Lac vaccinum defloratum
By James Tyler Kent — Lecciones de Materia Médica Homeopática
La mente no entrenada se rebela naturalmente ante la idea de dar leche descremada a personas enfermas como remedio, pero cuando se la dinamiza como a cualquier otra sustancia se convierte en uno de los remedios más útiles.
Todo médico ha visto unos pocos casos en su práctica: hombres, mujeres y niños que no pueden beber leche. Dicen que al beberla o usarla les hace daño, y que la leche es un veneno para ellos.
Es tarea del verdadero médico estudiar los casos y averiguar en cada uno qué síntomas se observan después de tomar leche. Estos síntomas constituyen su patogenesia, y es la mejor clase de patogenesia porque se produce en personas sensibles.
El autor se ha impuesto el deber de estudiar todos y cada uno de estos casos hasta que la imagen de la enfermedad producida por la leche se le ha revelado, tanto por los síntomas individuales como por una visión de conjunto.
Mucho puede aprenderse meditando sobre la constitución láctea; algunos pueden pensar que hay una diferencia importante entre la leche descremada y la leche fresca, pero para todos los fines prácticos la leche descremada es suficiente y cura la hipersensibilidad a la leche, si se emplea en alta potencia. Es inútil en baja potencia.
Es un remedio útil, pues puede demostrar al incrédulo el maravilloso poder de la alta potencia. Tiene agravación durante todas las veinticuatro horas; algunos casos manifiestan síntomas solo durante el día, y la mejoría llega con la puesta del sol, pero esto es infrecuente.
La paciente crónica sensible a la leche es muy friolenta y exangüe y no puede entrar en calor ni siquiera en una habitación caliente ni con ropa abrigada; es tan friolenta y tan sensible al frío que siente el aire soplar sobre ella en la habitación, como si la abanicaran, aun donde no puede haber la menor corriente, mientras los demás sienten la habitación muy caliente.
Es muy sensible al tiempo húmedo. Está sujeta a dolores neurálgicos y reumáticos por todo el cuerpo, pero especialmente en la cabeza. El dolor de cabeza mejora por aplicaciones frías, pero los dolores en otras partes mejoran por el calor. Todos los padecimientos empeoran por el movimiento y mejoran por el reposo; los dolores mejoran por la presión.
Los huesos duelen al tacto. Gran lasitud e incluso debilidad; no soporta ningún esfuerzo. Hay marcada inquietud y no resiste la falta de sueño; cansancio extremo después de una caminata corta.
Tiene el aspecto y se comporta como si hubiera estado sufriendo desde hace mucho tiempo o como si estuviera entrando en consunción. La piel de todo el cuerpo es violentamente sensible a los objetos fríos y al contacto de una esponja fría. Hay marcada periodicidad en la naturaleza del remedio, advertida sobre todo en las cefaleas recurrentes. Este remedio ha tenido reputación de curar la diabetes, y esto no debe extrañar cuando se sabe que ha curado la debilidad, la anemia, la orina abundante, acuosa y la gran sed; también la orina abundante y densa.
Muchos inválidos curados por este remedio le han parecido al autor muy semejantes al paciente diabético típico; pero solo puede curar cuando concuerdan los síntomas peculiares. No curará simplemente porque estén presentes los síntomas comunes.
Que todos los observadores estudien fiel y minuciosamente a todos los pacientes que tienen aversión a la leche; a todos los que presentan diarrea, náuseas, vómitos, jaquecas, eructos y malestar gástrico después de beber leche, y con el tiempo se conocerá la idea general de la enfermedad de la leche.
Es un remedio utilísimo y frecuentemente necesario para lactantes y niños que no pueden tomar leche, no siempre como su remedio específico, sino como uno de los remedios que ayudarán a muchos lactantes a crecer; algunos engordan mórbidamente y otros adelgazan cuando se los alimenta con leche.
Ha sido útil en la hidropesía por debilidad cardíaca; por afecciones hepáticas y por malaria suprimida. Las personas que beben leche habitualmente se vuelven anémicas y catarrales; presentan degeneración grasa de los músculos, del corazón y del hígado. La mala asimilación es el rasgo más marcado del envenenamiento por leche.
Los dolores se vuelven violentos en muchas partes: en la médula espinal; en los globos oculares; en los nervios supraorbitarios; en la frente y a través de toda la cabeza; en el estómago; en la parte inferior del abdomen. Muchas personas enferman por la leche, mientras usan crema con seguridad y agrado.
