pesada, se equivoca y tropieza, termina las palabras sólo a medias; la cara está violácea y la cabeza caliente.
Hay ahogo y el cuello de la ropa molesta alrededor del cuello; y cuanto mayor es la molestia alrededor del cuello, mayor es el ahogo, mayor la confusión mental y mayor la apariencia de embriaguez. Lo verá usted si conversa con alguien embriagado con whisky que presente síntomas como Lachesis: va tropezando, apenas se da cuenta de lo que dice, termina a medias sus frases y sus palabras, omitiendo sus "g" de todos los participios presentes; tropieza y se equivoca, masculla y le dice primero una cosa y luego otra.
Estos síntomas aumentan en las circunstancias mencionadas en la primavera; en el tiempo cálido que sigue a una racha de frío; en tiempo lluvioso; después de un baño caliente; después del sueño.
El cuadro mental es amplio. Celos sin motivo alguno. Celos y sospechas injustificados. Muchas veces este medicamento ha curado la sospecha en muchachas, cuando simplemente sospechaban de sus amigas. Nunca ve una conversación en voz baja sin pensar que están hablando de ella, en perjuicio suyo.
Sospecha que están tramando perjudicarla, y recurrirá a cualquier ardid para comprobar si no hablaban de ella en su perjuicio. Una mujer imagina que sus amigas, su marido y sus hijos intentan dañarla; que sus amigas van a internarla en un manicomio.
Aprensión por el porvenir. Piensa que va a tener una enfermedad cardíaca, y que se está volviendo loca; y que la gente está tramando meterla en un manicomio. Imagina que sus parientes intentan envenenarla y se niega a comer. A veces piensa que es sólo un sueño y apenas puede decir si lo soñó o si lo piensa. Piensa que está muerta, o sueña que está muerta, y en el sueño se hacen preparativos para amortajarla, o que está a punto de morir.
Piensa que es otra persona, y que está en manos de un poder más fuerte. Piensa que está bajo un control sobrehumano. Los espíritus la obligan a hacer cosas. Oye una orden, en parte en su sueño, que debe cumplir. A veces toma la forma de voces que le ordenan robar, matar o confesar cosas que nunca hizo, y no tiene paz mental hasta que hace confesión de algo que jamás ha hecho.
El tormento es violentísimo hasta que confiesa aquello que no ha hecho. Imagina que la persiguen. Imagina que ha robado algo, o que alguien piensa que ha robado algo, y teme a la justicia. Oye voces y advertencias, y por la noche sueña con ello. El estado de tortura es algo espantoso, y entonces entra en un delirio con murmullo. El delirio transcurre como el de alguien que masculla estando borracho. Este estado aumenta hasta que sobreviene la inconsciencia y el paciente entra en un coma del que no puede ser despertado. El paciente también atraviesa períodos de violencia y de delirio violento.
Está lleno de locura religiosa . Encontrará usted a una anciana querida y dulce, que siempre ha llevado lo que se llamaría una vida recta y piadosa, y sin embargo no es capaz de aplicar a sí misma las promesas contenidas en la Palabra de Dios; esas cosas parecen aplicarse a otros, pero no a ella. Se siente llena de maldad y ha cometido el pecado imperdonable. Se ve obligada a decir estas cosas; está abrumada por ellas y va a morir y a ir a ese horrible infierno del que lee. El médico debe escuchar esto con atención. En este caso el médico podría cometer el error de tomar a la ligera tales sentimientos. Si lo hace, la paciente no volverá y él se verá privado de la posibilidad de beneficiarla.
Sean cuales sean sus caprichos, sean cuales sean sus opiniones religiosas, su estado mental debe ser tratado con respeto. Debe tratarse como si así fuera.
Debe tener simpatía y bondad. Es desafortunado para un médico adquirir reputación de hombre impío entre personas piadosas, pues se verá privado de hacer a esas personas una inmensa cantidad de bien. Debe ser franco con todos los caprichos e ideas de la gente que visita en el mundo. Debe ser amigo de todos, y puede serlo sin hipocresía alguna si es simplemente un hombre recto y justo.
