Carbo animalis
By James Tyler Kent — Lecciones de Materia Médica Homeopática
Carbo animalis es uno de los medicamentos de acción profunda y prolongada. Adecuado en afecciones que se inician insidiosamente, se desarrollan lentamente, se hacen crónicas y a menudo adquieren carácter maligno.
Afecciones en constituciones anémicas, agotadas. Afecciones vasculares. Los Carbons afectan en mayor o menor grado las venas, relajándolas, paralizándolas. Este tiene la peculiaridad propia de infiltrar las pequeñas venas. Tan pronto como un órgano en el paciente de Carbo animalis se congestiona, se vuelve duro y purpúreo por infiltración, y tiende a permanecer así.
Glándulas y venas: En una inflamación de una glándula, las venas se vuelven débiles e infiltradas; la glándula misma se vuelve dura y dolorosa; los tejidos circundantes se induran, y la piel que la cubre se vuelve purpúrea. Las glándulas de la garganta y de la axila se vuelven purpúreas e induradas, sin tendencia a reblandecerse.
Algunos de estos medicamentos, después de infiltrar una glándula, aceleran la acción inflamatoria, producen esfacelo, rápida desintegración, con pus, como Hepar, Mercurius y Sulphur.
Pero este medicamento paraliza e infiltra las pequeñas venas de la parte inflamada, y parece no haber tendencia alguna a la supuración.
Vemos que la economía de este paciente se halla en un estado lento; no hay cambios rápidos, sino que todo está enlentecido. Incluso el proceso inflamatorio es pasivo. Muy a menudo sobreviene una inflamación lenta, cuasi erisipelatosa; la parte se vuelve purpúrea y deja fóvea a la presión. Piénsese qué contraste con Belladonna.
Belladonna inflamará todas las glándulas; se hincharán, se pondrán calientes y tan sensibles que apenas podrán tocarse; al principio de color rojo vivo, luego púrpura, con tendencia a la resolución si se las deja tranquilas. Pero la inflamación de Carbo animalis se instala lentamente, su progreso es lento y no hay tendencia a la reparación.
Agrandamiento de venas aquí y allá por el cuerpo, venas varicosas. Hay intenso ardor en la parte inflamada, que está indurada y purpúrea. Arden las glándulas de la garganta.
Los bubones indolentes, en constituciones viejas y agotadas, en los primeros estadios de la sífilis, se inflaman, se agrandan, se vuelven purpúreos, duros y ardientes. Bultos en las glándulas mamarias. Se formará en la glándula mamaria un bulto purpúreo del tamaño de un huevo de gallina.
No pasa a la supuración, como cabría esperar; sencillamente permanece allí. No aumenta mucho, pero es duro.
La mujer tiene tanto ardor en la vagina que persuade al médico para que haga un examen más cuidadoso del que ha hecho. Probablemente encontrará todo el cuello uterino inflamado, purpúreo y algo aumentado de tamaño. Ella dice que arde como brasas encendidas.
Carbo animalis termina por producir ulceración de los tejidos en diversas partes, especialmente en las glándulas.
Al cabo de un tiempo, pero no tempranamente en el caso, se forma una úlcera, y quizá, después de ulcerarse durante algún tiempo, se estaciona; se ha convertido en una úlcera atónica. Úlceras induradas.
Úlceras y cáncer: Un bubón se abre y forma una úlcera. De pronto deja de supurar, y alrededor los tejidos se vuelven duros y purpúreos. La supuración laudable cesa; una secreción sanguinolenta, icorosa, ocupa su lugar, y las partes circundantes arden.
Ahora bien, en úlceras y aberturas fistulosas, donde las paredes se vuelven duras y arden, y la secreción se vuelve acre, Carbo animalis es frecuentemente el remedio.
No es sorprendente que este remedio haya sido uno de los más adecuados para antiguas afecciones cancerosas rebeldes; para úlceras cancerosas. Todas arden, todas están rodeadas de tejido infiltrado, endurecido, de color oscuro, y todas rezuman un líquido icoroso, acre.
Ha curado estos trastornos en constituciones viejas y débiles con sudores nocturnos y mucho sangrado. Ha aliviado en casos incurables, y aparentemente ha hecho desaparecer la condición cancerosa durante años, aunque después vuelva y mate. Este remedio es a menudo un gran paliativo para los dolores que sobrevienen en el cáncer, las induraciones y los dolores punzantes, ardientes.
