Cina
By James Tyler Kent — Lecciones de Materia Médica Homeopática
Cina es eminentemente un remedio de niños, pero es adecuada para afecciones en adultos en las que rara vez se piensa. Un rasgo marcado que atraviesa todo el cuadro es la susceptibilidad , mental y física.
Niño: El niño quiere algo, pero no sabe qué. El niño se agrava por el tacto e incluso por el simple hecho de que lo miren, y está peor al ver extraños. La piel es sensible al tacto. El cuero cabelludo y la nuca, los hombros y los brazos son tan sensibles, que casi hay un dolorimiento como por contusión. La hiperestesia es tanto mental como física. La vieja rutina de dar Cina para las lombrices no necesita entrar en sus notas, pues si se guía por los síntomas el paciente se curará y las lombrices desaparecerán.
Este paciente se altera por todo, peor después de comer incluso una comida moderada. El niño toma una cena moderada y sueña toda la noche, da sacudidas y espasmos bruscos durante el sueño, se despierta sobresaltado, habla excitado de lo que ha soñado, cree que es real, y ve perros, fantasmas y cosas espantosas que ha soñado.
El ensueño se prolonga en las horas de vigilia. Grita y tiembla, con mucha ansiedad al despertar; gimotea y se queja. Aunque este pequeño paciente se agrava al ser manipulado, quiere que lo lleven en brazos y lo mantengan ocupado, como Chamomilla ; aunque no tan intensamente irritable como en ese remedio, necesita que lo lleven en brazos. Al principio, al sacarlo de la cuna, grita cuando lo toman; el primer contacto agrava.
Esta agravación por el tacto y esta sensibilidad recorren las convulsiones y las fiebres, con delirio, ojos vidriosos, boca contraída y anillo blanco alrededor de la nariz y la boca. Con el estómago desordenado tiene convulsiones después de comer, con la cabeza echada hacia atrás y ojos vidriosos.
El estómago está agrio y el niño está siempre regurgitando leche agria y eructando aire agrio. El niño huele agrio.
La madre dice que
«El bebé tiene aliento a lombrices»,
pero el mismo olor está presente cuando no hay lombrices. En las convulsiones hay pérdida de la conciencia y espuma en la boca.
Alucinaciones del olfato, la vista y el gusto, en el estado delirante, después de resfriarse o al despertar del sueño; despierta con esa ilusión delirante. Las cosas tienen sabor y olor diferentes. Los sentidos del gusto y del tacto están exagerados o pervertidos.
En algunos casos de hidrocefalia interna, no con cráneo agrandado sino con aumento del líquido en los ventrículos y en el canal central de la médula espinal, los pacientes adquieren síntomas de Cina. Movimiento de la cabeza de un lado a otro, cefaleas frecuentes; sensibilidad a las sacudidas; no se les puede tocar ni percutir a lo largo de la médula espinal sin cefalea, siempre peor al sol: la cabeza está caliente y los pies fríos al sol.
Cina curará algunos de estos casos. No pueden soportar ninguna clase de alteración; ésta produce una convulsión. No se les puede castigar porque entran en convulsiones. Si el iter a tertio ad quartum ventriculum está cerrado, serán incurables; la presión interna continuará y morirán por ello. Tales estados congénitos son incurables.
Cefalea sorda con sensibilidad de los ojos. Cefalea antes y después de ataques epilépticos y después de fiebres intermitentes. Antes y durante la cefalea hay sensibilidad dolorosa del cráneo. A los niños Cina no se les puede peinar el cabello, y la mujer Cina debe llevar el cabello suelto en afecciones de la cabeza y de los nervios.
Hay frialdad de las extremidades y también algo de prurito de la piel, pero predominan los síntomas de la cabeza. Por leves alteraciones mentales no puede digerir, y tiene diarrea. Las afecciones se agravan en verano; el calor afecta el cerebro, detiene sus funciones, y sobreviene diarrea con evacuaciones verdes, mucosas, o evacuaciones blancas, y el niño vomita.