El estado de melancolía religiosa, con locura religiosa, no rara vez va acompañado de mucha locuacidad , de verbosidad, de la que Lachesis está lleno. Es comúnmente entre mujeres, y muy rara vez entre hombres, donde encontramos esta melancolía religiosa. Ahora bien, esta mujer se ve impulsada a contarlo; fastidiará a sus amigos íntimos, día y noche, con esta historia de la condenación de su alma y de su maldad y de todas las cosas horribles que ha hecho. Si usted le pregunta qué cosas ha cometido, dirá que todas, pero no podrá hacer que concrete el hecho de haber matado a alguien. Si la deja seguir con su historia, le contará todos los crímenes imaginables que ha cometido, aunque haya sido una mujer bien conducida y bien dispuesta.
Hay otro tipo de locuacidad perteneciente a Lachesis. El paciente se ve impulsado a hablar continuamente. Se encuentra en otro estado en el cual la paciente se ve obligada a apresurarse en todo lo que hace y quiere que todos los demás se apresuren. Con ese estado de premura se manifiesta la locuacidad, y esto es algo que va mucho más allá de toda comprensión, hasta que se lo ha oído una vez.
No sirve de nada intentar describirlo: es tan rápido, cambiando de un tema a otro. Las frases a veces quedan terminadas sólo a medias; da por supuesto que usted entiende el resto y seguirá adelante apresuradamente. Día y noche permanece completamente despierta, y con tal sensibilidad a cuanto la rodea que, por las cosas que oye y por cómo la perturba el ruido, uno pensaría naturalmente que puede oír caminar a las moscas sobre las paredes y el reloj sonar en el campanario distante.
No encuentra usted todas estas cosas en el texto; hay que verlas aplicadas. Pero las cosas que le doy y que se han puesto de manifiesto clínicamente son aquellas que han surgido de aplicar los síntomas del remedio junto al lecho de los enfermos.
"Locuacidad extraordinaria, pronunciando discursos en frases muy escogidas, pero saltando a los asuntos más heterogéneos."
"Una palabra conduce con frecuencia al centro mismo de otra historia."
Estos estados pueden presentarse en enfermedades agudas como la fiebre tifoidea, cuando adopta el delirio tifoideo habitual, o pueden presentarse en afecciones como la difteria, o en cualquiera de las enfermedades caracterizadas por envenenamiento de la sangre; pueden sobrevenir en el estado puerperal, o tomar la forma de locura. Es un remedio de larga acción, y si se ha abusado de él sus efectos durarán toda la vida.
En muchos casos se observará una estrecha conexión entre los síntomas mentales y los cardíacos, especialmente en mujeres jóvenes y muchachas que han sufrido desengaños, que han pasado las noches en vela por trastornos de los afectos, o por decepción, o por esperanzas truncadas, o por pena.
Melancolía prolongada, depresión mental, síntomas histéricos, llanto, postración mental y desesperación, con dolor en el corazón, con sensación de vacío o sensación de debilidad en el corazón, con respiración difícil. Medita sobre el suicidio, y finalmente cae en un estado apático, en el que hay aversión a todo, al trabajo e incluso al pensamiento.
Podría fijar en su mente los síntomas de la cabeza si le refiriera el caso de una paciente que describió sus síntomas quizá con más tipicidad de la que puede hallarse en los libros. Estaba sentada en la cama e incapaz de acostarse; estaba peor al acostarse; la cara estaba violácea, los ojos ingurgitados, la cara hinchada y tumefacta y los párpados abotagados. Permanecía allí, perfectamente quieta en la cama, y describía el dolor como una sensación de oleada, que subía por la nuca y la parte posterior de la cabeza y luego pasaba por encima de la cabeza.
Ese es un rasgo típico de Lachesis. Oleadas. Oleadas de dolor que no siempre son sincrónicas con el pulso. Puede que no guarden ninguna relación con el flujo de sangre. La oleada se agrava por el movimiento, no tanto en el acto mismo de moverse como después de moverse. A veces se siente después de caminar o de cambiar de lugar y volver a sentarse; es decir, unos segundos después de que el movimiento ha terminado comienza el dolor, alcanza instantáneamente su punto culminante y luego disminuye gradualmente hasta convertirse en una oleada muy constante o en un dolor más fijo.
Cabeza
En la cabeza hay un dolor continuo y fijo, que puede agravarse o excitarse en forma de una oleada tan violenta que parece como si pudiera costarle la vida al paciente.
La cefalea empieza por la mañana al despertar. Las cefaleas más leves de Lachesis empiezan por la mañana al despertar y se desvanecen después de moverse un rato. Con las cefaleas y los trastornos en general hay una desaparición momentánea del pensamiento; toda clase de vértigos. Vértigo, con náuseas y vómito. El vértigo inclina al paciente a girar hacia la izquierda.