Lac defloratum es a menudo el remedio para tales pacientes y, después de un examen cuidadoso, sus síntomas parecen la patogenesia de la leche descremada.
Mente
Pérdida de memoria, apatía y aversión al trabajo mental; tristeza, desea la muerte y medita sobre el método más fácil de autodestrucción; tristeza con llanto y palpitación; aversión a ver y hablar con la gente; debilidad y mente vacilante. Está seguro de que va a morir. Imagina que todos sus amigos morirán y que ella debe ir a un convento; horror cuando está en un cuartito pequeño, no sea que la puerta se cierre y se asfixie.
Siente desvanecimiento y mareo al levantar mucho las manos para enhebrar la aguja; vértigo al darse vuelta en la cama; al mover la cabeza de la almohada; al abrir los ojos estando acostada; en el acto de acostarse. Desvanecimiento y náuseas al poner los pies en el suelo por la mañana. Vértigo al extender las manos hacia arriba; tendencia a caer hacia la derecha al estar de pie o al caminar.
Cabeza
En mujeres enfermizas, pálidas y consumidas por las preocupaciones, cuando la cefalea está sobre los ojos y por la región frontal y el dolor es violento; mejora por la presión y por el vendaje apretado; mejora acostada en una habitación oscura; mejora por aplicaciones frías; mejora por el reposo absoluto; empeora por el menor movimiento, empeora por la luz, el ruido y la conversación; cuando la cefalea sobreviene por beber leche y va acompañada de orina abundante y pálida; con náuseas y vómitos de alimentos, moco y bilis.
Dolor violento en occipucio, vértex y lados de la cabeza; pulsación marcada en la cabeza con todas las cefaleas; durante las cefaleas la cara está pálida y fría. También hay congestión marcada con calor de la cabeza y rubor facial; la cefalea a menudo aparece con marcada periodicidad, aunque a veces no con regularidad. Las cefaleas semanales son las más comunes.
Gran dolorimiento en toda la cabeza por las sacudidas o al toser; sensación como si la parte superior de la cabeza se levantara; dolor que empieza en la frente y se extiende al occipucio, volviéndola casi frenética. Cefalea intensa en la frente y a través de la cabeza, peor en el vértex; después la cabeza quedaba como magullada.
Con todas las cefaleas frontales hay fuerte pulsación en las sienes. Ha curado muchas jaquecas violentas y periódicas, presentes desde la infancia y que se decía eran hereditarias. Durante estas cefaleas violentas hay a veces una sensación como si la cabeza se estuviera expandiendo; ha curado cefaleas que aparecen antes y después de las menstruaciones. Náuseas matinales durante el embarazo.
Ojos
Visión borrosa antes de las cefaleas; solo puede ver la luz, no los objetos; sensación como si los ojos estuvieran llenos de piedras; fotofobia extrema; dolor sordo en los ojos, peor en el izquierdo, incluso con los párpados cerrados; mejor por aplicaciones frías, mejor al cerrar los ojos, en una habitación oscura; dolor tirante en los ojos al leer, solo podía leer unos minutos cada vez; gran dolor en los ojos al entrar por primera vez en la luz; dolor en y por encima de los ojos, peor por el calor y el movimiento. Los párpados se sienten pesados, soñolientos y secos. Dolor más marcado sobre el ojo izquierdo con lagrimeo.
Presión dolorosa u opresión en la raíz de la nariz.
Cara
Palidez cadavérica de la cara; demacrada, delgada y excesivamente cetrina, con manchas oscuras debajo de los ojos. Tez cetrina con eccema. Sofocos en el lado izquierdo de la cara; sensación como si la carne se hubiera desprendido de los huesos de la cara, y los bordes estuvieran separados y sobresaliendo.
Rechina los dientes durante el sueño, con dolor en el estómago y la cabeza, con vómitos.
Sabor insípido, agrio; boca seca; aliento ofensivo; boca viscosa y espumosa, especialmente durante la conversación.
Globo histérico; dolor de garganta, peor al tragar. La mucosa de la garganta es muy pálida.