En Cina, lo preeminente es lo cerebral; las órdenes no son recibidas desde el cerebro y así se desarrollan síntomas gástricos, y se incuban las lombrices. Si se le cura, el jugo gástrico sano expulsará las lombrices.
El niño gira la cabeza de lado a lado.
A veces los dolores mejoran al girar la cabeza de lado a lado. Verá esto en mujeres sensibles, que deben llevar el cabello suelto; el balanceo de la cabeza alivia, no el sacudirla como aparece en el texto, eso es demasiado violento.
Ojos
Toda clase de colores ante los ojos. Los objetos se ven amarillos. Es útil en mujeres sensibles, mujeres nerviosas sensibles, que siempre empeoran por usar los ojos y sienten dolor en la cabeza y en los ojos al coser. Se parece a Ruta en ese aspecto, síntomas de fatiga ocular. No está tan indicado en los jóvenes como cuando la presbicia empieza en mujeres de mediana edad y existe el esfuerzo de forzar la vista en trabajos finos o en la letra impresa.
Se frota los ojos y entonces puede ver con más claridad. Al levantarse de la cama, negrura ante los ojos; diferentes colores, especialmente amarillo. Estrabismo cuando hay lombrices, dependiendo en realidad de una afección cerebral, porque las lombrices dependen de eso.
Cara
Cara hundida, pálida, alas de la nariz retraídas. Anillo azul o veta gris alrededor de la boca.
«Un signo seguro de lombrices», dice la madre.
El niño se frota la nariz con las manos o contra la almohada o contra el hombro de la niñera. El niño se hurga la nariz hasta que sale sangre. El aspecto enfermizo es llamativo, pero representa un trastorno cerebral, un trastorno central. Los síntomas cerebrales son los más altos y los más importantes. Si se le asusta, azota o regaña, el cerebro se altera y el estómago se desordena.
Presentan indigestión y crían lombrices; aspecto blanco o azulado alrededor de la boca, rechinamiento de los dientes durante el sueño. Antes de que el niño tenga dientes, hace un movimiento de masticación, un movimiento de lado a lado. Sensibilidad de los dientes al aire frío y al agua fría.
Sangrado por la boca y la nariz. Incapacidad para tragar líquidos; éstos bajan gorgoteando por el esófago antes y después de las convulsiones. Cuando están presentes los síntomas de la cabeza, la leche o el agua bajan por el esófago con un ruido gorgoteante. Esto se presenta en diarrea y vómito con síntomas cerebrales.
Ars. y Cupr. también destacan por el gorgoteo a lo largo del esófago al tragar. Los movimientos coreicos se extienden a la lengua.
El niño o el adulto no se alivian al comer; siguen con hambre. El estómago está cargado y, sin embargo, tiene hambre. Después del vómito cabría esperar que hubiera aversión a los alimentos, pero en Cina persiste esa misma sensación de vacío y hambre.
Cuando hay roedura en el estómago después de comer, o cuando el niño ha tomado todo lo que puede contener y aun así llora por el biberón, o vacía el estómago regurgitando y vomitando el alimento y luego extiende las manos, quejumbroso y llorando, pidiendo más, piense en Cina. Estremecimiento al beber vino como si fuera vinagre.
Abdomen duro e hinchado. Muy a menudo el niño Cina se echa boca abajo y así se duerme. Si se le vuelve de lado, se despierta otra vez. Mientras está en brazos de la madre, se duerme con el abdomen apoyado sobre el hombro de la madre, pero cuando ella lo pone de lado en la cama, se despierta.
Si tuviera un niño con deposición copiosa, a chorros, sumamente fétida, aliviada por acostarse sobre el abdomen, y que tendría otra deposición si se acostara de cualquier otro modo, Podoph . sería el remedio. Eso no sería Cina. La deposición de Cina no es muy copiosa, y a menudo es blanca.
Tos con arcadas por la mañana. Tos corta, seca e irritativa por la noche. Tos espasmódica. Tos ferina.
Hipersensibilidad al tacto; temblor, espasmos, corea. Bostezos espasmódicos. El niño no puede dormir a menos que esté sobre el vientre o en movimiento constante.