Lachesis tiene dolores estallantes en la cabeza, dolores congestivos con sensación de que toda la sangre del cuerpo debe estar en la cabeza, porque las extremidades están tan frías y la cabeza late y martillea. Esta cefalea pulsátil forma parte de una pulsación general de la cabeza a los pies. En todas las arterias y en las partes inflamadas hay pulsación. El ovario inflamado palpita, y a veces se siente como si un pequeño martillo golpeara la parte inflamada con cada pulsación de la arteria. Lachesis ha curado varias veces fístula anal cuando estaba asociada con esta sensación como si un martillo golpeara continuamente el pequeño trayecto fistuloso.
Ha curado fisura de larga data cuando parecía como si la parte inflamada estuviese siendo martillada. Se han curado hemorroides cuando estaba presente esta sensación de martilleo. De modo que vemos que esta pulsación en la cabeza no es un síntoma especial, sino un síntoma general, manifestado en relación con la cabeza.
Algunos síntomas son valiosos por la frecuencia de su asociación, y cuando así ocurre, su relación concomitante se vuelve importante. Los síntomas cardíacos están con frecuencia conectados con los síntomas de cefalea en Lachesis. Rara vez verá usted cefaleas de Lachesis sin dificultad cardíaca. Un pulso débil o la pulsación sentida por todo el cuerpo se asocian en mayor o menor grado con violentas cefaleas de Lachesis.
En el texto encontramos peso y presión como rasgos fuertes de los síntomas cefálicos de Lachesis. Con casi cualquier trastorno del cuerpo, con estados tifoideos, en el período menstrual, durante el escalofrío congestivo, parece que el cuerpo se enfría, las extremidades se enfrían, las rodillas están frías, los pies están fríos, y es imposible mantenerlos calientes, mientras la cara está violácea y jaspeada, los ojos protruyen y están ingurgitados, y existe ese espantoso dolor de cabeza, con tendencia a perder la conciencia, lenguaje incoherente, dificultad de articulación y, por último, inconsciencia real.
En relación con los síntomas de la cabeza y de la mente, y con el sensorio en general, conviene mencionar la hipersensibilidad que se encuentra en Lachesis. Sus síntomas se vuelven muy intensos. La visión se vuelve muy intensa; el oído se vuelve intenso; el sentido del tacto, especialmente, está hiperexcitado. El contacto de la ropa se vuelve muy doloroso, mientras que la presión fuerte puede ser agradable. El cuero cabelludo se vuelve tan sensible al contacto de la mano que resulta doloroso, mientras que la presión de un vendaje es agradable.
Hipersensible al ruido, hipersensible al movimiento en la habitación, a la conversación y a que otros caminen por el piso. Por estas circunstancias los dolores aumentan. El paciente se vuelve extremadamente sensible en todos los sentidos del cuerpo.
La hipersensibilidad al tacto es probablemente extensa en la piel, por el hecho de que la presión fuerte a menudo alivia. En quien sufre de peritonitis, por inflamación de los ovarios o del útero, o de cualquiera de las vísceras abdominales, la piel es tan sensible a la ropa que a veces son necesarios artificios para aliviar el sufrimiento causado por el contacto de la ropa de cama. Se encontrará en la cama algo en forma de aro, o el paciente tendrá las rodillas recogidas, o con las manos sostendrá la ropa para impedir que toque el cuerpo. El simple peso de la mano puede poner de manifiesto la sensibilidad dolorosa que existe en el abdomen, la cual es enteramente distinta, mientras que la ropa que toca el abdomen sólo pone de manifiesto la hipersensibilidad de la piel. El mero contacto de la piel con el dedo o la mano es insoportable.
Ojos
Hay muchas afecciones inflamatorias y congestivas de los ojos.
Los síntomas oculares son peores después del sueño, y los ojos son hipersensibles al tacto y a la luz. Con los síntomas de los ojos tenemos cefaleas, porque el cerebro y los ojos están tan estrechamente asociados. En los dolores de garganta, cuando la espátula o el depresor lingual llegan a tocar la pared de la garganta, la amígdala o la raíz de la lengua, hay una sensación como si los ojos fueran a salirse. Dolor violento en los ojos por tocar la garganta.
Lachesis es un gran remedio para la ictericia, porque produce mucho trastorno en el hígado. Amarillez de la piel y del blanco de los ojos, y engrosamiento de los tejidos alrededor de los ojos.