Estómago
Pérdida completa de apetito; gran sed de grandes cantidades de agua; eructos vacíos o agrios; distensión por gases; náuseas después de beber agua fría por la noche, peor después de acostarse; náuseas por la posición recostada o por el movimiento o al levantarse por la mañana; náuseas mortales, pero no puede vomitar, con gemidos y gritos de gran angustia; gran inquietud y sensación de frío aunque la piel estaba caliente y el pulso normal.
Vómitos, primero de alimentos no digeridos intensamente ácidos, luego de agua amarga y, por último, de un coágulo parduzco que en el agua se separaba y parecía posos de café. Vómitos incesantes que no guardan relación con las comidas; vómitos de bilis, con cefaleas; dolor violento en el estómago. Es un remedio muy útil para los vómitos del embarazo en mujeres que sienten aversión por la leche. Calambres en el estómago.
Gastroenteritis crónica con diarrea crónica y vómitos; sensibilidad dolorosa del abdomen; flatulencia y distensión. Pesadez y sensación de piedra en el abdomen. Dolor intenso a través del ombligo, con cefalea.
Estreñimiento crónico en el que el recto parece paralizado y los enemas y catárticos han fracasado; la deposición es grande, dura y difícil; después de pujos prolongados la deposición retrocede. Ha curado después de que Silica fracasara. Estreñimiento en pacientes muy friolentos; estreñimiento con cefaleas periódicas y vómitos, deseos frecuentes pero infructuosos de evacuar; diarrea por beber leche.
Orina: Micciones frecuentes y escasas; orina abundante, pálida y acuosa con cefalea; orina muy oscura y espesa; orina albuminosa. Curó micciones involuntarias al caminar en aire frío o al montar a caballo. Curó la falta de sensación cuando la vejiga estaba llena.
Genitales: Curó una leucorrea amarillo-parduzca, peor antes y después de las menstruaciones; curó una leucorrea amarilla profusa. Sensación de peso hacia abajo en la región ovárica; menstruaciones demasiado tardías y escasas; menstruaciones demasiado tardías, pálidas y acuosas. Dolor en la espalda y en la región ovárica durante las menstruaciones; supresión repentina de las menstruaciones después de poner las manos en agua fría; dolores por todas partes, especialmente en la cabeza; cuando la leche disminuye o falta, presta gran servicio. Las mamas se van atrofiando.
Pecho
Asma con distensión del estómago; disnea cardíaca.
Tos seca, breve; peor en una habitación fría o en aire frío.
Dolorimiento del pecho con opresión; dolores reumáticos en el pecho en tiempo frío y húmedo; depósitos tuberculosos en los vértices de ambos pulmones.
Presión en la región del corazón con disnea y sensación de que va a morir; dolor cortante como de cuchillo en el ápex del corazón. Pulsación del corazón y sofocos en el lado izquierdo de la cara y el cuello; palpitación por el menor esfuerzo o excitación.
Calor arriba y abajo por la espalda y transversalmente de hombro a hombro; extrema sensibilidad de la espalda a la esponja fría. Herpes en el costado y el cuello; prurito y ardor después de rascarse; dolor opresivo intenso en la cuarta vértebra cervical; escalofríos que reptan a lo largo de la espalda entre las escápulas; dolor urente intenso en la región lumbar y el sacro; dolor constante en la región lumbar.
Extremos de los dedos helados, con el resto de la mano caliente; entumecimiento y pérdida de sensibilidad sobre la superficie externa y anterior de los muslos; dolor que desciende por el nervio ciático y el talón; por la mañana al levantarse, con náuseas y desvanecimiento; debilidad y dolor sordo en los tobillos hinchados. Piel engrosada en los bordes del pie; pies fríos como hielo. Dolores sordos en las muñecas y los tobillos; manos y pies fríos durante la cefalea.
Gran inquietud; sufrimiento extremo y prolongado por la pérdida del sueño nocturno; somnolencia todo el día; insomnio extremo.
Fiebre a las 9 A. M., que dura hasta la mañana siguiente; se despierta en sudor profuso, que tiñe de amarillo la ropa blanca. Fiebre héctica. Sensación como si las sábanas estuvieran húmedas.
La piel es tan extremadamente sensible al contacto de una mano fría o de una esponja fría que la persona en experimentación solo podía bañarse en agua muy caliente. La piel está fría y pálida, y las venas se ven azules y muy prominentes. Erupciones herpéticas; prurito de la piel; ardor después de rascarse.