ADRENALINUM
By William Boericke — Manual de Bolsillo de Materia Médica Homeopática y Repertorio
Una secreción interna de las glándulas suprarrenales
(ADRENALINA)
La adrenalina o epinefrina, principio activo de la médula de la glándula suprarrenal (la secreción cortical aún no ha sido aislada), se emplea como mensajero químico en la regulación de las actividades del organismo; de hecho, su presencia es esencial para la actividad del nervio simpático. La acción de la adrenalina sobre cualquier parte es la misma que la estimulación de las terminaciones nerviosas simpáticas de dicha parte. La aplicación local (solución 1: 1.000) sobre la mucosa induce prontamente una isquemia transitoria, visible en una palidez que persiste varias horas tras la instilación conjuntival. Su acción es muy rápida, eficaz, fugaz, debido a su rápida oxidación y, por tanto, prácticamente inocua, a menos que se repita con demasiada frecuencia, en cuyo caso se han comunicado en animales ateroma y lesiones cardíacas, miocárdicas. Las arterias, el corazón, las suprarrenales y el sistema vasomotor resultan marcadamente afectados. La acción principal de la adrenalina es la estimulación de las terminaciones simpáticas, en especial en el área esplácnica, causando constricción de las arteriolas periféricas, con el consiguiente aumento de la presión arterial. Esto se observa especialmente en el estómago y los intestinos; menos en el útero y la piel; nada en el cerebro y los pulmones. Además, se observa lentitud del pulso (estimulación vagal medular), y fortalecimiento del latido cardíaco (aumento de la contractilidad miocárdica), semejante a Digitalis; aumento de la actividad glandular, glucosuria; depresión del centro respiratorio; contracción del tejido muscular del ojo, útero, vagina; relajación del tejido muscular del estómago, intestinos, vejiga.
Usos
Su principal uso terapéutico depende de su acción vasoconstrictora; por tanto, es un astringente y hemostático sumamente intenso y rápido; e inapreciable para detener hemorragias capilares, de todas las partes donde sea factible la aplicación local o directa: nariz, oído, boca, garganta, laringe, estómago, recto, útero, vejiga. Estado hemorrágico no debido a coagulación defectuosa de la sangre. Puede inducirse sin peligro una exangüidad completa, una isquemia. Localmente, las soluciones (1: 10.000-1: 1.000), pulverizadas o aplicadas sobre algodón, han sido muy eficaces en operaciones exangües en torno al ojo, la nariz, la garganta y la laringe.
Las congestiones de los senos etmoidales y esfenoidales, así como la fiebre del heno, se han aliviado marcadamente con pulverizaciones tibias de cloruro de adrenalina, 1: 5.000. Compárese aquí con Hepar 1x, que pondrá en marcha las secreciones y así facilitará el drenaje. Enfermedad de Werlhoff, por vía hipodérmica, 1: 1.000. Externamente, se ha empleado en neuritis, neuralgia, dolores reflejos, gota, reumatismo, en pomada, 1-2 m de solución (1: 1.000), a lo largo del tronco nervioso en el punto de la piel más cercano a su origen que pudiera alcanzarse (H. G. Carlton).
Terapéuticamente, la adrenalina se ha sugerido en congestión aguda de los pulmones, asma, enfermedad de Graves y de Addison, arterioesclerosis, aortitis crónica, angina de pecho, hemofilia, clorosis, fiebre del heno, erupciones por suero, urticaria aguda, etc. El Dr. P. Jousset refiere éxito al tratar homeopáticamente casos de angina y de aortitis, subaguda y crónica, cuando se ha prescrito adrenalina per os y en dosis infinitesimal. El síntoma orientador para ello es sensación de constricción torácica con angustia. Esto, junto con vértigo, náuseas y vómitos, ha sido producido por el medicamento. Dolor abdominal. Choque o insuficiencia cardíaca durante la anestesia, pues produce un aumento muy rápido de la presión arterial por su acción sobre las terminaciones nerviosas de la pared vascular.
Dosis
Hipodérmicamente, 1-5 m (solución 1: 1.000, como cloruro) diluidos en agua. Internamente, 5-30 m de solución 1: 1.000.
Precaución.
Debido a su afinidad por el oxígeno, el medicamento se descompone fácilmente en soluciones acuosas y ácidas diluidas. La solución debe protegerse del aire y de la luz. No debe repetirse con demasiada frecuencia, debido a lesiones cardíacas y arteriales. Para uso homeopático, atenuación de 2x a 6x.