"Fistula lachrymalis", que se acompaña de erupciones de larga data alrededor de la cara.
Hipersensibilidad del meato auditivo externo. Cualquier cosa introducida en el conducto del oído producirá tos violenta, espasmódica, y cosquilleo en la garganta. Tan sensible es la mucosa del oído que una tos violenta, como la tos ferina, sobrevendrá al tocar la mucosa del oído. Esto sólo muestra la hipersensibilidad de los reflejos y la hipersensibilidad en general. En el oído existe la misma hipersensibilidad de la que hemos hablado en otros lugares. La trompa de Eustaquio se cierra por un engrosamiento catarral, estenosis de la trompa de Eustaquio.
Nariz
Los síntomas catarrales de la nariz son prominentes. Hemorragias frecuentes de la nariz y del cuerpo, secreción acuosa por la nariz. Siempre se resfría de la nariz. Obstrucción de la nariz, con alteración del olfato. Hipersensibilidad para oler e hipersensibilidad a los olores, y finalmente pérdida del olfato.
Lachesis tiene afecciones inflamatorias, de carácter muy crónico, con formaciones costrosas en la nariz, estornudos, secreciones acuosas por la nariz y cefaleas catarrales. A veces la cefalea desaparece cuando llega la secreción catarral, y cuando la secreción catarral cesa sobreviene la cefalea. Cefalea violenta con secreción, con estornudos y coriza. Cefaleas congestivas con coriza.
Este estado catarral ha llevado al uso de Lachesis en sífilis. Es suficientemente similar para hacer frente a las formas severas de sífilis nasal; sífilis en la que se ha afectado la mucosa nasal, produciendo costras y finalmente afectando los huesos. Ocena fétida; secreciones muy ofensivas por la nariz. La hemorragia nasal no debe sorprenderle, porque Lachesis es un remedio hemorrágico.
La sangre de la nariz o de cualquier parte, cuando se seca o coagula, parece paja chamuscada o se vuelve negra. Las partes sangran con facilidad. Hemorragia uterina copiosa y prolongada, menstruación copiosa y prolongada, hemorragia nasal, vómito de sangre, hemorragia intestinal en estados tifoideos.
"Gran sensibilidad de las ventanas de la nariz y de los labios, hinchazón de los labios, gran tumefacción y tumefacción de la nariz en viejos casos de sífilis."
La nariz se hincha y se vuelve violácea. Los huesos nasales están muy doloridos, dolorimiento a los lados de la nariz. Lachesis es un medicamento especialmente útil en viejos alcohólicos que tienen la nariz roja, y en afecciones cardíacas con nariz roja. Una prominencia roja en la punta de la nariz, una nariz de fresa.
Cara
La cara está violácea y jaspeada, los párpados están tumefactos, muy hinchados; no abotagados como en los sujetos edematosos, sino hinchados. No hay la fóvea a la presión que encontramos en el edema, aunque Lachesis también la tiene, pero hay una hinchazón peculiar de Lachesis; la cara parece tumefacta e inflamada, debida a una estasis venosa, de modo que la cara está violácea y jaspeada.
La nariz está tumefacta, pero no queda con fóvea a la presión. Los labios se sienten como inflamados, pero no están inflamados, simplemente sensibles a la presión. La cara también presenta un aspecto edematoso en el cual hay fóvea a la presión, en afecciones cardíacas, en casos de enfermedad de Bright. Por otra parte, la cara se vuelve muy pálida, pálida y fría; la piel cubierta de erupciones escamosas.
Erupciones que sangran fácilmente, con erupciones costrosas, con erupciones vesiculares. Erupciones que se llenan de sangre, vesículas sanguinolentas y grandes ampollas de sangre, como las que a veces se presentan en las quemaduras, con ardor. La cara se vuelve ictérica y muy cetrina. A veces toma también el aspecto de una clorosis.
Si una vez ha visto usted el color clorótico, no necesita descripción. Es un estado de anemia, con palidez amarillenta, color ceniciento o gris, mezclado con una especie de matiz verdoso, de modo que los antiguos a menudo se referían a ello como enfermedad verde. De nuevo la cara se vuelve lívida e hinchada, como el aspecto abotagado de los borrachos, el aspecto violáceo jaspeado de los bebedores de años, hasta quedar abotagados y arruinados, con un aspecto embrutecido. Eso lo ve usted en Lachesis.