Desde luego, no queremos enseñar, ni deseamos que se infiera, que un paciente con una afección cancerosa muy avanzada, como el escirro, pueda ser restituido a una salud perfecta y eliminada su afección cancerosa. Podemos consolar a ese paciente y restablecer el orden, al menos temporalmente, de modo que haya alivio del sufrimiento en estas afecciones malignas.
La mayoría de los pacientes que tienen cáncer se encuentran realmente en tal estado de desorden que solo puede esperarse un cese temporal de las "hostilidades"; y cualquiera que ande jactándose de los casos de cáncer que ha curado debe ser mirado con suspicacia.
No se centre en el cáncer, porque no es el cáncer sino el paciente lo que usted trata. Es el paciente quien está enfermo, y siempre que un paciente está lo bastante enfermo como para tener un cáncer, su estado de orden está demasiado alterado para poder curarse.
La patogenesia de Carbo animalis presenta el aspecto de una constitución agotada. Sacó a la luz en los experimentadores precisamente los síntomas que se presentan en constituciones viejas y débiles, con escasa reparación y falta de reacción.
Por tanto, el medicamento ha sido un gran paliativo para pacientes que sufren de infiltraciones e induraciones malignas; induraciones sospechosas alrededor y debajo de las bases de las úlceras; induraciones sospechosas en las glándulas.
Una glándula se inflama, se endurece y permanece así. Carbo animalis encabeza la lista de los remedios que presentan esa condición.
En todo el remedio hay hipertrofia. Los tejidos se acumulan aquí y allá en nódulos duros; los tejidos se acumulan en glándulas y en órganos. La economía ha perdido su equilibrio, y el resultado es una distribución desordenada del material. Gran postración, falta de energía, asociadas con palpitación, ansiedad y trastornos del pulso.
Pulso débil, pulso rápido, pulso irregular. Latidos en los vasos sanguíneos. Hay tumulto en la economía, descrito a veces como calor. Una oleada de calor como si el cuerpo estuviera lleno de vapor.
Sensación espantosa en el pecho y en la cabeza, como si tuviera lugar un gran terremoto. Estas cosas se deben a estados anormales del lado venoso del corazón.
Mujeres: sofocos; pulsaciones aquí y allá. Hemorragias. Y, por supuesto, la mujer es más propensa a sangrar que el hombre; por tanto, tenemos la menstruación demasiado temprana, demasiado prolongada, demasiado abundante. Postración con cada flujo menstrual.
La mujer de Carbo animalis se desploma en cada período menstrual como si fuera a morir. Esa debilidad tan llamativa no se explica en absoluto por la cantidad del flujo.
Induración crónica, con aumento de tamaño del útero, que crece gradualmente de año en año (Aur. m. n.). Induración del cuello uterino y de todo el útero.
Flujo abundante de leucorrea. Secreciones uterinas fétidas. Ulceración del útero, que gradualmente se encamina hacia el estado maligno. La menstruación es negra y fétida. Finalmente, esta pobre mujer débil, que ha venido arrastrándose durante años con este estado, entra en ulceración maligna del cuello uterino, que arde, sangra constantemente y rezuma un flujo acuoso fétido. Los dolores ardientes del útero se extienden hacia abajo hasta los muslos.
Cada vez que esta paciente pone el niño al pecho, tiene una sensación de vacío en el estómago, desfallecimiento en la boca del estómago, y debe apartar al niño.
Hay muchos trastornos uterinos, con ardor, punzadas, escozor, una mancha amarillo-parda en forma de silla sobre el puente de la nariz, algo parecida a la silla amarilla moteada de Sepia. Toda clase de estados desordenados del útero.
Aflujo de sangre hacia la cabeza, sobresaltos durante el sueño, con sueños horribles. Esta pobre mortal sufre trastornos en la base del cerebro, tiene dolores desgarrantes en la cabeza, y especialmente en el occipucio, volviéndose cada vez más sensible al frío, cada vez más friolento, cada vez más céreo, hasta que tenemos tisis o cáncer, con venas varicosas y todas las condiciones que he descrito.