En Lachesis tenemos un remedio para la erisipela y las afecciones gangrenosas, y alrededor de la parte afectada está el aspecto de Lachesis, es decir, el aspecto jaspeado, violáceo. Lachesis se ha convertido clínicamente en un remedio marcado para la erisipela y para la gangrena. Como los experimentadores no siguen los remedios hasta que producen estas cosas, tenemos que recogerlas de los efectos venenosos y de la observación clínica.
Boca
En Lachesis hay rezumamiento de sangre alrededor de los dientes; las encías sangran con facilidad. Aparecen costras secas sobre los dientes en las enfermedades zimóticas, a menudo formaciones negras, sordes, y la lengua participa en el aspecto de la boca y se vuelve lisa. Esto ocurre en estados tifoideos cuando hay una pérdida total de la asimilación, el apetito ha desaparecido por completo, el estómago no tolera alimento, y cuando el alimento se introduce en el estómago, lo rechaza. También hay paresia de la lengua. La lengua parece como de cuero en la boca; se mueve con gran dificultad. Y el habla es como la de alguien medio intoxicado; es incapaz de articular.
La lengua se hincha y se protruye muy lentamente. Está seca y se engancha en los dientes, y parece haber perdido su firmeza. Parece como un trapo, o como si los músculos no actuaran sobre ella, de manera que no puede protruirse, o si se protruye, tiembla y se estremece y da sacudidas y se engancha en los dientes. Nuevamente está hinchada, desnuda de papilas, y lisa, brillante y vidriosa como barnizada.
En la boca hay un aspecto jabonoso de la saliva. La saliva corre copiosamente dentro de la boca y el paciente a menudo yacerá con la cabeza al borde de la cama, y la saliva goteando en una palangana o en un orinal. La saliva es filante y puede sacarse de la boca en hilos; moco blanco o saliva.
Esto no es un rasgo raro en la difteria, en el dolor de garganta, en la inflamación de la lengua y de la boca y de las encías, y en la inflamación de las glándulas salivales. Cuando este moco es espeso, tenaz, amarillo, filamentoso y viscoso es como Kali bichromicum . A menudo encontrará en el dolor de garganta severo que el paciente yace haciendo arcadas y tosiendo, e intenta con dificultad protruir la lengua para expulsar la saliva de la boca.
Muy a menudo el dolor es tan intenso en la raíz de la lengua que no puede expulsar la saliva con la lengua, y permanecerá con la boca abierta sobre un orinal, o con un paño sobre la almohada, para recoger la saliva espesa y viscosa. En tal estado, con dolores de garganta, especialmente aquellos que comienzan en el lado izquierdo y van al derecho, apenas necesita interrogar más, porque es el aspecto de Lachesis.
Este estado de cosas llevaría a Lachesis en afecciones inflamatorias ordinarias de la lengua y en afecciones cancerosas de la lengua. Lach. tiene en su naturaleza la tendencia a la formación de costras malignas y úlceras malignas, como las que encontramos en el epitelioma. Ha curado varios casos de epitelioma. Ha sido un remedio muy útil en lupus. Es un remedio importante en el dolor de garganta sifilítico, en la ulceración sifilítica de la garganta, de la lengua y del paladar con esta saliva copiosa y filante.
Faringe: Los músculos de la faringe se paralizan y no actúan, y por eso el alimento se acumulará en la faringe; es decir, el bolo que ha de tragarse llega a la faringe y se detiene, y entonces tiene lugar un enorme esfuerzo de deglución, con arcadas y tos y acción espasmódica del pecho, a fin de sostener la respiración, y no volverá a intentarlo.
He visto varias veces este estado provocado por el médico, que en vez de dar Lachesis apenas lo suficiente, en potencia bastante alta y suficientemente similar a la enfermedad para curar, lo dio tan bajo como pudo obtenerlo, la 8.ª o la 10.ª, disuelto en agua y administrado durante todo el estado diftérico.
Cuando se encuentra con casos tratados de esta manera, no necesita sorprenderse si sobreviene una parálisis postdiftérica, porque Lachesis la producirá. Puede curar la difteria, pero dejará sus efectos venenosos, que durarán al paciente toda la vida. Cada primavera reaparecerán los síntomas de Lachesis. En todas las circunstancias de agravación descritas reaparecerán los síntomas de Lachesis si alguna vez ha sido envenenado por él.
En el dolor de garganta tenemos una combinación de síntomas. Lachesis ha producido este estado, que va de izquierda a derecha; pero con el dolor de garganta hay sensación de plenitud en el cuello y la garganta, respiración difícil, palidez o aspecto pletórico de la cara, ahogo al entrar en el sueño, el tipo peculiar de saliva y agravación de los síntomas de la garganta por las bebidas calientes .
No siempre hay agravación del dolor mismo por las bebidas calientes, pero el paciente a menudo es incapaz de tragar líquidos calientes. La deglución de líquidos calientes a menudo causa ahogo, y después de un sorbo de té caliente el paciente se lleva la mano a la garganta y parece como si fuera a sofocarse. Dice:
"¡Oh, no me dé más bebidas calientes!"
Algo frío alivia. La disnea y la aflicción en la garganta aumentan al tragar algo caliente. Ahora bien, en los dolores de garganta de Lycopodium , el calor a menudo beneficia, pero también es cierto que en algunos casos de dolor de garganta de Lycopodium desean bebidas frías y el frío sienta bien a la garganta.
Muy a menudo, en los síntomas más agudos de Lachesis, una bebida caliente en el estómago es perjudicial y causa náuseas y sofocación y aumenta el ahogo, la palpitación y la plenitud en la cabeza; mientras que en los casos crónicos de Lachesis, aquellos envenenados años antes, habrá sensación de náuseas y tendencia al vómito al tomar una bebida de agua fría y luego acostarse.
Las náuseas sobrevienen después de acostarse; es decir, haga que el paciente beba un trago de agua helada y se vaya a la cama, y sobrevendrán las náuseas. Tal estado es peculiar de Lachesis. Ha sido una observación posterior de quienes probaron Lachesis mucho tiempo antes. A veces los síntomas de Lachesis han de recogerse años después.
Lachesis tiene úlceras en la garganta. Tiene placas aftosas, tiene ulceración roja y gris, tiene ulceración profunda. La tendencia a la ulceración en los márgenes de las mucosas es peculiar de Lachesis.
También ulceración en la piel, donde la circulación es débil. Parece que el dolor en la garganta es particularmente marcado entre los actos de deglución, y la presión del bolo al pasar sobre las amígdalas inflamadas alivia el dolor.
Siempre ahogo al tragar, ahogo y arcadas en la garganta.
La tos es una tos sofocante y produce una sensación de cosquilleo. Esto es como la tos de Bell. Bell . antidota una tos de Lach.; tiene una tos tan parecida a la de Lach. que nadie puede distinguirlas.
De nuevo la garganta adquiere extrema sequedad en Lach., y esta sequedad es sin sed, sequedad con aversión al agua. Mucha inclinación a tragar; la tendencia es a tragar continuamente, y sin embargo es doloroso. La deglución en vacío es más dolorosa que la deglución de sólidos. Algunos pacientes de Lach. que sufren afecciones cardíacas están molestos por constricción de la garganta, ahogo en la garganta al tragar algo caliente, y a veces al entrar en una habitación caliente, ahogo y palpitación del corazón.
Tendencia a dolor crónico de garganta o dolor recurrente de garganta y ulceración con cada recurrencia. Los líquidos, por supuesto, verá usted, son análogos a la deglución en vacío, y la deglución en vacío causa más dolor que el bolo que presiona sobre la garganta dolorida, porque es de la naturaleza de un contacto leve. El leve contacto aumenta la sensibilidad dolorosa y el dolor en la garganta. La ligera presión del cuello de la ropa aumenta el dolor de la garganta.
Con el dolor de garganta, los músculos y glándulas alrededor del cuello se vuelven dolorosos, inflamados e hinchados, y muy sensibles al tacto. Con el dolor de garganta, muy comúnmente, hay dolor en la base del cerebro o en la parte posterior de la cabeza, y dolorimiento de los músculos de la nuca, que a menudo se alivia acostándose de espaldas y se agrava al acostarse de cualquiera de los lados.
Si mira usted dentro de la garganta, tiene un aspecto jaspeado, violáceo. Reúna todas estas cosas, con el flujo copioso de saliva tenaz, y podrá manejar casos de difteria que comienzan en el lado izquierdo y se extienden al derecho, sea la membrana escasa o copiosa.
Amigdalitis con supuración de las amígdalas, cuando la amígdala izquierda se inflama y al cabo de uno o dos días la derecha se inflama e hincha, y ambas acaban finalmente en supuración, o cuando una se hincha y supura y la otra se hincha y supura. Aspectos diftéricos de la garganta, extendiéndose de izquierda a derecha . La faringe está llena de moco espeso, blanco y viscoso por la mañana; debe carraspear y expulsar una bocanada de moco por la mañana.
Abdomen
El abdomen está distendido por gases. El abdomen es timpánico en el estado tifoideo, con mucho borborigmo en el abdomen distendido. La ropa no puede tolerarse, ni siquiera el más leve contacto de la ropa, y sin embargo puede requerirse presión fuerte para poner de manifiesto la sensibilidad dolorosa que está profunda en el abdomen. Este estado es como en la inflamación de los intestinos, de los ovarios y del útero; el paciente yace sobre la espalda con la ropa levantada del abdomen.
Dolores violentos como de parto, cólico menstrual, presentes en la fiebre tifoidea, en la fiebre puerperal, en la escarlatina maligna, en las afecciones más malignas de las formas zimóticas de la fiebre continua.
Lach. tiene una serie de trastornos hepáticos con ictericia; congestión del hígado, inflamación del hígado, hígado aumentado de tamaño y el hígado en nuez moscada. Corte como de cuchillo en la región del hígado. Vómito de bilis; vómito de todo lo que se toma en el estómago. Náuseas extremas; náuseas continuas con ictericia. Deposiciones blancas. Ha curado casos con cálculos biliares.
"No puede soportar ninguna presión alrededor de los hipocondrios."
En el estado crónico, la sensibilidad de la piel es tan grande sobre el abdomen, y alrededor de la cintura y las caderas, que llevar la ropa crea dolor, gran inquietud y desasosiego; la paciente se vuelve cada vez más nerviosa y finalmente entra en histeria. Sensibilidad sobre el abdomen inferior; apenas puede permitir que la ropa la toque.
Mujer
Parece extraño a primera lectura que Lachesis pueda ser un remedio tan frecuente en el período menstrual.
También se lo establece como remedio para el período climatérico . Ahora bien, si estudia los casos de muchas mujeres en el período climatérico encontrará que muchas de ellas tienen los sofocos y las oleadas en la cabeza y las grandes perturbaciones circulatorias que se encuentran en Lachesis. Esto también es cierto de los trastornos, cefaleas, etc., que sobrevienen en las mujeres en el período climatérico y en el período menstrual.
Los síntomas de Lachesis son marcados en las mujeres durante la menstruación. Hay cefalea violenta, dolor terebrante en el vértice, náuseas y vómito durante las reglas.
La secreción en la mujer, ya sea como flujo menstrual o como hemorragia, es sangre negra. Dolor en la región ovárica izquierda, o que va de izquierda a derecha. Induración de uno o ambos ovarios. Ha curado supuración de los ovarios. La región uterina es muy sensible al tacto, al más leve contacto de la ropa; en la inflamación de los ovarios, dolores en los ovarios y el útero que van de izquierda a derecha. Dolores en la pelvis que ascienden al pecho, a veces una oleada de dolor que asciende, oprimiendo la garganta. Los dolores de parto ascienden en oleadas, con llevarse la mano a la garganta, o los dolores de parto cesan de repente, con llevarse la mano a la garganta.
Los dolores menstruales aumentan violentamente hasta ser aliviados por el flujo. Los sufrimientos menstruales son antes y después del flujo, con mejoría durante el flujo. El flujo menstrual se interrumpe un día y luego continúa un día, y durante la interrupción es probable que haya dolor o cefalea.
Menorragia con escalofríos por la noche y sofocos de calor durante el día. Durante el período menstrual, cefalea violenta, especialmente en los momentos en que el flujo disminuye.
Es un rasgo general de Lachesis aliviarse por las descargas.
Los catamenios fluyen sólo una hora cada día; al cesar, siguen dolores violentos en la región del ovario izquierdo, alternando con arcadas y esfuerzos de vomitar.
Es especialmente útil en la menopausia, a causa de los sofocos. Hemorragia uterina, desmayos, sofocación en una habitación caliente; aflujo de sangre violentísimo. Trastornos durante el embarazo.
Inflamación de las venas de la pierna. Venas varicosas, azules o violáceas, extrema sensibilidad a lo largo de las venas; sensible al más leve tacto, aunque aliviado por la presión.
El estudio de Lachesis no es más que un comentario sobre algunas de sus partes importantes.